El coronel, r de Caballería Juan Maria Silvela Milans del Bosch, envía la segunda parte de una recopilación histórica de la Batalla de Medina de Rioseco o del Moclin.
BATALLA DE MEDINA DE RIOSECO O DEL MOCLÍN
(14 de julio de 1808)- 2.º parte
Juan María Silvela Miláns del Bosch
Coronel retirado de Caballería
4.- LOS EJÉRCITOS DE CASTILLA Y GALICIA QUE INTERVENDRÁN EN LA BATALLA DE MEDINA DE RIOSECO.

4,1.- El Ejército de Castilla
El general Cuesta había conseguido retirarse a Benavente sin ser perseguido y allí se dedicó a reunir y reorganizar su pequeño ejército el resto del mes de junio. Al tiempo, inició el reclutamiento de soldados en la propia comarca y a pedir refuerzos a las Juntas de Asturias y Galicia. Pronto empezaron a llegar algunas ayudas; de León, recibiría un batallón de estudiantes y, de Asturias, el Regimiento de Covadonga, articulado en tres batallones formados por voluntarios de El Principado. Parece ser que llegó a disponer de 9.000 combatientes14. Además, logró reunir a 560 jinetes que habían estado en la derrota de Cabezón (porque escribir: «participado», es mucho decir); sin embargo, no pudo recuperar ni siquiera una pieza de artillería. De la instrucción de los recién reclutados, se encargó el jefe de su estado mayor, el teniente coronel José Zayas, que los agruparía en unidades denominadas tercios.
Habiéndose hecho cargo el general Blake del Ejército de Galicia, Cuesta le escribió una carta el 24 de junio para expresar su malestar por la presencia en Palencia de una escasa fuerza francesa que se dedicaba a devastar la zona. Añadía que era necesario atacarle antes de que se reforzara. Para llevar a cabo tal acción, le solicitaba el refuerzo de 12.000 infantes y 12 cañones. Así podría echar a los franceses de Palencia, al tiempo que cortaba la retirada a los 5.000 combatientes del general Merle que habían ocupado Santander. Añadía como argumento que la mejor defensa de Galicia consistía en fijar y derrotar a las unidades francesas lejos de los límites de la región. Mientras, Blake podría seguir con la preparación e instrucción del resto de su Ejército. Cuatro días más tarde, Zayas entregaría la petición de Cuesta a Blake en Villafranca del Bierzo. La respuesta del recién ascendido a general fue negativa, pues tenía orden de la junta gallega de no ceder ninguna unidad de su Ejército para auxiliar a las fuerzas de las regiones vecinas. Aun así, recomendó al teniente coronel que fuera a la Coruña y ante la propia Junta de Galicia presentara la petición.
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Moclín 2ª parte
