Desembarco de Alhucemas (2ª parte):  Kudia Tahar, intento de Abd el-Krim de parar el desembarco. Coronel Silvela Milans del Bosch

El coronel de Caballería, r Juan María Silvela Miláns del Bosch, asociado de AEME y Delegado para la Comunidad de Castilla y León, envía este trabajo que es el segundo   de  tres que comprenderá «El desembarco de Alhucemas»

 

Desembarco de Alhucemas (1ª parte): Los proyectos de desembarco en el Protectorado de Marruecos. Coronel Silvela Milan del Bosch – Asociación Española de Militares Escritores

 

 

Desembarco de Alhucemas (2ª parte):

 Kudia Tahar, intento de Abd el-Krim de parar el desembarco

 

El teniente general Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, al dar su golpe de estado desde Barcelona y establecer la dictadura (13/X/1923), tomó la decisión inmediata de aplicar una política claramente abandonista con respecto al problema del Protectorado; se podía prever, pues ya lo había afirmado varias veces. Además, prometió resolverlo de manera pronta, digna y sensata y no tardó mucho en hacerlo. 

En vista de la sangría que suponía la guerra y su elevadísimo coste, en marzo de 1924, anunció:

El gobierno tiene el propósito de intervenir (en Marruecos) de un modo resolutivo

 

 

Y este propósito quedó reflejado en el acta de los acuerdos de la reunión del Directorio Militar del 30 de mayo de 1924 (AGA. Marruecos. M12 81/9990); se llevaría a cabo mediante la realización de un repliegue general en las comandancias de Ceuta y Melilla. Cerca de 400 posiciones debían abandonarse y adoptar una línea defensiva más cerca de la costa y de las ciudades importantes. Aunque se quiso mantener en secreto, los militares africanistas se enteraron y no tardaron en manifestar su desacuerdo. La expresión más famosa de este descontento se produjo durante una comida organizada en Ben Tieb el 19 de julio en honor del dictador. Tuvo, como consecuencia inmediata, que se produjera una entrevista a solas entre Primo de Rivera y el teniente coronel Franco; se llevó a cabo al día siguiente y en un despacho de la Comandancia Militar de Melilla. No es muy aventurado afirmar que, a causa de tal encuentro, Primo de Rivera hubiera considerado realizar ya un desembarco en Alhucemas.

Detrás de las líneas citadas, las cábilas estarían desarmadas y la zona pacificada. La que se iba a establecer en la Comandancia Militar de Ceuta, que se llamaría Línea Estella en reconocimiento a Primo de Rivera, mantendría una zona costera para unir el protectorado francés con Tánger e incluiría a Tetuán y la desembocadura del Rio Martín con su puerto. En ambas comandancias, las zonas protegidas debían ser inmediatamente pacificadas, mediante acuerdos con los jefes de las cábilas y prestación de apoyos económicos, culturales…, y las rebeldes a más largo plazo, pero sin presencia militar. Desde luego, nada nuevo.

Era además necesario llevar a cabo un radical control del tráfico de armas, para ahogar la rebelión de Abd El-Krim. Este conjunto de medidas parece más bien la expresión de un deseo, más que una actuación eficaz y resolutiva. Era muy dudoso obtener con este método, que ya había fracasado, progreso efectivo.

Seguir leyendo:

Desembarco de Alhucemas 2

 

 

 Juan María Silvela Miláns del Bosch.  Coronel, r de Caballería

Miembro de la Asociacion Española de Militares Escritores y Delegado para Castilla y León.