El soldado en la batalla: Cómo hacer que los soldados soporten el combate. Coronel,r IM Lopez Diaz

 

 

El soldado en la batalla: Cómo hacer que los soldados soporten el combate

 

Coronel, r de Infantería de Marina
De la Asociacion Española de Militares Escritores
Centro de Pensamiento Naval
Euurodefensa España

 

Paul Ison al inicio de su carrera a través del Valle de la Muerte (Okinawa) el 10 de mayo de 1945. (Fuente: US Marine Photo, Bob Bailey)

Paul Ison al inicio de su carrera a través del Valle de la Muerte (Okinawa) el 10 de mayo de 1945. (Fuente: US Marine Photo, Bob Bailey)

La  imagen que abre este artículo es una fotografía oficial del Cuerpo de los Marines sacada en la Batalla de Okinawa. En ella, el soldado Paul Edward Isón de la 5ª División de Marines, (1) aparece atravesando un terreno arrasado por el fuego, conocido como el Valle de la Muerte por los que combatieron allí en mayo de 1945. Al principio, los Marines rechazaron su alistamiento porque estaba casado y tenía cuatro hijos. A medida que la situación de la guerra se volvía más desesperada, las normas de reclutamiento cambiaron. A los 28 años Ison se alistó finalmente en los Marines.

En la mañana del 10 de mayo de 1945, Ison formó parte de un equipo de demolición de cuatro hombres que recibió la orden de destruir posiciones defensivas japonesas fuertemente organizadas. Su misión requería cruzar un tramo de terreno que los marines habían bautizado como el Valle de la Muerte, una estrecha hondonada entre dos colinas totalmente expuesta al fuego enemigo. Al equipo se le había informado de que ya se habían trasladado 96 libras de explosivo a la línea del frente. Los marines cruzaron uno a uno mientras esquivaban las ráfagas de ametralladora y las explosiones.

Pero una vez que el equipo llegó al otro lado, descubrieron que los explosivos no estaban. Eso significaba que debían cruzar de nuevo el valle para recuperar el explosivo y luego cruzarlo una tercera vez, con los pesados ​​cartuchos de dinamita bajo el fuego. Los cuatro marines sobrevivieron a los tres cruces y completaron la misión con éxito. (2) En la instantánea, a Ison se le ve corriendo a través del fuego a toda velocidad, su cuerpo en la posición de un corredor que acaba de dejar la línea de partida. No lleva el fusil en la forma normal a través del pecho; su mano derecha agarra el cuerpo del fusil en el punto de equilibrio y su figura muestra la más completa concentración y velocidad y se percibe el riesgo. Ison está sólo en la foto.

Consideraciones

Aunque el combate es una tarea de grupos donde los individuos se apoyan unos a otros, el problema del combatiente en la actualidad es su intensa lucha personal contra la muerte, sean drones o proyectiles. Ison está sólo en otro contexto también y es en como la historia y la sociedad olvidan lo que sintió él y a todos los qué, como él, han entrado en combate.

A lo largo de la historia militar, el soldado muchas veces ha sido la última y la menos importante preocupación de aquéllos que dirigen la guerra y de los que la estudian. Clausewitz, sin embargo, ya escribió, qué en la guerra, uno percibe que aquí las ideas son regidas por otros factores, que la luz de la razón se refracta de una manera muy distinta de aquello que es normal en la especulación académica. Cualquier persona que piense sobre la guerra, está obligada a entender sus aspectos técnicos, pero la técnica por sí sola, nunca bastará para lograr un entendimiento completo de la guerra, quizás por eso la guerra se considera un arte. Y las acciones del soldado en combate y sus padecimientos, con frecuencia, se olvidan.

Sólo unos pocos años después de Waterloo en 1815, aparecieron nuevas armas, que cambiaron el carácter del combate y las densas concentraciones de soldados, pasaron de moda lentamente. El poder del mando también se redujo. A medida que los soldados se dispersaban sobre el campo de batalla, la capacidad directa de los Comandantes fue disminuyendo. Las decisiones en el combate, antes reservadas para los comandantes, fueron trasladadas al combatiente común: ¿Avanzo? ¿Busco protección? ¿Abro fuego? ¿Retrocedo?.  Dado que la tecnología ha desempeñado un papel tan importante y obvio en el pensamiento y ejercicio militar, tendemos a pensar que el entendimiento de la guerra se encuentra exclusivamente en ese camino. Pero nos engañamos. Si uno escucha la manera en que los soldados hablan de la guerra, pensemos en Isón, inmediatamente se hace evidente que el mundo en el que viven es completamente distinto del que describen los expertos. (3)

A principios de 1916, el Capitán W.P. Nevill, comandante de compañía del 8º Regimiento East Surrey, hizo una compra curiosa mientras se encontraba con licencia desde el frente occidental; compro cuatro balones, uno para cada una de sus secciones y cuando se reunió con su unidad, las distribuyó. Se estaba preparando un gran ataque a lo largo del río Somme.

Antes del ataque, 1.537 piezas de artillería empezaron a hacer fuego, antes que terminara el bombardeo se habían disparado un millón y medio de proyectiles. A las 07:30 horas en la mañana del 1 de julio 1916, 110.000 soldados aliados atacaron a lo largo de un frente de 13 millas. Los balones de Neville entraron en juego. El que lo hiciera llegar más lejos hacía las posiciones enemigas, ganaría. Cuando empezó el ataque, Nevill escaló el parapeto para alcanzar la tierra de nadie, señalando a la unidad que lo siguieran y, al mismo tiempo, dio un puntapié a la pelota. La pelota se elevó hacía la línea alemana. Neville fue muerto instantáneamente y en los 15 minutos siguientes también lo fueron otros 20.000 soldados. Antes que terminara el día, más de 60.000 soldados habían sido muertos o heridos, aun así, una de las pelotas de Nevill alcanzó milla y media hacia las defensas enemigas. Dos de las pelotas están hoy en museos británicos. (4)

Tropas que salen de las trincheras en un ejercicio al comienzo de la batalla del Somme en 1916, Autor Ivor Castle. This work created by the United Kingdom Government is in the public domain.

 

Un relato de la I Guerra mundial, cuenta que cuando a un oficial del Estado Mayor le enseñaron la llamada tierra de nadie durante una visita a la línea de combate, al mirar a través de las alambradas y cráteres causados por las granadas, los equipos destruidos, los escombros y los cadáveres, exclamo: Dios mío, ¿mandamos realmente a nuestros hombres a esto?. En los primeros días de la Primera Guerra Mundial, los jóvenes se tiraban debajo de los trenes en la Estación de Waterloo en Londres, si no los aceptaban en el servicio militar. Sin embargo, una vez en el combate, el encendido fervor patriótico desaparece, vencido por las tensiones de la batalla.

Un adiestramiento adecuado puede enseñar al soldado a entrar en combate, pero ni siquiera el mejor entrenamiento puede recrear las verdaderas condiciones de la batalla. Antes que Nevill y sus soldados atacaran aquel día en el Somme, sin duda fueron entrenados de la mejor manera y su práctica con el armamento, fue sin duda de un alto nivel. Pero fueron entrenados para salir lentamente de sus trincheras y avanzar, rectos y altivos, con las bayonetas caladas; puesto que las doctrinas sostenían que los fuegos intensos de artillería, destruían totalmente las defensas del enemigo. Las listas de bajas ese día revelaron la diferencia entre las teorías y las realidades del combate. A los historiadores militares les gusta escribir sobre unidades «endurecidas por el combate», pero. ¿Cuántas bajas son necesarias para lograr una unidad fogueada para el combate ? (5)

Durante la Segunda Guerra Mundial se descubrió que la mayoría de las bajas eran soldados nuevos en las unidades; lo que hizo que se concluyera que la experiencia era un factor vital en la supervivencia. Los combatientes, de hecho, se auto-instruyen, usando sus armas como jamás les enseñaron sus instructores y aprendiendo una panoplia de habilidades no citadas en sus manuales. Sin embargo, aunque uno perfeccione su trabajo de soldado, siempre es posible que no sobreviva de un día para otro. La vida del soldado en combate es tal, que sus defensas lentamente se destruyen.

Si la causa por la cual lucha y el entrenamiento que recibe son insuficientes para resistir los azares de la batalla, ¿le queda algo en qué apoyarse?.  Sólo sus compañeros. Guerra tras guerra, los soldados han afirmado que la presencia de sus compañeros, les ha dado la capacidad para seguir adelante cuando todos los demás apoyos les han fallado. Pero los compañeros aumentan la vulnerabilidad del soldado, ya que también pueden causar baja. Un soldado puede poner toda la confianza en sus amigos, sólo para verlos morir uno a uno. (6)

En la Segunda Guerra mundial los reclutas firmaban hasta que cayeran muertos o heridos o hasta que la guerra terminara. En Vietnam, era por un año y cuando el período de servicio terminaba, abandonaba las relaciones del tiempo de guerra. El soldado desarrolla también una complicada relación con su enemigo. El día de Navidad de 1914, los soldados franceses, británicos y alemanes en el frente Occidental, salieron de sus trincheras para reunirse en la tierra de nadie; donde intercambiaron cigarrillos, comida y bebidas, fotos, direcciones, y cantaron canciones.

Dentro del ámbito del combate se crea una sociedad peculiar y sumamente especializada; una en la cual rigen reglas, ritos, códigos de conducta y comportamientos, normas de éxito y fracaso, que confunden y extrañan al observador que no pertenece a esta sociedad. El combate consiste en soportar cada minuto, cada día, cada metro. Como observo un oficial en la II GM: «no existe la posibilidad de acostumbrarse.» ¿Cómo pueden soportar los hombres esa tensión? Muchos no pueden. Cerca de tres millones de soldados combatieron en Vietnam, los cálculos estiman que un tercio (30,9%), sufrieron alguna forma de tensión postraumática. Ni la ciencia ni la tradición militar han logrado explicar los efectos que producen en los combatientes las penalidades del combate, y deja en evidencia que nuestro conocimiento sobre esa experiencia después de 3.500 años de historia militar es aún muy primitivo. (7)

Conclusiones

El mundo, muy especial, del soldado combatiente, es un mundo bastante oculto a la teoría o la historia militar. La carrera de Ison representa el mundo verdadero del soldado. Ison sobrevivió a la guerra y murió en el 2001. Es importante obtener F-35 u otro avión, fuegos de largo alcance, cientos, miles de drones y vehículos autónomos terrestres, navales y submarinos, satélites, cañones electromagnéticos, armas laser y emplear la IA en el planeamiento. Pero el elemento humano en el combate, la cohesión y el mando, seguirán siendo vitales y si no somos capaces de generar combatientes como Ison será difícil lograr la victoria en un conflicto.

Notas

1. https://en.wikipedia.org/wiki/Paul_E._Ison

2. https://www.facebook.com/groups/320499045629956/posts/1712543256425521/

3. La Carrera de Ison: La dimensión humana de la guerra del S. XX. Roger. J. Spiller, Military Review, Agosto 1988. pp. 58-75.

4. Private L. S Price, quoted by Martin Middlebrook, The First day on the Somme, 1971, p.124, citado en The Great War and Modern Memory, Paul Fussell,1975. pp.27-28

5. La Carrera de Ison: La dimensión humana de la guerra del S. XX. Roger. J. Spiller, Military Review, Agosto 1988. pp. 58-75.

6. Como lo hizo Paul Baumer en  Sin novedad en el frente, Erich M. Remarque.

7. Mental casualties of Vietnam War persist, Willian. J. Cromie, The Harvard Gazzete, 17.08-2006

 

Publicado en:

https://www.defensa.com/opinion/soldado-batalla-como-hacer-soldados-soporten-combate