
LAS AUTORIDADES Y LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA
Ricardo Martinez Isidoro
General de División, r del ET
Presidente de la Asociacion Española de Militares Escritores (AEME)
Durante estos días se debate la validez de los documentos de los Servicios de Inteligencia e Información en relación con las Autoridades a los que están adscritos y las diferentes maneras de presentarlos; además se incide sobre la responsabilidad de aquellas en tener en cuenta sus informes para las reacciones consiguientes,
Cada nivel de decisión exige un servicio de inteligencia o de información adaptados según la complejidad de los asuntos tratados: en el nivel Presidencia del Gobierno se sitúa el servicio o servicios de nivel nacional, en el caso de España, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que orgánicamente y circunstancialmente está situado en el Ministerio de Defensa (MD) aunque la inteligencia que produce, por ley, va dirigida al Presidente del Gobierno; es necesario admitir que esta última opción es de solución variable, pero siempre es el Presidente del Ejecutivo el receptor principal de la inteligencia que elabora su servicio de inteligencia nacional.
Lo más frecuente, y en los países importantes de nuestro entorno, lo normal, es que el Director del Servicio despache frecuentemente con el Presidente del que depende funcionalmente; se puede admitir, sin riesgo de equivocación, que las grandes operaciones y comunicaciones de inteligencia del CNI son presentadas al Presidente y este decide su puesta en marcha adoptando las decisiones correspondientes; es muy probable que esta decisión se tome en un despacho conjunto entre el Presidente, la Ministra de Defensa y la Directora del Servicio, en su configuración actual. Pero es necesario recalcar que la vinculación Presidente del Gobierno – CNI es, o debe de ser, estrecha (por la interpretación de la ley), y la circunstancia de la dependencia del órgano de inteligencia nacional de la MD es meramente administrativa, y en este nivel no se debiera modificar aquella relación informativa, de la que tanto el citado Presidente y la Directora del CNI son responsables; también es muy probable que, en la actual situación, la relación Presidente-CNI, no sea muy estrecha.
En el nivel Departamental/Ministerial, se ubica el otro servicio de inteligencia en España, el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS), dependiente orgánicamente del Jefe de Estado Mayor de la Defensa, que proporciona inteligencia estratégica, operacional y táctica a los diferentes estadios de las Fuerzas Armadas, además de hacer contrainteligencia en el ámbito militar; este servicio atiende también a las necesidades de inteligencia de la Ministra de Defensa, para el desarrollo de la Política Militar de la que es responsable, aunque hay que precisar, según la ley de creación del CIFAS, que esta relación debe de realizarse a través del Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD).
En el nivel operativo, y dentro del Ministerio del Interior, para atender a la Seguridad Ciudadana, fundamentalmente, se encuentran situados dos servicios de información, el Servicio de Información de la Guardia Civil (SIGC) y la Comisaría General de Información (CGI), dependientes ambos de las dos Direcciones Generales correspondientes y al mayor nivel coordinadas, ambas, por el Secretario de Estado de Seguridad (SES) y este del Ministro del Interior. También es posible que, aprovechando esta crisis, en la que el Ministro del Interior desestima que el CNI le haya informado debidamente de la gravedad de la invasión de inmigrantes, se desarrolle una vieja pretensión de Interior de” edificar “su propio servicio de inteligencia de nivel nacional, asumiendo las funciones de inteligencia y contrainteligencia en el interior, aspecto a valorar en un futuro.
Existen otros servicios de nivel operativo, encapsulados para asuntos más concretos, en ciertos Ministerios.
Se puede admitir que la “pirámide de servicios” está adaptada a la Administración del Estado, y que existe una economía de medios pues el servicio de nivel nacional, el de mayor entidad, es único, modelo criticado por unos y alabado por otros pues la coordinación es mucho más favorable. Además, la Directora del CNI es la Autoridad Nacional de Inteligencia y Contrainteligencia, disposición que probablemente precisa de una mejor aceptación por el resto de los servicios, aspecto que se une al concepto expresado en párrafo anterior.
En un servicio de inteligencia como el CNI se trabaja desarrollando un ciclo de inteligencia exhaustivo, según el método cartesiano, que trata las noticias, las depura, las comprueba, las analiza, elabora hipótesis, comprueba estas y se producen resultados claros y estimaciones fundadas sobre un tema concreto; pero una de las claves del proceso es poner estos elementos finales en poder de las Autoridades a las que está adscrito, en el caso del CNI, del Presidente del Gobierno, se trata de la crucial fase de difusión.
De nada serviría haber logrado dilucidar una compleja situación, para dar lugar a una decisión de carácter nacional acertada, si no se pone debidamente en conocimiento del que tiene que tomarla, y con carácter de oportunidad, cuando el tiempo es un factor clave, y la invasión de Ceuta, como fase híbrida de una invasión utilizando la presión migratoria, ha sido y puede serlo de nuevo en un futuro próximo.
Los medios de difusión son muy variables, dependiendo de la urgencia en la puesta a disposición de la inteligencia en manos de las autoridades responsables de la toma de decisiones, predominando en la actualidad los medios de transmisión digitales, sin excluir cualquier otro sistema que acorte tiempos, pues la oportunidad, como se ha dicho, es básica; sin duda que una llamada telefónica con secráfono, un wpp. debidamente encriptado, o todos ellos en claro si la urgencia lo impone, son perfectamente adecuados.
El Servicio de Inteligencia Nacional, en nuestro caso el CNI, posee una unidad orgánica, un Departamento de Documentación, con medios muy avanzados para desarrollar la fase de difusión con todas las garantías.
Estas difusiones están normalizadas en lo que respecta a los destinatarios de inteligencia pues el CNI conoce profundamente las necesidades de todos los usuarios; la difusión de la inteligencia la realiza el propio servicio, pues es su responsabilidad que no puede delegar en nadie, incluida la Ministra de Defensa que debe ejercer solo su coordinación administrativa general, nada que ver con la difusión de inteligencia.
Es necesario insistir que todo el proceso de inteligencia comienza en la Ley de Seguridad Nacional, donde se detallan los riesgos y amenazas que pesan sobre la Nación, en la Comisión Delegada para Asuntos de Inteligencia, donde se determina la inteligencia que precisa cada destinatario, normalmente Presidencia y Ministerios, e incluso en la Directiva de Defensa Nacional, donde se deberían precisar, de nuevo, los objetivos y las amenazas a la consecución de aquellos, que en el caso que nos ocupa la actual vigente está fechada en 2020; es obvio que para que un riesgo/amenaza sea tratado por el servicio de inteligencia nacional es necesario que figure en estos documentos.
Cuando un órgano técnico, como es un servicio de inteligencia, cuyos productos son de la responsabilidad de su Dirección, incluida su difusión, es perturbado por inputs políticos o se intenta mezclarlo en el litigio ideológico que se desarrolla normalmente entre Gobierno y Oposición, pierde gran parte de su calidad y eficiencia, y siempre su independencia, en su caso.
17 de Septiembre 2026.
