CICLO I /26 DE AEME «CHINA EN LA NUEVA ERA GEOPOLITICA»: «LA CUESTIÓN DE TAIWAN»

 

CICLO I /26 DE AEME «CHINA EN LA NUEVA ERA GEOPOLITICA»

 

 

 

 

LA CUESTIÓN DE TAIWAN

 

LOS ORÍGENES

Muchos años antes de la influencia china procedente del continente, Taiwán estaba poblada por pueblos indígenas de origen austronesio. Investigaciones arqueológicas señalan a Taiwán como el punto de origen de migraciones que poblaron gran parte de Oceanía y el SE asiático incluyendo a Filipinas, Indonesia y Madagascar hace más de 5000 años. Aún hoy se reconocen 16 etnias indígenas autóctonas, que suponen el 2,5% de la población. En el siglo XVI los navegantes portugueses llegaron a sus costas bautizándola como Ilha Formosa, isla hermosa, por sus bellezas naturales. Entre 1624 y 1662, la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, estableció una colonia en el sur, Tainán, fomentando la agricultura y la llegada de los primeros agricultores chinos. Simultáneamente España estableció en 1626 un asentamiento en el norte, Keelung y Tamsui, bautizado La Santísima Trinidad, para proteger las rutas comerciales con Filipinas, pero fueron expulsados por los holandeses en 1642. Estos a su vez fueron expulsados en 1662 por el noble chino Koxinga, de la dinastía Ming. En 1683 la dinastía Qing conquistó la isla y la integró en el Imperio Chino hasta 1895, durante este período de tiempo, se produjo una gran inmigración continental procedente de las provincias de Fujian y Guangdong, lo que aumentó drásticamente la mayoría étnica Han. Tras la derrota china en la Primera Guerra Sino-Japonesa, la dinastía Qing cedió Taiwán a Japón mediante el Tratado de Shimonoseki. Por ello Japón gobernó y modernizó la isla durante medio siglo hasta la finalización de la SGM. Al acabar esta contienda mundial, la isla pasó a manos del Gobierno del Kuomintang (KMT), liderado por el Generalísimo Chiang Kai shek. En 1949 tras ser derrotado en el continente por el Partido Comunista, el Gobierno del KMT con unos 2 millones de seguidores se refugiaron en Taiwán, estableciendo la capital en Taipéi, manteniendo hasta hoy el nombre de República de China.

EL CONFLICTO CON LA CHINA CONTINENTAL

Taiwán, oficialmente conocida como la República China (RoC), está separada de la China Continental, por el Estrecho de Taiwan de tan sólo 68 millas en su punto más angosto, pero el Gobierno de la República Popular China (RPC), controlado por el Partido Comunista Chino (PCCh), considera que Taiwán es parte integral de su territorio, pese a que nunca ha gobernado la isla. Por ello la RPC considera a la isla una provincia rebelde y separatista. Así el Gobierno chino tiene como finalidad, la unificación de Taiwán con China, preferiblemente por medios diplomáticos, pero llegando a la utilización de medios militares si fuera preciso. Taiwán cuenta con un gobierno democrático elegido libremente, pero sus dirigentes tienen opiniones divergentes sobre las relaciones con el continente. En los últimos años las tensiones han aumentado de forma notable, debido al desmesurado crecimiento del presupuesto de defensa chino, próximo al medio billón de dólares, el segundo detrás de EEUU y muy superior al Taiwán, cifrado en 40.000 M$. La realización de operaciones y ejercicios militares cada vez más próximos a la isla no ayuda a rebajar la tensión al mismo tiempo que la construcción de una gigantesca flota anfibia de más de 90 buques, con unidades de hasta 50.000 ton, como el LHD Tipo 076, similares en tamaño a los norteamericanos de la clase USS América, es otro factor inquietante teniendo en cuanta que la finalidad de una fuerza anfibia no es otra que el desembarco en una costa hostil, en este caso la de Taiwán.

LAS REIVINDICACIONES CHINAS

Dentro del concepto del Gobierno comunista chino, de que sólo existe una nación china y que la isla debe ser reunificada con el continente, los argumentos presentados son los siguientes:

  1. Fundamento histórico. China afirma que la isla siempre ha sido parte de su territorio desde los tiempos de las dinastías imperiales, como la Qing.
  2. Legalidad internacional. Se basa en una declaración de El Cairo de1943, en plena SGM y la de Potsdam de 1946, al finalizar el conflicto mundial, en las que se fijaba que los territorios conquistados por Japón deberían devolverse a China. También se cita la resolución 2758/1971 de la ONU, que otorga a Pekín el asiento de China, que ocupaba Taiwán, al causar baja en las Naciones Unidas.
  3. Seguridad Nacional. Pekín considera la independencia de Taiwán como una línea roja y una amenaza para su integridad territorial, por lo que ha promulgado leyes como la Ley antisecesión, de 2005, que autoriza el uso de la fuerza para recuperar la isla si fuese necesario.

LA CRISIS ENTRE CHINA Y TAIWÁN DESDE 1945

Las relaciones entre China y Taiwán han estado marcadas por diferentes crisis y enfrentamientos armados y últimamente por un incremento exponencial del poderío militar de Pekín.

  1. Período post Segunda Guerra Mundial (SGM). Tras la rendición de Japón, Taiwán fue devuelta a la República de China, gobernada por el partido nacionalista Kuomintang, del generalísimo Chiang-Kai Shek. Este gobierno sería expulsado por los comunistas de Mao Tse Tung apoyado por tropas de la URSS, en 1949, estableciéndose en las islas de Hainán y Taiwán, con la capital en Taipéi.
  2. Levantamiento en 1947. Un levantamiento local de las milicias comunistas en Taiwán fue reprimido violentamente, sembrando las bases de la independencia de la isla en el futuro.
  3. Invasión de 1949. En octubre y tras la conquista de la isla de Hainán, el Ejército Popular de Liberación (EPL) intentó invadir la isla de Kinmen o Quemoy, en la costa de Taiwán, pero fue derrotado por las fuerzas nacionalistas en la batalla de la península de Guningtou.
  4. Las crisis del Estrecho de Taiwán (1954-1979). En 1954 el EPL bombardeó las islas de Kinmen y Matsu, y en 1955 capturó las islas Yijiangshan, lo que llevó a los EEUU a firmar un Tratado de Defensa Mutua con Taiwán. En 1958 China volvió a bombardear las islas de Kinmen y Matsu. Este nuevo ataque derivó en combates aéreos y navales. Entre 1958 y 1979 hubo una guerra de desgaste en la que ambas facciones contendientes intercambian duelos artilleros que acabaron cuando los EEUU normalizaron sus relaciones con China en 1979.
  5. Tensiones diplomáticas y de misiles. Entre 1995 y 2005, en respuesta de la visita del presidente taiwanés Lee Teng-hui a Washington, China comenzó a realizar pruebas de misiles y simulacros de invasión cerca de la isla para intimidar a los votantes de las primeras elecciones presidenciales directas en Taiwán. En 2005, Pekín promulgó la ley antisecesión que autorizaba formalmente el uso de medios no pacíficos si Taiwán declaraba su independencia.
  6. La era actual de la presión militar. En 2022 tras la visita de la congresista norteamericana demócrata Nancy Pelosia a Taipéi, China lanzó maniobras militares sin precedentes, que rodearon la isla y dispararon misiles que sobrevolaron la isla por primera vez. En el período 2023/26, las incursiones de aviones militares cruzando la línea media del Estrecho, se han vuelto casi diarias. En mayo de 2024 tras la toma de posesión del presidente La Ching-te, Pekin lanzó el ejercicio Joint Swor 2024A, como una fuerte advertencia

COMO PODRÍA INVADIR CHINA A TAIWÁN

Analistas de defensa occidentales, y centros de pensamiento o think tanks, consideran que una invasión de Taiwán, por parte china, no sería una acción única, sino un proceso escalonado y progresivo diseñado para colapsar la resistencia de la isla antes de que intervengan los EEUU. Aunque el Ejército Popular Chino, no tiene un calendario fijo para una invasión en 2027, si tiene órdenes para esta preparado en esa fecha. Los diferentes escenarios y fases contemplados serían las siguientes:

  1. Guerra híbrida y bloqueo naval (fase 0). Antes de una confrontación militar abierta, China utilizaría tácticas de zona gris, para aislar la isla, con ciberataques masivos, con interrupción del suministro eléctrico, internet y sistema financiero. El bloqueo marítimo, sería por medio de la Guardia Costera china, para interceptar buques comerciales con destino a los puertos de la isla, limitando la entrada de mercancías, sin declarar una guerra abierta. Sabotajes puntuales, como el corte de cables submarinos para aislar digitalmente a Taiwán también se contemplarían en esta fase.
  2. Ataque cinético (fase 1). Si la fase híbrida no ha causado el efecto deseado, se pasaría al uso masivo de misiles desde el continente para destruir radares, centros de mando y bases aéreas, en las primeras horas. La eliminación de líderes, tanto civiles como militares, en Taipéi, para destruir la cadena de mando, serviría para descabezar la defensa.
  3. Asalto anfibio y aéreo (fase 2). Este es el paso más complicado debido a la orografía de la isla. Sólo hay 14 playa aptas para un asalto anfibio, presumiblemente minadas y con obstrucciones para lanchas y vehículos anfibios, lo que dificultaría el establecimiento de cabezas de playa, bajo fuego enemigo. El asalto aéreo sería ejecutado por paracaidistas y helicópteros de transporte, para capturar centros de mando clave como Taipéi o Kaohsiung.
  4. Bloqueo total (fase 3). La Marina china, y especialmente los submarinos nucleares y convencionales, impedirían que los buques de guerra norteamericanos, japoneses y demás aliados, puedan socorrer a la isla y suministrar armas y refuerzos.
  5. Los obstáculos a tener en cuenta. Antes de que se precipiten los acontecimientos, China debería tener en cuenta la orografía de la isla, muy montañosa, escarpada y con pocas playas, lo que facilita su defensa de cara a una invasión. La gran resiliencia, de las FAS y población de Taiwán, es otro factor importante, pues llevan años preparándose para hacer fracasar una invasión de su vecino, recibiendo adiestramiento en guerrillas urbanas y asistencia sanitaria, para un sitio prolongada. Este conflicto tendría un gran costo económico para China, Taiwán es el primer productor del mundo de chips, y el principal suministrador de componentes de informática a China, lo que supondría la paralización de su industria y provocar una recesión mundial que golpearía duramente a Pekín.

LA DEFENSA DE TAIWÁN

La defensa de la isla, podría explicarse como la estrategia del Puercoespín, es decir convertir a Taiwán en un objetivo imposible de conquistar por sus múltiples sistemas defensivos, agrupados en diferentes áreas. Esta defensa a ultranza tiene presente la invasión china de la isla de Hainán, la mayor de China con 33.000 km2, que al acabar la SGM también era gobernada por el Kuomintang, pero que en 1950 fue invadida por una flota de juncos chinos, armados con cañones de campaña del Ejército Popular, y transportando 100.000 combatientes, que conquistaron la isla entre marzo y mayo de 1950. Por ello el sistema Puercoespín de Taiwán, ha convertido la isla en una fortaleza inexpugnable basada en los siguientes elementos:

  1. Misiles tierra-mar (SSM) y tierra-aire (SAM). Sus emplazamientos serían terrestres, en lugar de en buques de superficie vulnerables y susceptibles de ser hundidos. Las FAS apuestan por el misil supersónico Hsiung Feng III (Viento valiente) de construcción nacional y un alcance de 100 km con una velocidad de Mach 3,5. Estos misiles estarían en emplazamientos ocultos en la costa, para hundir aquellos buques que intentasen acercarse a las playas.
  2. Guerra de minas. Las minas inteligentes de fondo harían intransitable el Estrecho de Formosa, impidiendo el avance de una flota anfibia de invasión hacia las playas de la isla.
  3. Fortificación y guerrilla urbana. Preparación de las ciudades, núcleos urbanos y las montañas, para una resistencia prolongada en el tiempo. El servicio militar obligatorio se ha extendido un año para aumentar las reservas adiestradas.
  4. Drones y sistemas no tripulados. Desarrollo y construcción de enjambre de drones, para atacar buques invasores y playas de desembarco, siguiendo la enseñanza de conflictos recientes como el de Ucrania.
  5. Reserva y resiliencia civil. Taiwán cuenta con 1,5 millones de reservistas, y está reforzando su infraestructura crítica de energía y satelital para un asedio prolongado.
  6. El apoyo logístico de los aliados. Aunque las FAS cuentan con un presupuesto actual de 40.000M$, su supervivencia a largo plazo dependería del apoyo logístico de aliados como EEUU, Japón, Corea del Sur y Filipinas. En el caso concreto de EEUU, este apoyo logístico se fundamentaría en la Ley de relaciones con Taiwán, de 1979, en la que el gigante norteamericano pondría a disposición de la Isla, los artículos y sistemas de defensa en la cantidad necesaria, para que Taiwán mantenga su capacidad de autodefensa.

CONCLUSIONES

El conflicto fundamental ha persistido durante casi 80 años. China considera a Taiwán como una provincia inalienable, bajo su premisa de una sola China, de régimen comunista, mientras que Taiwán disfruta de una democracia autónoma de facto. No obstante Pekín podría ofrecer el modelo de Hong Kong, un país dos sistemas, paro actualmente practica la intimidación militar y ejercicios agresivos a gran escala. Taipéi por el contrario busca fortalecer sus lazos con democracias asiáticas y occidentales, al mismo tiempo que refuerza sus capacidades defensivas para conseguir una isla inexpugnable ante una posible invasión china. Para sus aliados, EEUU, Japón, Filipinas y Corea del Sur, Taiwán es un muro de contención naval, impidiendo que los buques de guerra chinos salgan al Pacifico sin ser detectados. Además, el Estrecho de Taiwán, al estar compartido por China y la Isla, facilita que esta transitada arteria marítima no esté exclusivamente bajo control chino. La industria de semiconductores de Taiwán, controla el 90% de los chips avanzados de los ordenadores de todo el mundo, fundamentales para la Inteligencia Artificial (IA). Un conflicto entre China y Taiwán, paralizaría la industria tecnológica mundial, incluida la china, a este factor favorable a Taipéi se le denomina el escudo de silicio. En el otro extremo, la industria militar china, está priorizando el desarrollo de enjambres de drones con IA, para saturar las defensas de la isla. La reciente visita del presidente Trump a Pekín y sus acuerdos comerciales con Xi Jinping, bajo la premisa de respetar la línea roja, de la independencia de Taiwán, han sembrado la lógica inquietud en Taipéi, ante un posible abandono de Taiwán, utilizado como moneda de cambio para mejorar las relaciones entre las dos superpotencias EEUU y China.

 

José Mª Treviño Ruiz,      Almirante,r

Asociacion Española de Militares Escritores