El decálogo que evidencia la batalla híbrida de Marruecos contra España

El diario  ABC, publica una crónica sobre la situación de la invasión marroquí en Ceuta. en la que se menciona a nuestro asociado  el Coronel Jesus Garcia Riesco, autor del articulo:

DEBILIDAD ESPAÑOLA ANTE LA GUERRA HÍBRIDA MARROQUÍ. Coronel Garcia Riesco – Asociación Española de Militares Escritores

 

 

El decálogo que evidencia la batalla híbrida de Marruecos contra España

El país vecino lleva años desplegando herramientas destinadas a pulsar la reacción del Gobierno y la sociedad española

 

Pilar de la Cuesta y Esteban Villarejo

 

El uso de la inmigración como instrumento de presión, la intrusión de fragatas en aguas de soberanía española, las campañas en redes sociales o el despliegue de una diplomacia activa. Todas ellas son herramientas que los expertos enmarcan dentro de una estrategia de guerra híbrida iniciada hace años por Marruecos contra España, pese a que el Gobierno trate de rebajar la gravedad de un mosaico que tuvo su máxima expresión en la frontera de Ceuta los días 30 y 31 de julio.

Fuentes militares consultadas por ABC recomponen el puzle de la guerra híbrida de Marruecos –con diferencias de la clásica de Rusia– que demuestran que la invasión de Ceuta no fue un episodio aislado sino «un paso más» en la continua estrategia de probar la reacción del Gobierno español. Hasta diez piezas componen ese mosaico de un fenómeno, el de las estrategias híbridas, definido en la Estrategia de Seguridad Nacional como «la coordinación de diferentes líneas de acción y de distintos instrumentos dirigidos a explotar las vulnerabilidades de un Estado con el fin de desestabilizarlo o coaccionarlo».

Uso de la inmigración

El uso de la inmigración como elemento de presión no es nuevo y los ejemplos en la hemeroteca son abundantes. Los sucesos de los últimos días de julio en la frontera de Ceuta han sido el movimiento más evidente en España, aunque hay acciones anteriores que los expertos ya sitúan dentro de esta estrategia híbrida orquestada desde Marruecos.

El coronel retirado Jesús Alberto García Riesco se remonta a la Marcha Verde de 1975 o el incidente de Perejil en 2002. Sin embargo, la mayor alarma sonó en el año 2021, una precuela de lo sucedido este verano. Entonces fueron unas 8.000 personas las que entraron ilegalmente en España en un movimiento que se relacionó directamente con el deterioro de las relaciones con Marruecos debido al traslado a un hospital español del líder polisario Brahim Gali.

El Gobierno pareció entonces tomar nota y solo una semana después el entonces director del Gabinete de Pedro Sánchez, Iván Redondo, anunció en el Congreso de los Diputados que el Ejecutivo diseñaría un plan global de seguridad para Ceuta y Melilla. Él mismo definió la crisis con Marruecos como «una herramienta más de las utilizadas en el marco de las estrategias híbridas». Ese plan específico para las dos ciudades autónomas fue contemplado en la Estrategia de Seguridad Nacional publicada ese mismo año –aún vigente–, pero finalmente nunca vio la luz y sigue guardado en un cajón sin llegar a materializarse.

Plan orquestado

La confluencia de elementos que concurrieron los días 30 y 31 de julio –y las jornadas previas– dibujan una tela de araña muy definida. «Las actuaciones de Marruecos sobre Ceuta y Melilla pueden ser interpretadas a través del concepto de zona gris, conflicto sin escalar a confrontación abierta, usando estrategias híbridas utilizadas para avanzar en el desarrollo de una agenda exterior revisionista, contraria al ‘statu quo’», avanzaba el profesor Luis de la Corte en un artículo publicado en la Academia de las Ciencias y las Artes Militares en diciembre de 2025, vaticinando lo que llegaría a mucha mayor escala meses después.

La suma de factores del asalto a Ceuta aleja a los expertos de la posibilidad de un hecho aislado: el traslado de personas a la zona en camiones, las compras de neoprenos en las mismas tiendas o los movimientos en redes sociales tras la sentencia del Tribunal Supremo rechazando las devoluciones en caliente de quienes entran a nado en España.

Pasividad de la Gendarmería

El papel de las fuerzas de seguridad marroquíes en el asalto a la frontera española este verano sigue siendo uno de los principales puntos sin esclarecer, aunque diversos informes oficiales indican –al menos– cierta pasividad de sus agentes. En uno de los documentos desclasificados por el Gobierno, el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (Cenif) de la Policía Nacional constata esta indolencia de la Policía marroquí en el control del paso a Ceuta. «Se observa cierta presencia policial y militar al otro lado de la frontera, con escasa actividad de prevención y contención», reza en el mismo sentido otro informe policial.

Más preocupante aún si cabe para los expertos es la posibilidad de que agentes facilitaran la conducción de los inmigrantes que entraron ilegalmente en España, ya fuera marcando el camino que debían seguir para cruzar a nado u organizando los camiones en los que muchos de ellos llegaron hasta la frontera atravesando cientos de kilómetros.

Militares encubiertos

Otro elemento sería la presencia de militares marroquíes infiltrados entre las personas que lograron pasar a Ceuta. Algunas informaciones apuntan incluso su participación en algunas de las emboscadas sufridas por patrullas de las Fuerzas Armadas. Uno de los expertos militares consultados pone el acento en el hecho de que muchos de ellos decidieran regresar a Marruecos antes de la visita de los Reyes a Ceuta para evitar el proceso de filiación e identificación en los triajes.

La confluencia de elementos dibujan una tela de araña muy definida; su suma aleja a los expertos de la posibilidad de un hecho aislado

Paso de fragatas

La ofensiva de los días 30 y 31 de julio no fue solo terrestre. Como confirmó el Gobierno, buques de guerra marroquíes se adentraron esos días en aguas de soberanía español…………..

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