
PROTECCION CIVIL, DEFENSA NACIONAL, INMIGRACION Y CAOS.
Los recientes acontecimientos en Ceuta, la interpretación de las competencias de cada Ministerio, la perturbada política exterior de España, la lucha política entre dos interpretaciones opuestas de la vida pública, los errores en la determinación de las amenazas, la hostilidad entre Instituciones, muy colonizadas ideológicamente por los afines al Gobierno, las diferencias de trato de este con las Comunidades Autónomas que le mantienen, a cambio de cesiones dolorosas, al borde de la inconstitucionalidad, la presión interna en las coaliciones de la derecha, la gran corrupción condenada e investigada, y un gran etcétera, han convertido a España en un caos, ambiente que apoyaba ,“ como conveniente “el entonces Presidente Rodríguez Zapatero, hoy también investigado.
La Protección Civil (PC) nada tiene que ver con la Defensa Nacional (DN), son dos sectores de protección que convergen en la Seguridad Nacional, pero el segundo se dedica fundamentalmente a los riesgos y amenazas exteriores, en solitario, como en la defensa de Ceuta y Melilla, o en coaliciones y organizaciones internacionales, OTAN y UE, fundamentalmente.
La interconexión, y en su caso el inicio de confusión, de la PC y la DN, se produce cuando se vincula la Unidad Militar de Emergencias (UME) al Ministerio de Defensa (MD), refuerzo especial por su carácter militar a la PC, cuyo modelo original, el francés, se adscribe al Ministerio del Interior (MI) galo , cuyo Mando, Estado Mayor y Componentes son Ingenieros Militares, distinto de lo que ocurre en España, lo que supone una concepción menos técnica de la emergencia y una aplicación de la solución menos estudiada, además , y es resaltable, la dependencia del MD sigue un camino a menudo perturbado por las diferencias políticas con el origen de la emergencia, y sobre todo porque el MI y el MD no están a menudo en la misma frecuencia para entenderse, como se vio en la Dana que asoló Valencia, en los incendios en la Comunidad de Madrid de este verano, o en la calificación del aporte de los Servicios de Inteligencia, CNI y CIFAS, a la previsión de los acontecimientos de la invasión de Ceuta por 73000 personas, muy probablemente auspiciada por Marruecos, según su tradición.
Es evidente que el MI es el responsable de la PC, para ello tiene una Dirección General y una Ley (17/2015) que regula la coordinación y el funcionamiento del Sistema Nacional de PC. Además tiene una visión especial y específica de ciertas probables amenazas que las Comunidades Autónomas (CA) no pueden percibir, merced a órganos propios de alcance nacional y de otros Ministerios que se adscriben en el momento oportuno, en especial el Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico; si se lee con detenimiento esta Ley se puede comprobar su potencia normativa, exigente, que cuando llega una emergencia de carácter general, incluso afectando a varias CA, se da el caso de no actuar con carácter inmediato, aspecto que en la emergencia de los incendios “ sexta generación” es una apuesta al desastre medioambiental, comprobado este verano; los franceses en su ley de PC apuntan a llegar cuanto antes, por todos los medios y niveles, al conato del siniestro detectado; la disposición de medios, como los contraincendios de gran envergadura (A400 M) y la reposición y aumento de los antiguos es la responsabilidad de planificar su obtención por el MI.
La DN, no definida en su Ley orgánica de 2005, determina las misiones de las Fuerzas Armadas (FAS), como defensoras de la integridad territorial, la soberanía e independencia de España y del ordenamiento constitucional, además de otras relacionadas con su participación en la defensa colectiva, la protección de la población y la extracción del exterior de nacionales en situaciones de riesgo.
La llegada “inopinada” a Ceuta de una “cantidad suficiente” de personas para colapsarla funcionalmente, como ha sucedido, y retirar, rápidamente, la mayor parte de los vulneradores de la frontera española y de la UE, deja a nuestro socio geográfico con dos evidencias: España no defiende su Territorio Nacional y es muy sencillo crear una crisis humanitaria con los restos de los “infiltrados”. Esto se complementa con una arriesgadísima falta de unión de la clase política y una dificultad añadida, la desestabilización de las CA, en especial las de la oposición, inestable por la división de la derecha, efecto demoledor.
Estamos en una guerra híbrida, por otra parte practicada por en todos los litigios; Marruecos pretende Ceuta, Melilla y los Peñones de soberanía, son sus objetivos estratégicos y está testando la reacción de España, lo hizo en la Marcha Verde, en una situación de debilidad de nuestro país, pero con el Rey Hassan a los mandos, mucho más intenso intelectualmente que su hijo, lo hizo en Perejil, donde se comprobó nuestra organización para el combate, Cuarteles Generales, Mandos Componentes, Acciones Conjuntas, además de la aprehensión de los ocupantes marroquíes, que fue lo más sencillo, aunque meritorio; lo hizo también en 2021 en Ceuta, con “solo 12000”infiltrados y lo hace a cuentagotas todos los días, porque sabe que España ya no disuade, porque la esencia de la disuasión no solo es tener los medios adecuados sino convencer al oponente que está dispuesto a usarlos; en este sentido, la imagen del ET vista en los medios, en esta crisis, es manifiestamente mejorable 5 años después del test de 2021.
Si nuestra debilidad superior, ante el reconocimiento de que “se ha violado y atacado a la integridad territorial de España”, reconocimiento tácito de la amenaza consolidada, no le siguen medidas efectivas para restablecer la necesaria disuasión, estaremos en la antesala de una migración más densa, con ocupación probable de las instituciones y órganos locales, lo que supondrá no poder ejercer la necesaria soberanía.
Ricardo Martínez Isidoro General de División, r .
Presidente de la Asociacion Española de Militares Escritores.
