LA DEFENSA EUROPEA, UNA POLITICA DE VAIVEN HASTA LA AGRESION RUSA A UCRANIA. General Martinez Isidoro.

 

 

LA DEFENSA EUROPEA, UNA POLITICA DE VAIVEN HASTA LA AGRESION RUSA A UCRANIA.

 

INTRODUCCION.

La sucesión de decisiones, muy a menudo no implementadas y casi nunca puestas en práctica, en torno a la Defensa Europea, define la trayectoria de un concepto tan necesario hoy como lo fuera antaño, en las postrimerías inmediatas de la Segunda Guerra Mundial (IIGM), aunque si en aquellos confusos momentos se pretendía relanzar la economía de la destrozada Europa, y evitar el rearme de Alemania, ahora se trata de conservar la integridad continental ante el expansionismo del liderazgo ruso.

El recorrido, de prácticamente 75 años, está sembrado de éxitos sin explotar, de iniciativas imaginativas, de proyectos constitucionales globalizadores no aceptados, de intentos de creación de ejércitos europeos, de propuestas de cobertura nuclear disuasiva, de utilización de organizaciones internacionales preexistentes, como la UEO, de cumbres europeas sólidas, y un gran etcétera, en los que siempre existió una importante influencia y dirección de la política francesa del momento.

En este sentido es necesario apuntar que el motor, no exclusivo, pero sí importante en términos de responsabilidad política, ha sido Francia, la” locomotora” que proporcionaba la potencia económica necesaria, a veces forzada, ha sido Alemania, el embrionario ejemplo de la Brigada Franco Alemana, como precursor de un ejército europeo siempre sin consolidar, y el adversario próximo no bélico, pero sí de espíritu perturbador, lo fue Gran Bretaña, hasta la ejecución del BREXIT y su salida de la Unión Europea, último estadio de la situación orgánica de las pretensiones europeas.

Sin embargo, el gran obstáculo para que la Defensa Europea se constituya como una potencialidad suficiente para equilibrar las de Estados Unidos, Rusia y China, como polos geopolíticos mundiales, es su carencia de unidad política, sin ella la posibilidad de definir unos intereses vitales comunes que muevan las políticas sectoriales importantes y se adhieran a ella los Estados de la Unión Europea, tanto en Defensa como en Asuntos Exteriores, ha sido ineficaz y poco práctica.

Es difícil plantear una unidad política a 27 Estados, en algunos casos de culturas, historias e intereses diferentes, pero hay que conseguir que esa unidad alcance a la Defensa, entendida esta como la integración de todas las potencialidades, incluidas las militares, en torno a los valores e intereses esenciales de Europa, y la decisión y capacidad de defenderlos.

Para ello recorreremos la no rutinaria historia de los hechos principales que han acontecido en la Defensa Europea, y en su política creciente por esta funcionalidad, que si bien no estaba inscrita en los prolegómenos de sus tratados fundacionales, sí ha sido cada vez más necesario acometerla por circunstancias frecuentemente exteriores, demasiado dependientes de las capacidades de Estados Unidos, cuando  esta superpotencia consideraba la Defensa de Europa como una de sus prioridades mundiales.

Es evidente que la Defensa y su política en Europa, tiene unas visiones nacionales locales y que los intereses mediterráneos son muy diferentes a los que se concentran en los países cercanos al Círculo Polar Artico, como lo son los que bordean le cuenca atlántica de los que se extienden más allá de los Alpes; además se combinan con la ideología política en una época de globalización, donde lo político trasciende las fronteras;  por eso, la labor de unificación de la Defensa Europea ha sido ardua y lo sigue siendo.

El conseguir identificar donde residen los obstáculos y determinar las equivocaciones del pasado puede ser una buena praxis, pero solo con una asunción de la supranacionalidad de la Política de Defensa en la UE, y más ahora en tiempos de crisis y guerra, se puede defender el ideario común e intereses vitales de los europeos.

 

LOS INICIOS FUNDACIONALES.

Son conocidas las turbulencias que se producen al final de las guerras mundiales, y esta vez también Europa, y el Mundo, habían conocido los estragos extraordinarios de la Segunda; la IGM, con el conflictivo Tratado de Versalles y las dificultades de su aplicación, habían señalado[i] a Francia como la potencia, si no causante de la IIGM, si como una de las vencedoras más intransigentes a la hora de progresar hacia la paz, por el ciclo infernal que significaba la hostilidad constante con Alemania desde, al menos, Sedán ,en el siglo XIX, y sus consecuencias en la animadversión mutua después de la onerosa ocupación teutona de Francia.

La aparición y triunfo del nacional socialismo en Alemania, votado mayoritariamente en la figura de Adolf Hitler, con las consecuencias conocidas, hicieron ver claramente a los vencedores que no se debería repetir ese enfrentamiento, y menos ante una Europa prácticamente destruida.

En 1948 los países europeos (Francia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y Reino Unido), repatriadas las fuerzas norteamericanas y canadienses del suelo continental, y ante la reducida capacidad de la ONU para resolver conflictos, por el uso del derecho de veto, sintieron, después de varios incidentes provocados por la URSS y la influencia de ciertos Partidos Comunistas nacionales, la necesidad de integrarse en una alianza de defensa colectiva, la Unión Europea Occidentel (UEO). Inicialmente a cinco miembros, con el Tratado de Bruselas como base de los acuerdos, más tarde se extendería a siete en 1954, a la República Federal Alemana (RFA) e Italia, con el mismo espíritu de integrar a las potencias beligerantes de la IIGM, en especial a la entonces RFA, para el control de armamentos, sobre todo del rearme alemán, leitmotiv comparable al que se desprendía del Tratado de Versalles de 1919.

La creación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se produce en 1949 ante las señales de expansionismo de la Unión Soviética, gran vencedora de la IIGM, con los extraordinarios apoyos de los Estados Unidos, después de constatar estas intenciones con los sucesos de Checoslovaquia en 1948(Golpe de Praga) y el Bloqueo de Berlín (1948-49). La organización de defensa colectiva, inicialmente con contenido meramente político, trataba también de integrar a vencedores y vencidos de la IIGM, en especial a Alemania e Italia, contando inicialmente con 12 miembros,

El primer impulso europeo propiamente dicho, para la reconstrucción, fue por lo tanto económico, creando la CECA, Comunidad Económica del Carbón y del Acero en 1951, que tenía como finalidad el crear las condiciones necesarias para poner en marcha los procesos necesarios para aquella, poniendo la producción de estos recursos en manos de una autoridad común con la finalidad de fomentar la paz tras la IIGM. En ella formarían cuerpo, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Bélgica, y Luxemburgo; fue el origen de la Comunidad Económica Europea (CEE) y dio lugar 50 años más tarde a la actual Unión Europea (UE). Como puede percibirse, se tuvo especial cuidado, también, en que las dos potencias beligerantes y vencidas en la guerra reciente, Alemania e Italia, fueran incorporadas inmediatamente a las instituciones europeas nacientes; no sería justo no atribuir dichas incorporaciones a la labor del Canciller Adenauer[ii] , que de una Alemania destruida incorporó a su país a todas las instituciones importantes del momento, disminuyendo de forma importante sus obligaciones de guerra y levantando la moral de los alemanes.[iii]

La Comunidad Europea de Defensa (CED) era el complemento defensivo de una iniciativa fundamentalmente económica que se abría después de la catástrofe de la IIGM, y tenía la finalidad general de evitar una guerra similar en  el futuro, dada la arquitectura de la fuerza militar diseñada, que preveía unos contingentes europeos carentes de Ejércitos autónomos nacionales, a fin de evitar enfrentamientos bilaterales como en el pasado, solo existiría un Ejército Europeo, salvo algunas excepciones; curiosamente se trataría de la primera iniciativa de un Ejército exclusivamente europeo, iniciativa vetada y olvidada como veremos.

Esta alternativa fue presentada y auspiciada por el Primer Ministro francés René Pleven (Entonces Presidente del Consejo), y los políticos Jean Monnet y Robert Schuman, ambos considerados como “padres de las Comunidades Europeas”, en especial en su primera etapa de la CECA.  Se diseñó la figura de un Ministro de Defensa de Europa, se votó un Presupuesto de Defensa, se determinaron los efectivos previstos, 40 Divisiones de 13000 efectivos de personal cada una, es decir medio millón de soldados aproximadamente.

El General de Brigada De Gaulle, después de su apurada posición en la IIGM, una vez derrotada militarmente Francia y pedido el armisticio por sus autoridades representativas, además de salir vencedor de sus competidores militares[iv], en el litigio sobre la representatividad final, tenía in mente lo que después sería la V República francesa de la que fue su Primer Presidente, terminando con el caos político que significó la IV.

En su Constitución, todavía vigente, aunque modificada ligeramente, se aprecian los poderes superiores del Presidente de la República, sobre todo en Política de Defensa, además es el único responsable y ejecutor de la Force de Frappe que asegura la disuasión nuclear gala.

El concepto de” autonomía estratégica”, ya anidaba en la concepción de la Defensa de Francia del futuro Presidente De Gaulle, ahora asumido por la UE. En este sentido los partidos “gaullistas” de la época de presentación de la CED, muy bien vista por los Estados Unidos por la posibilidad de no tener que aportar fuerzas estadounidenses a la Defensa de Europa, y estar muy vinculada a la recién creada OTAN, promovieron su veto a la aceptación en la Asamblea Nacional francesa, y la CED quedó desestimada por Francia, cuyo Jefe del Consejo, Plevén (Otros dicen que fue Jean Monnet) había promovido; existen otras interpretaciones que atribuyen el voto negativo, también, al Partido Comunista Francés[v], no tanto por concertación con los “gaullistas”, lo que sería inusual, como por debilitar la Defensa de Europa por otra parte en el ideario de la URSS de la que recibían influencia y apoyos.

En definitiva, Francia de la mano de De Gaulle se alejó también de la OTAN, de su estructura integrada, recobrada mucho tiempo después en el mandato del Presidente Sarkozy, retiró sus fuerzas de la Organización, clausuró sus instalaciones en París y erigió una doctrina propia de defensa, basada en la disuasión nuclear del “débil contra el fuerte”., que con algunas modificaciones continúa hasta nuestros días, y que periódicamente es ofrecida a sus aliados europeos.

TITUBEOS CON NUEVOS RUMBOS.

La dirección francesa del proceso nunca dejó de ejercerse y la búsqueda de la organización más adecuada para revestirla de los atributos para una Defensa Europea estaba en todos los centros de análisis, universidades e institutos galos. Mientras la CEE se desarrollaba y la incipiente UEO parecía destinada a ser la organización definitiva para la defensa colectiva de Europa Occidental, Francia desarrollaba paralelamente su potencial militar en torno a su concepción de la disuasión nuclear, dado que nunca admitió el concepto de guerra continuada, por lo que sus fuerzas convencionales estaban configuradas para la determinación de la actitud de la URSS antes de desencadenar sus “modestos” fuegos nucleares.

La UEO recibía el interés de sus miembros, incluido el Reino Unidos, como consecuencia del descalabro reciente de la CED, provocado por Francia, dado que era una organización integradora, que “controlaba” a la RFA y tenía una dimensión atlántica por su proximidad a la OTAN, organización que se “militariza” (Hasta entonces solo tenía un contenido político) con la creación del Pacto de Varsovia, de control absoluto de la URSS, entrando Europa en plena Guerra Fría.

Este inicial apogeo de la UEO, con un tratado tan coactivo si cabe como el de Washington, se intentaba calificar como la solución definitiva para la Defensa Europea, y tuvo sus éxitos, pues logró la reconciliación de alemanes y franceses, vinculó  a la RFA a las Comunidades Europeas, etc, aunque pasó de una gran actividad a una progresiva pérdida de importancia pues en Europa se estaban produciendo cambios que la “despojarían” de contenido, aunque su Tratado fuera utilizado después para la futura UE; en el seno de la UEO se crearon las misiones Petersberg, para gestión de crisis, acción humanitaria, restablecimiento de la paz, etc, muy utilizadas en ese periodo para resolver multitud de conflictos de ese periodo caracterizado por la realización de acciones militares de baja intensidad.

La obsolescencia de la UEO, una vez integrada Gran Bretaña en la CEE, perdida su influencia en lo social, e impedido el tratamiento de la cuestión de la disuasión nuclear en su foro, impulsó la búsqueda de otras soluciones para la Defensa Europea, aunque en 1984, también de la mano de Francia, “forzando “a la RFA en el acuerdo (Su Ministro de Asuntos Exteriores Hans-Dietrich Genscher estuvo muy activo al respecto), rescataron a la UEO de su plácida obsolescencia , periodo que se conoce como “La Revitalización[vi] de la UEO”, implementada con la Declaración de Roma de 1984. En ese proceso se decide y define el concepto de Identidad de Seguridad Europea y una posible armonización de las políticas de defensa nacionales. Se consolida la influencia de la Alianza Atlántica y se considera a esta iniciativa como “su pilar europeo”.

Más tarde se definieron organismos que podrían ser necesarios para futuras iniciativas estratégicas europeas, como un Centro de Situación, un Centro de Satélites de Observación, que se instaló en España, e incluso un Instituto de Cuestiones de Seguridad en Paris, para impulsar las investigaciones en torno a la Defensa Europea; estas realizaciones están vinculadas ahora a diversos organismos de la UE.

La Asamblea de la UEO, que era la misma que la del Consejo de Europa, se reunía dos veces al año en el Consejo Económico y Social francés, en su sede de Paris, y emitía informes de calado sobre la Defensa Europea; uno de sus diputados más productivos era, en los ochenta, François Hollande, más tarde Presidente de la República francesa.

Con este proceso, un “salvavidas” francés en un momento crítico para Europa, en la “Crisis de los Euromisiles”[vii], periodo de gran incertidumbre en el que el país galo, y su influencia, no habían encontrado la solución definitiva que al final recalaría en la recién creada Unión Europea, aunque esta organización, “semi-supranacional” no tenía competencias en el ámbito de la Defensa.

HITOS PRINCIPALES EN LA EVOLUCION.

El Tratado de Maastricht (1992) tiene la efectividad fundamental de constituir la primera pieza jurídica básica de la creación de la UE, integrando, por transformación, a la CEE, aumentando los ámbitos de cooperación a la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) y al de la Justicia y Asuntos de Interior (JAI). Se trata por tanto de un cambio radical pues, aunque el acceso a las cuestiones de Seguridad Colectiva es tenue, se abre una ventana de oportunidad para desarrollar iniciativas al respecto, que irán llegando, aunque los tratados originales no recogían las cuestiones de seguridad y menos las de defensa, como se ha referido.

Este tratado fue modificado posteriormente por los Tratados de Ámsterdam, Niza y Lisboa. El primero de ellos, firmado en 1997, además de completar sectores básicos de regulaciones, en lo que respecta a la Defensa Europea creó la figura del Alto Representante para Política Exterior de la UE, por el que han pasado figuras clave como el español Javier Solana Madariaga en 1999-2009, Mister Pesc, la británica Catherine Ashton en 2009-2013, la italiana Federica Mogherini en 2014-2019, el español Josep Borrell 2019-2024 y la estonia Kaja Callas, actualmente en ejercicio.

EN 1998 tuvo lugar en Saint Malo, Francia, una reunión bilateral entre los primeros ministros de Francia y Gran Bretaña, al margen de Bruselas, que constituye todavía una fuente de iniciativas europeas, militares y civiles, de más de 37 operaciones y sobre todo una renovación de la “entente cordiale” de ambos países, por otra parte, con armamento nuclear.

Aunque han sido periodos difíciles para estos personajes, pues Solana se incorpora después de la guerra de Kosovo, y emprende y fomenta variadas operaciones de gestión de crisis, civiles y militares, y pacifica Macedonia, Asthon se sitúa en plena crisis del resurgimiento de Putin como mandatario de  una Rusia expansiva, el bloqueo de Gaza por Israel con el enfrentamiento con Turquía; Mogherini define e implementa la Cooperación Estructurada Permanente (CEP o PESCO), instrumento que permite a los Estados de la Unión Europea que lo deseen desarrollar conjuntamente capacidades de defensa y a proporcionar unidades de combate para misiones planificadas, que el Consejo de la Unión pondría en marcha por mayoría cualificada, creando así un núcleo duro proclive a una mayor integración militar; Callas está desarrollando una actividad que enfrenta taxativamente a cada una de las acciones de la Rusia de Putin. En cualquier caso, ninguno de ellos ha conseguido, por el momento, definir y menos aprobar lo que podría, en términos de Defensa, constituir los intereses vitales de la UE, (aunque ha habido iniciativas al respecto de muy bajo perfil que no han motivado relevantes reacciones de unidad y reacción en la UE.

El Tratado de Niza (2001) tuvo un carácter reformador de los tratados anteriores para armonizarlos y prever la llegada de nuevos asociados a la UE, en especial procedentes de Europa Central, con características especiales por el régimen de ocupación comunista que habían sufrido.

El Tratado de Lisboa (2007) es importante porque modifica el también relevante Tratado de Maastricht y el propio Tratado de Constitutivo de la Comunidad Europea, concediendo a  la UE personalidad jurídica, introduce la mayoría cualificada, se crean las figuras del Presidente del Consejo y la del Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad; también se refuerza la obligación de solidaridad mutua entre países en caso de un ataque terrorista o desastre natural o humano y se crea el Servicio de Acción Exterior de la UE.

En Lisboa se refuerza la anterior Política Europea de  Seguridad y Defensa que a partir de ese momento se llamaría Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD).

Es necesario apuntar que este tratado viene a cerrar el hueco del fracaso del proyecto de una Constitución Europea, coordinado por el ex Presidente de la República francesa Valery Giscard d’Estaing, que tenía un sentido integrador federativo europeo, aspecto que era un paso importante, inducido por Francia seguramente, para el logro de la unidad y la supranacionalidad, aspecto que ,como sucedió con la CED, fue rechazado, en este caso por referéndum, por Francia y Holanda , dejando sola a España que lo había aprobado en el periodo del Presidente Rodríguez, e interrumpiendo el proceso de ratificación.

LAS PRINCIPALES INICIATIVAS Y ESTRATEGIAS EN LA UNION EUROPEA.

En este recorrido sinuoso, con logros y fracasos, en exceso dilatado hacia una Política de Defensa Común Europea, que involucre a todos, han existido momentos de cierta lucidez en los que los responsables han tomado medidas, a veces no globales, pero indiciarias de una construcción de la Defensa Europea que apuntaba a soluciones.

Entre ellas la creación de las EUROFUERZAS que entusiasmó a políticos y militares de finales del siglo pasado y que vino a crear una doctrina de empleo de fuerzas europeas, limitada a un cierto número de países, entre ellos a España.

El EUROCUERPO, de entidad Cuerpo de Ejército,  EUROFOR, de nivel División, clausurada ya hace unos años, EUROMARFOR, dedicada a la operación Atalanta en el Cuerno de Africa, etc, fueron creadas a la sombra de las misiones Petersberg citadas y poco utilizadas en el sentido que se apuntaba anteriormente, servir de embrión de un Ejército Europeo que sigue estacionario; el EUROCUERPO, cuyo Cuartel General está en Estrasburgo pasó a estar vinculado a la OTAN y realizó varias operaciones en puntos conflictivos, en especial en los Balcanes.

En lo que podríamos llamar estrategias o declaraciones fundacionales de comportamiento de la UE en materia de Defensa, podemos citar algunas que proceden de los Altos Representantes que durante su mandato sintieron la lógica necesidad de esgrimir una estrategia que fuera la guía de la acción exterior, ampliable a seguridad y defensa:

La primera de ellas es conocida como la “Estrategia Solana”, aunque en realidad se trata de la Estrategia Europea de Seguridad (2003) en la que se establecían los riesgos a los que podría enfrentarse la UE, una vez que estos se transformaran en amenazas; como tales fueron identificados, el terrorismo, el crimen organizado, las armas de destrucción masiva y los frecuentes conflictos regionales. Sin embargo, quizás su mayor valor fuera la concepción de la Seguridad como el resultado de una política que integrara la acción exterior, la de defensa y los aspectos socioeconómicos subyacentes; previno sobre la necesidad de adelantarse al desencadenamiento de los conflictos y predicaba una gran colaboración con los países vecinos de la UE. Sin embargo, estos buenos e incipientes deseos no fijaron los intereses fundamentales de la UE.

Superada esta estrategia por el paso del tiempo y la sucesión de conflictos que podrían afectar a la UE, aunque alguno de ellos habían sido notables, como la guerra de Georgia en 2008 o la toma de Crimea por Rusia, la Alta Representante de ese periodo, Mogherini, puso en marcha en 2016 la Nueva Estrategia Global, Europea de Seguridad[viii], o “Estrategia Mogherini”, que marca las líneas de actuación de la Política Exterior y de Seguridad Común y dentro de ella de la Política Común de Seguridad y Defensa, recogiendo sobre todo el nuevo marco de riesgos en el ámbito internacional, y  la forma de hacerlos frente, los medios necesarios y el refuerzo de capacidades, aunque tampoco definió claramente aquellos intereses meramente europeos que harían reaccionar a la UE como un conjunto.

Podo tiempo después, con ocasión del Consejo del 2017 se lanzó la Cooperación Estructurada Permanente[ix] en materia de Defensa (PESCO) para coordinar, mejorar e incrementar las inversiones en defensa de los Estados miembro.

La Brújula Estratégica europea (2022), que corresponde al Alto Representante Borrell, es quizás el documento guía más definitivo en la marcha de la UE hacia una autonomía estratégica (Suscribe alguno de los criterios de De Gaulle al respecto), en este lento avance hacia la dotación de capacidades y voluntad de emplearlas por los europeos, espoleados en esta ocasión por la invasión de Ucrania por Rusia. Sus más de 60 acciones a culminar y su progresivo cumplimiento dan esperanza, a medio y largo plazo, para la obtención de resultados, aunque los imponderables continúan, dado que solo en la PESC residen las competencias en materia de seguridad, y todavía no en defensa, que precisaría un visón supranacional de estos asuntos, con la cesión de soberanía correspondiente. La Comisión no tiene esas competencias y únicamente toca asuntos industriales; en este sentido la creación del puesto de Comisario de Defensa y Espacio está más centrada en la coordinación de las políticas industriales de defensa que en los asuntos meramente de seguridad y defensa.

La creación de la Agencia Europea de la Defensa, y la asignación de un Fondo Europeo ad hoc, son medidas que pueden dar resultados a medio y largo plazo, pues la “pereza estratégica” europea, en la industria de armamento y su coordinación, no puede dar resultados inmediatos en esta materia.

La invasión de Ucrania por Rusia, riesgo no previsto en las estrategias descritas, a pesar de los antecedentes que pesaban sobre el Presidente Putin, ha precipitado las decisiones en Bruselas y en los países miembro, con la excepción de algunos “díscolos” que impiden una rápida marcha de las realizaciones. El Libro Blanco de la Defensa Europea y el Plan de Rearme de Europa, con sus dotaciones presupuestarias hasta 2030, la nueva actitud del Reino Unido, de acercamiento, hacia la Defensa de Europa, después del BREXIT, y el debilitamiento del vínculo transatlántico, propiciado por la política exterior del Presidente Trump, son factores que “remueven” las lentas actitudes anteriores en la UE, siendo una de las ocasiones más propicias para el avance de su capacidad de defensa de los interese europeos, aunque por el momento se haya desperdiciado, por cuestiones políticas, una actitud mucho más constructiva en el desbloqueo del Estrecho de Ormuz, cuyo tráfico energético sí podría ser considerado entre los intereses vitales  de la UE.

No estaría completa esta fase de estudio de la evolución de lo que ahora es la UE, sin tocar la necesidad de dotarse de una doctrina y unos medios, y como no, de una voluntad de emplearlos, del arma nuclear, dado que la principal amenaza que tiene Europa, en este momento, es Rusia y la Federación posee el mayor arsenal nuclear del Mundo.

LA DISUASION NUCLEAR AVANZADA[x].

Francia, a través de sus Presidentes de la República, los únicos que tienen la competencia para apreciar y resolver una situación que propicie el empleo de su arma nuclear. según su doctrina, ha propuesto en varias ocasiones la posibilidad de extender esta disuasión al resto de países que se integran en la Defensa Europea.

El Presidente Macron lo ha hecho también recientemente, introduciendo algunos factores que si bien no modifican lo sustancial de la doctrina nuclear francesa si resuelven algunas dificultades de procedimiento que volvían reactivas estas propuestas para ciertos países.

El Presidente de la República francesa seguiría siendo el único responsable final del desencadenamiento nuclear francés, y el planeamiento de los fuegos sería asunto reservado a Francia, así como todo lo relativo a la Force de Frappe.

Los cambios vienen de una gran relación, tecnológica en principio, que ya tiene su recorrido, con Gran Bretaña, también potencia nuclear, aunque con una cierta hipoteca estadounidense en los medios, con lo que podría reforzarse la capacidad nuclear de la Defensa de Europa (Distingámosla de la Defensa Europea, centrada en la UE).

El otro factor importante es una cierta coordinación con Alemania[xi], sujeto paciente de los posibles tiros nucleares galos que hacían inviable la practicidad de la doctrina francesa y el vínculo franco alemán. Alemania tendrá una mayor información, coordinación y participación en el ámbito convencional de determinación del momento que “aconsejaría” la puesta en marcha de las armas nucleares.

Las condiciones generales del actual ambiente internacional, deteriorado en lo que supone medidas de confianza, la precisión de los nuevos vectores portantes del armamento nuclear y los tipos de ojivas disponibles, determinan que los objetivos sean diferentes a los anteriores basados en ciudades de gran población.

Francia ha cerrado acuerdos con Gran Bretaña, Alemania, Bélgica, Dinamarca, Suecia, Grecia, Países Bajos y Polonia, y está en negociaciones con otros países europeos, que participarán con sus fuerzas convencionales en esta profundización avanzada de la determinación de las condiciones del desencadenamiento nuclear.

El país galo aumentará, discretamente, el número de cabezas disponibles a efectos de adaptarse a estas nuevas necesidades ampliadas; tampoco están sobre la mesa las contrapartidas que habrá que conceder a Francia por su disuasión.

España, después de esta declaración del Presidente Macron, ha expresado su no participación.

CONCLUSIONES.

La travesía de los europeos hacia una Defensa Europea consolidada no ha terminado y tampoco se otea un horizonte que venza, por su gravedad, la decepcionante falta de adhesión de algunos países miembro.

Francia ha conducido el proceso de una manera prioritaria para sus intereses estratégicos, en ocasiones menos activa y en otras con renovado esfuerzo, que en los momentos clave veta por su sentir íntimo, perturbador, de su grandeza.

Los diferentes tratados y alternativas se han sucedido, remendando los anteriores y reescribiendo el futuro, sin dar los pasos definitivos para consolidar la unidad de los países miembro.

Las instituciones actuales de la Defensa Europea no son suficientes, aunque las reformas vayan en la buena dirección, no lo son para llegar a determinar por qué es necesario defender a Europa, incluso por qué un soldado europeo debería arriesgar su existencia por valores e intereses indefinidos.

Una Defensa Europea a geometría variable, aunque las circunstancias actuales puedan aconsejarla, no puede ser la solución final sino un tramo de la misma; un conflicto generalizado en Europa se extenderá a toda ella, como lo demuestran la I y II GM.

La disuasión nuclear ha evitado la secular guerra en Europa durante más de 75 años y, a pesar de su terrible significado y efectos, calmó los impulsos violentos de ciertas potencias otrora enemigas, con la tentación siempre de emprender actividades preliminares bélicas que desencadenarían las represalias atómicas.

La invasión de Rusia de Ucrania es una guerra tradicional de expansión, en este caso de Putin, y contraria al orden internacional y valores de la UE; se trata quizás del momento más importante para demostrar la unidad de los europeos ante su defensa.

 

  Ricardo Martínez Isidoro.       General de División, r

Presidente de la Asociacion Española de Militares escritores

 

[i] Los Responsables de la II Guerra Mundial. Paul Rassnier. EMINVES.

[ii] Liderazgo. Henry Kissinger.Adenauer.

[iii] Liderazgo. Henry Kissinger. Seis Estudios sobre estrategia mundial. Editorial DEBATE, Barcelona 2023.

[iv] Liderazgo. Henry Kissinger. De Gaulle como líder.

[v] Cuaderno de Estrategia 228. CESEDEN. Marjorie Vanbaelinghem. La Postura de Francia hacia la Defensa Europea.

[vi] La Revitalización de la UEO. Comandante de Ingenieros, DEM, Ricardo Martínez Isidoro. Ministerio de Defensa 1984.

[vii] Vaincre la Guerre. Général Copel. Lieu COMMUN.

[viii] Joaquin Bordonado.GESI.

[ix] Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.

[x] La Documentation Française.

[xi] Politologie de la Défense National. Henric Pac. Masson.