Juan María Silvela Miláns del Bosch, coronel, r de Caballería, asociado de AEME y Delegado para Castilla-León remite la primera parte de un relato historico, sobre la Batalla de Almansa.
Batalla decisiva para la victoria de Felipe V en la Guerra de Sucesión Española (25 de abril de 1707)
Juan María Silvela Miláns del Bosch
Coronel, r de Caballería
Delegado para Castll-.Leon Asociacion Española de Militares Escritores

Batalla de Almansa, óleo de Balaca (Congreso de los Diputados. Madrid).
1.- INTRODUCCIÓN
A la muerte de Carlos II y una vez conocido su último testamento a favor de Felipe V, Holanda, Inglaterra y Austria, incluso posteriormente Portugal, ligada al Reino Unido por el Tratado de Methuen, formaron la Gran Alianza a finales de 1701 contra Francia y España; se llevaría a cabo mediante un tratado firmado en La Haya. De nuevo se iniciaba una guerra devastadora de extensas zonas del occidente de Europa. La excusa fue que debían restablecer el equilibrio en el continente, roto por Luis XIV de Francia y Felipe V de España, porque este último no había renunciado al trono de Francia. Sin embargo, lo que verdaderamente estaba en juego eran otros intereses particulares de cada una de estas naciones.
El emperador Leopoldo I, además de pretender que la corona de España fuese para su segundo hijo, el archiduque Carlos, pues el imperio germánico estaba reservado para su hijo primogénito, José, quería recuperar los territorios perdidos en el norte de Italia; para ello, contó con el apoyo del príncipe Eugenio Francisco de Saboya-Carignano Mancini. Sería el primero en enfrentarse a Francia y España al entrar en Italia desde el Tirol y ocupar el Milanesado, sin previa declaración de guerra. Las potencias marítimas, Inglaterra y Holanda (esta última dedicada fundamentalmente al comercio internacional y rival de Francia) de ningún modo estaban dispuestas a consentir un monopolio comercial hispano-francés en América; sorprendidas al principio, intervendrían en la guerra varios meses después que el Imperio. La última en intervenir sería Portugal; aparte de sus reclamaciones territoriales en su frontera con España, aspiraba a que fuesen reconocidos los derechos derivados de su asentamiento en el estuario del Río de la Plata
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