
DEBILIDAD ESPAÑOLA ANTE LA GUERRA HÍBRIDA MARROQUÍ
Jesús Alberto García Riesco
Coronel de Artillería r. y politólogo
Asociación Española de Militares Escritores
Academia de las Ciencias y la Artes Militares
Marruecos lleva años ejercitando la denominada guerra híbrida contra una España cuya respuesta es el apaciguamiento. Con la reciente invasión de Ceuta el reino alauita ya sabe cómo ocupar una ciudad con una masa migratoria, lo que tiene consecuencias devastadoras. Lo más grave, sin embargo, no es que el Gobierno ni previera ni respondiera ante la avalancha, sino que la sociedad haya contemplado, como anestesiada, el asalto a su frontera.
La guerra híbrida marroquí
Marruecos ha ejercitado la «guerra híbrida» [[1]] contra España durante años principalmente mediante la religión, la educación, la propaganda, la diplomacia y la emigración. La religión tutela a los ciudadanos sin operar como un vector teológico de combate directo, sino como elemento latente de negociación; Tufiq ha calificado recientemente como lucha sagrada «la liberación de las ciudades ocupadas al inicio de la época contemporánea» [[2]]. La educación institucional alimenta la idea del Gran Marruecos señalando las ciudades españolas en algunos libros de texto como enclaves coloniales que deben ser recuperadas [[3]]. La propaganda está bien estructurada: previamente a la reciente invasión de Ceuta, Marruecos creó un enorme entramado de cuentas de carácter nacionalista en las redes sociales mostrando cómo vulnerar la frontera [[4]]; en concreto, la página de noticias locales de Castillejos, con más de 213.000 seguidores, narraba en tiempo real el estado de la vigilancia fronteriza [[5]].
También la diplomacia marroquí ha sido activa. En 1975 solicitó a la ONU que las ciudades autónomas fueran apartadas de la soberanía española, en 2007 propuso convertir el Sahara en una región autogobernada por el reino alauita y en 2020 promulgó dos leyes para incorporar unilateralmente las aguas del Sáhara a su soberanía. También ha presionado en los organismos internacionales: las investigaciones sobre el denominado Moroccogate han incluido graves acusaciones de corrupción y operaciones de influencia vinculadas a Marruecos en el Parlamento Europeo [[6]]. Lo más relevante y peligroso es que Rabat —al contrario que España— mantiene unas relaciones privilegiadas con Estados Unidos e Israel: ha sido apoyado por Washington en un informe del Congreso de los Estados Unidos y por Tel Aviv ante la ONU.
La emigración, como parte de la guerra híbrida, fue utilizada por Rusia en 2015 y 2016, cuando dirigió más de siete mil personas a los pasos fronterizos del norte de Noruega y Finlandia, y en 2023, cuando lanzó emigrantes hacia la frontera finlandesa; por su parte, Bielorrusia ha organizado emigraciones a Polonia desde 2021. Sin embargo, Marruecos ya había comenzado en 1975 a practicar la después denominada «guerra híbrida» con la Marcha Verde: aprovechando la debilidad española y con el apoyo de Estados Unidos, lanzó a centenares de miles de civiles hacia el Sahara. En julio de 2002 el reino alauita volvió a medir la voluntad española de defender su integridad territorial con el ataque a la isla de Perejil, en 2018 cincuenta mil personas cruzaron el estrecho de Gibraltar y en 2021, como respuesta a la acogida del líder del Frente Polisario en un hospital español, dirigió hacia las fronteras de Ceuta y Melilla a ocho mil emigrantes.
El proceso se ha intensificado en 2026 con la invasión de Ceuta. Durante el mes de julio, Marruecos colapsó la frontera para posteriormente invadir la ciudad con ochenta mil emigrantes —a lo Yom Kipur [[7]]—, aprovechando la escasa capacidad de respuesta de una España que comenzaba sus vacaciones. La avalancha provocó el miedo y estupor de los ceutíes y se produjo sin reacción del Gobierno a pesar de las alertas previas de diversos organismos oficiales [[8]]. Con todo, lo peor que decenas de emigrantes perdieron la vida en la invasión.
Las consecuencias son devastadoras. Una ciudad española ha sido invadida sin reacción de las autoridades, lo que ha generado falta de confianza en el Gobierno —su obligación es proteger el territorio—, ha lesionado la capacidad de disuasión —Marruecos ha constatado lo fácil que es vulnerar el territorio español—, ha desprestigiado a las fuerzas armadas y cuerpos de seguridad —la imagen de un ejército desarmado pidiendo auxilio es humillante—, ha dañado gravemente al Centro Nacional de Inteligencia con la descalificación parcial de informes —ningún gobierno serio lo haría— y ha hundido la economía de Ceuta —el coste de la invasión equivale a casi una cuarta parte de su PIB anual—.
El asalto ha ratificado la capacidad marroquí para transformar la frustración social interna —que las protestas de 2025 hicieron visible— en fervor nacionalista —el 94 % está dispuesto a luchar por su país en caso de guerra [[9]]—. Rabat ya sabe cómo ocupar una ciudad con una masa migratoria; si persiste la debilidad española y Europa no apoya, volverá a intentarlo lanzando «a ciento cincuenta mil jóvenes, y los que tendrán que hacer las maletas serán los ochenta y cinco mil ceutíes» [[10]], precisa Dezcallar. Sin embargo, vista la experiencia, lo peor es posible: buques fantasmas cargados con miles de emigrantes que invaden Barcelona o Marsella —ciudades con relevantes porcentajes de inmigración africana— sin que nadie dé la orden de interceptarlos.
Apaciguamiento y debilidad
España lleva años con una política de apaciguamiento con Marruecos, lo que es interpretado como debilidad: en 1975 cedió el Sáhara sin blindar Ceuta y Melilla, en 2020 apenas se pronunció ante las leyes para incorporar las aguas del Sáhara a la soberanía marroquí y en 2022 abandonó la neutralidad para avalar el plan de autonomía del reino alauita. Sin embargo, el apaciguamiento —un término doloroso en la historia europea— no suele salir bien; Tusk precisa que «Europa no puede permitirse ser débil contra sus enemigos ni con sus aliados» [[11]].
El Gobierno —olvidando que su primera responsabilidad política es garantizar la seguridad de los ciudadanos— ha seguido una política de concesiones porque ni quiere ni sabe liderar a la sociedad en la adversidad. Ceuta quedó a merced de los acontecimientos porque no se anticipó al problema y posteriormente —exhibiendo una inaudita carencia de autoridad— se inhibió. Con todo, lo peor es que se ha priorizado «garantizar una acogida a los invasores» sobre «la seguridad y las necesidades básicas de los ceutíes» con una negación sistemática de la realidad y una alarmante sumisión diplomática, lo que ha degradado críticamente la capacidad de disuasión.
Lo más revelador, sin embargo, no es que el Gobierno ni previera ni respondiera ante la invasión de Ceuta, sino que la sociedad haya contemplado, «como anestesiada, el asalto a su frontera» [[12]], precisa Arruñada. La razón del ensimismamiento radica en que, al no percibir la ciudadanía española —ni la europea occidental— el conflicto como plausible, ha olvidado los conceptos fundamentales de la disuasión y no ve la necesidad de desarrollar la resiliencia social ni de defender al país —sólo la mitad de la ciudadanía está dispuesta a hacerlo [[13]]—. España —como Europa— creyó durante décadas que los conflictos estaban superados porque en un período tan prolongado de paz se interioriza profundamente la imposibilidad de la guerra. Sin embargo, una civilización muere por las mil comodidades que devoran los valores y los recursos productivos; «el sistema que mejoró las condiciones materiales de vida, paradójicamente, sería víctima de las dinámicas sociales y culturales que hicieron posible esa riqueza» [[14]], precisa Schumpeter. En consecuencia, se crea una vulnerabilidad que invita a la agresión porque los adversarios saben que para imponer su voluntad sólo necesitan lanzar a miles de hambrientos contra unas playas plenas de progreso. Ante la invasión, la sociedad española ha descubierto que los valores no son nada sin la voluntad y las herramientas para defenderlos, que sus instituciones están obsoletas y, sobre todo, que carece de voluntad de vencer.
Medidas europeas
Europa, preocupada por la amenaza rusa no ha dado la debida importancia a los problemas provenientes del sur. Aunque estaba acostumbrada a los incumplimientos del Gobierno y a su reiterada exhibición de gestos gratuitos en contra de Estados Unidos e Israel, la insólita actuación española ante la invasión de Ceuta ha provocado el pánico en el Continente. Italia, con el apoyo de Dinamarca y Finlandia, anunció la suspensión de la cooperación con España en el espacio Schengen, y el Parlamento Europeo ha urgido «una investigación independiente y exhaustiva». Finlandia y Polonia, en circunstancias similares, han tratado las crisis migratorias en las fronteras rusa y bielorrusa como una cuestión de seguridad: han cerrado fronteras, las han reforzado con medidas pasivas y efectivos, y han establecido leyes que aseguran la «devolución en caliente».
En suma, la respuesta del Gobierno debería haber sido muy diferente: convocar al embajador marroquí en Madrid, llamar a consultas al embajador español en Marruecos, denunciar lo ocurrido en los foros internacionales y reformar la ley de extranjería. Europa, por su parte, debe tratar los asaltos masivos como parte de la guerra híbrida y demostrar que sus fronteras son innegociables con medidas que aseguren una disuasión efectiva: actuación conjunta inmediata, adopción de sanciones económicas y restricciones de visados. El próximo tratado bilateral entre Marruecos y la Unión Europea «debe incorporar el reconocimiento pleno de los territorios nacionales que conforman la Unión Europea y expresamente las del Estado miembro fronterizo» [[15]], precisa Gil.
Notas:
[[1]] GERASIMOV, Valery. “The Value of Science Is in the Foresight”, MR, January 2016. https://www.armyupress.army.mil/portals/7/military-review/archives/english/militaryreview_20160228_art008.pdf
[[2]] Europa Press. “El ministro marroquí de Asuntos Islámicos apela a la liberación de Ceuta y Melilla”, 25/08/2026. Ihttps://www.elconfidencial.com/mundo/2026-08-25/marruecos-ceuta-melilla-reivindicacion-1tps_4411108/
[[3]] IMPACT. “The Moroccan Curriculum: Education in the Service of Tolerance”, July 25, 2022. https://impact-se.org/publication/the-moroccan-curriculum-education-in-the-service-of-tolerance/
[[4]] Citado en MEILÁN, Yoel. “Propaganda durante años, redes y desinformación: así se construye la amenaza de un nuevo asalto a Ceuta”, 20/09/2026. https://www.eleconomista.es/actualidad/noticias/14015095/09/26/propaganda-durante-anos-redes-y-desinformacion-asi-se-construye-la-amenaza-de-un-nuevo-asalto-a-ceuta.html
[[5]] Ibíd.
[[6]] SERRANO, Lucía. “Así mueve los hilos el lobby marroquí en la política estadounidense para ganarse su favor frente a España”, El Independiente, 26 / 04 / 2026. https://www.elindependiente.com/internacional/2026/04/26/asi-influyen-lobbies-marruecos-en-politica-estadounidense/
[[7]] Los países árabes atacaron a Israel en la fiesta del Yom Kipur; Marruecos lo ha hecho justo antes de agosto.
[[8]] GIL, José M. “Informe de Inteligencia Estratégica”, 18 sep. 2026. https://www.linkedin.com/posts/jos%C3%A9-mar%C3%ADa-gil-garre-60628b40_informe-ejecutivo-sobre-crisis-en-ceuta-ugcPost-7506961871565107200-Hf1f/
[[9]] https://www.moroccoworldnews.com/2018/01/93088/moroccans-fightcountry-gallup/
[[10]] DEZCALLAR, Jorge. «No es una crisis migratoria, el Gobierno se equivocó», Diario de Mallorca, 26 SEPT 2026. https://www.diariodemallorca.es/mallorca/2026/09/26/jorge-dezcallar-gestion-crisis-marruecos-134693683.html
[[11]] Citado en ATAMAN, Josep. “Europe’s ‘new reality’. The week that transatlantic ties came undone”, CNN, Jan 24, 2026. https://edition.cnn.com/2026/01/24/europe/analysis-europe-new-reality-greenland-trump-latam-i
[[12]] ARRUÑADA, Benito. “Por qué no reaccionamos”, The Objective, 23 de agosto de 2026. https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2026-08-23/por-que-no-reaccionamos-articulo-arrunada/
[[13]] “Uno de cada dos españoles no participaría en un conflicto armado que involucrara al país”, SIGMADOS, 12.04.24. https://www.sigmados.com/uno-de-cada-dos-espanoles-no-esta-dispuesto-a-luchar-por-su-pais/
[[14]] SCHUMPETER, Joseph. Capitalismo, Socialismo y Democracia, Página Indómita, 2015.
[[15]] GIL, José M. Op. Cit.
