LOS ASTILLEROS DEL NERVIÓN Y LA ARMADA CN, Miguel Angel Garat Ojeda

El CN, r   Miguel Angel Garat, asociado de AEME,  envía este histórico trabajo, en el que se recogen hechos, muy detallaos en datos y fechas de un libro que escribió  en el año 2019 y no llegó a  editarse. Contiene  detalles que merecen ser conocidos por nuestros asociados. Es un relato de 21 paginas que por su extensión se publica con un enlace para descargarlo y continuar  su lectura.

 

 

LOS ASTILLEROS DEL NERVIÓN Y LA ARMADA  

 

Miguel Ángel Garat Ojeda
Capitán de Navío, r  (G) (Avp) (A)
Miembro de la Asociación Española de Militares Escritores (AEME)

 

 

Es mi intención continuar presentando a través de varios artículos los acaecimientos más importantes que se sucedieron en la Armada, sus buques y los astilleros civiles y militares españoles unos años antes y después de la pérdida de las colonias, y por ello he creído necesario extraer algunos de los párrafos escritos en el libro titulado La Armada después del 98. Sus planes y la construcción naval[1].

Para recordar el artículo publicado por LA CRÍTICA el 13 de abril del 2.022 titulado La Armada al principio del siglo XX, conviene señalar que en él únicamente se trataron los orígenes de los Astilleros del Nervión, en 1.888; de Vea-Murguía, en 1.891; y de la factoría La Maquinista Terrestre y Marítima, cuya existencia es anterior a la de los dos primeros.

En el presente artículo pretendo ampliar una gran parte de lo ocurrido en los Astilleros del Nervión[2] a lo largo de los siguientes años.

Ampliemos, pues, los orígenes y su desarrollo: Por Real decreto de 28 de diciembre del 1.887 el Gobierno de España había aprobado la construcción de una Escuadra para la Armada. El plazo señalado para la admisión de proposiciones para la construcción de tres cruceros de faja blindada y tres cañoneros torpederos terminaba el 31 de marzo del 1.888.

Para la adjudicación de este contrato se tendría en cuenta lo siguiente: El plazo para su entrega a la Armada, su precio, la sencillez de las máquinas, la solidez del casco, la velocidad y la autonomía de los buques. El Gobierno exigía que las máquinas y materiales que se utilizaran procedieran de la industria civil española. Solamente, cuando esta condición no fuera posible, se acudiría a los arsenales del Estado y, finalmente, a la industria extranjera.

La factoría Astilleros del Nervión fue creada por la Sociedad Martínez Rivas Palmer en 1.888. El 1º de junio del 1.889 se firmó el contrato entre el Gobierno y José Martínez Rivas[3] (en representación suya y de su socio Sir Charles M. Palmer[4]) para la construcción de los tres cruceros, de acuerdo con las condiciones que figuraban en la escritura que se había firmado[5].

El 30 de octubre del mismo año se escrituró en el registro mercantil de Bilbao la Sociedad Martínez Rivas Palmer, con domicilio en dicha ciudad. Tenía por objeto dedicarse a las construcciones navales para el Estado y clientes particulares.

Los pedidos de material se habían contratado con las fábricas de Altos Hornos[6] (Vizcaya) y La Felguera[7] (Asturias) a excepción de ciertas barras especiales y 70 toneladas de remaches que se habían encargado a Inglaterra. Por lo tanto, la Sociedad Martínez Rivas Palmer cumplía con su deber, sin que nadie tuviera motivos para dudar de su actuación[8].

El 30 de agosto del 1.890 tuvo lugar la botadura del crucero Infanta María Teresa. Estuvieron presentes en el acto la reina regente María Cristina, el ministro de Marina[9] y el obispo de la diócesis.

 

EL MOMENTO CRÍTICO
Entusiasmo de los obreros al ver deslizarse majestuosamente el crucero I. M.ª Teresa hacia la ría. ( Dibujo del natural, por Comba)

 

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LOS ASTILLEROS DEL NERVIÓN Y LA ARMADA

 

Notas:
[1] El libro lo escribí y finalicé en el año 2.019, pero no está publicado. Se detalla a lo largo del libro muchas de las incidencias en el armamento de los buques de la Armada que “vieron la luz” en aquellos años
[2] Itsas Memoria. Revista de Estudios Marítimos del País Vasco, 5, Museo Naval, San Sebastián, 2006, pp. 487-502. Macías, Olga
[3] José María Martínez de las Rivas fue un empresario de la construcción naval, siderurgia, y uno de los grandes industriales de Vizcaya
[4] Sir Charles Mark Palmer fue un empresario de construcción naval que en 1.852 estableció uno de los astilleros más importantes de Inglaterra en Jarrow Tyne (Newcastle) y disponía de un selecto personal para este negocio
[5] El 15 de julio del 1.889, el ministro de Marina vicealmirante Rafael Rodríguez de Arias y Villavicencio (11 de diciembre del 1.888 – 21 de enero del 1.890) destinó al Inspector de 2ª clase de Ingenieros de la Armada Benito Alzola y Minondo a la Comisión Inspectora de los Astilleros del Nervión en Bilbao. Tomó posesión de dicho destino el 1º de octubre del 1.889
[6] El 29 de abril del 1.902 nació Altos Hornos de Vizcaya
[7] La historia de la fábrica se remonta a 1.857. Convertida más tarde en Sociedad Metalúrgica Duro Felguera, fue la principal empresa minero-siderúrgica española entre 1.900 y 1.965
[8] Entre las fábricas de propiedad particular que se dedicaron en mayor o menor escala a la construcción de cañones, y más concretamente de los proyectados por González Hontoria, merece una breve mención, entre otras, la de los Astilleros del Nervión, que fabricó los de 28 cm. de los cruceros Infanta María Teresa, Vizcaya y Almirante Oquendo
[9] José María Beránger y Ruiz de Apodaca: ministro de Marina en varias ocasiones entre el año 1.870 y el 1.873. Posteriormente, en el Gobierno de la 1ª República en cuatro (11 febrero 1.873 – 24 febrero 1.873) (27 noviembre 1.885 – 10 octubre 1.886) (5 julio 1.890 – 5 de noviembre de 1.891) y (11 marzo 1.892 – 11 diciembre 1.892). Volvió de nuevo a la misma cartera también con Sagasta (23 marzo 1.895 – 4 octubre 1.897) Lo relevó el contralmirante Segismundo Bermejo Merelo (Gaceta de Madrid 5 octubre 1.897)