La pagina web del EIIS publica este extenso trabajo «La ecuación de la Defensa Europea» por Jesús Argumosa Pila, Director de la Cátedra de Geopolítica y Estudios Estratégicos del EIIS y miembro del European Institute of International Studies (EIIS) – Instituto Europeo de Estudios Internacionales (IEEI). (Published by Chair for Geopolitics and Strategic Studies. Stockholm, 17th July 2026)
La ecuación de la Defensa Europea
Introducción
La nueva era geopolítica se caracteriza por cambios profundos en la forma en que los países
actúan y compiten. Desde la multipolaridad, donde el poder mundial ya no está concentrado en una o
dos potencias – además de Estados Unidos, han ganado influencia China, India, Indonesia, Corea del
Sur, Turquía y otras potencias regionales – hasta la competencia entre grandes potencias en la que
existe una creciente rivalidad económica, tecnológica, militar y diplomática, especialmente entre
Estados Unidos y China, la geoestrategia global también contempla otros aspectos que van a tener un
extraordinario peso en el nuevo orden mundial que se avecina.
Por una parte, la importancia de la tecnología con la inteligencia artificial, la computación
cuántica, la ciberseguridad y los semiconductores que se ha convertido en elemento estratégico del
poder de los Estados, unida a los conflictos regionales persistentes con guerras y tensiones como las
de Rusia-Ucrania, la de Israel-Palestina o la de Estados Unidos e Israel contra Irán que tienen
repercusiones globales.
Por otra, la seguridad energética y de recursos donde el acceso al petróleo, gas, minerales
críticos, agua y alimentos influye cada vez más en las relaciones internacionales junto a la globalización con ajustes en la que muchos países buscan reducir su dependencia de proveedores extranjeros y fortalecer sus cadenas de suministro.
A mayor abundamiento, el cambio climático actúa como factor geopolítico clave ya que los
efectos del calentamiento generan desafíos relacionados con migraciones, recursos naturales,
seguridad alimentaria y cooperación internacional sumado al mayor papel de organizaciones y alianzas como la OTAN, la Unión Europea y otros actores como los Grupos G-7, BRICS u OCS que adquieren una gran importancia en la toma de decisiones globales.
En concreto, esta nueva era geopolítica se define por una mayor competencia geoestratégica
entre diferentes niveles de potencias, el peso estratégico de la tecnología y los recursos, y la necesidad
de cooperación para afrontar desafíos globales como el cambio climático y la seguridad internacional.
De hecho, desde hace algo más de un lustro, la seguridad internacional se distingue por rasgos tan
importantes como la volatilidad, la inestabilidad, la complejidad y la ambigüedad, el famoso VULCA.
Pero ahora hay que añadir un factor muy relevante, el incremento espectacular de la conflictividad en
gran parte del mundo. Da la impresión de que la humanidad se ha vuelto más agresiva, en general, y
que existen grandes dificultades para que los pueblos de la tierra puedan convivir en seguridad,
estabilidad y paz.
De acuerdo con el Índice Global de Paz (GPI) 2025, elaborado por el Instituto para la Economía
y Paz (IEP), la paz mundial continúa deteriorándose, con Islandia como el país más pacífico y Rusia
como el menos pacífico, mientras que los conflictos activos alcanzan su nivel más alto desde la
Segunda Guerra Mundial (IIGM)
El IEP evalúa 163 países y territorios, cubriendo el 99,7 % de la población mundial, mediante
23 indicadores cualitativos y cuantitativos que miden seguridad y protección social, conflictos internos
e internacionales y militarización. El informe indica que la paz global ha disminuido un 0,36 % en
promedio, con un aumento de la militarización y 59 conflictos estatales activos, la cifra más alta desde
el final de la IIGM. Además, 78 países participan en conflictos más allá de sus fronteras, reflejando la
creciente internacionalización de la conflictividad.
Al hablar de las tendencias y factores señala que la paz mundial ha disminuido de forma
constante desde 2014, con deterioro en 100 países durante la última década. La resolución de
conflictos es más baja que en los últimos años; los conflictos que terminan en victorias decisivas
cayeron del 49% en los años 70 al 9% en la década de 2010, y los acuerdos de paz del 23% al 4%. La
militarización global, que había disminuido durante casi dos décadas, ha aumentado en 106 países en
los últimos dos años.
A nivel mundial, estamos asistiendo a un continuo incremento del gasto militar desde el año
2014, coincidiendo con la invasión rusa de Crimea. De acuerdo con el Instituto Internacional de
Investigación para la Paz (SIPRI) de Estocolmo, el gasto militar en 2025 llegó a cerca de 2,8 billones
de dólares, lo que equivale a un 2,5% del PIB mundial en 2025, estimado en 105 billones de dólares.
Como datos más sustanciales en los gastos militares globales en el año 2025, destacan Estados
Unidos con 954.000 millones de dólares, China con 336.000 millones, Rusia con 190.000 millones,
Alemania con 114.000 millones e India con 92.000 millones. Solo estos 5 países suman el 60% del
gasto militar mundial. Los países de la UE gastaron 381.000 millones de dólares en 2005 mientras que los miembros de la OTAN gastaron 552.000 millones de dólares, descontando a Estados Unidos.
Rusia está empleando activamente herramientas híbridas, incluyendo ciberataques, sabotaje,
operaciones de información y presión sobre infraestructuras críticas. La magnitud de la invasión rusa
y el consumo de munición, con cifras superiores a nuestra capacidad de producción, han provocado
una conmoción en la que los líderes europeos se han dado cuenta de que necesitan un cambio de era
geopolítica. Necesitan producir más. Necesitan mayor capacidad de munición.
Todos los días vemos ataques a instalaciones de infraestructura, ya sean centros de datos,
refinerías de petróleo o instalaciones críticas. Así pues, vemos que lo ocurrido en Ucrania representa
una nueva forma de hacer la guerra en la actualidad. Y así, de hecho, vemos que lo que ha ocurrido
en Ucrania es, en realidad, la nueva forma de combatir hoy en día. Por eso, lo que está experimentando Ucrania unido a su extraordinaria resiliencia, está dando un fuerte impulso para que se extienda entre todos los europeos.
En el contexto de operaciones de combate a gran escala, se necesitan armas eficaces que
puedan adaptarse a drones de combate producidos por cientos de miles. Se necesita encontrar medios
eficaces y muy económicos para destruir estas amenazas de baja tecnología, y así poder reservar las
armas excelentes, costosas y de gran precisión para las amenazas más sofisticadas, como los misiles
balísticos.
Como cualquier ecuación con varias incógnitas que se le presenta a un actor, en este caso la
Unión Europea, resulta preciso encontrar la solución de cada una de las incógnitas de forma
sistematizada y combinada al objeto de llegar, de forma definitiva a la solución final en la que la
ecuación quede totalmente resuelta de forma coherente, sólida y creíble.
Partiendo de la premisa ineludible de que la Unión Europea debe mantener una voluntad
política permanente de garantizar y defender los intereses comunes europeos y llegar a una integridad
plena, la ecuación contiene cuatro incógnitas principales a resolver, la doctrina de seguridad y defensa,
las relaciones con la OTAN con un equilibrio de responsabilidades, la imprescindible necesidad de
disponer de un dominio y empleo pleno de la Inteligencia Artificial así como de una hoja de ruta que
sea compatible con la propia evolución de la UE.

