El Coronel de la Guardia Civil D. Jesus Nuñez Calvo, asociado de AEME y delegado para Andalucia, envia este articulo de su autoria.
‘El Mentor del Guardia Civil’, el principio del Boletín Oficial
El periódico El Mentor del Guardia Civil defendió la difusión corporativa de órdenes oficiales y exaltó el prestigio institucional del Cuerpo
La Inspección General convirtió El Mentor del Guardia Civil en instrumento oficial para agilizar comunicaciones internas y reforzar disciplina corporativa

Prosiguiendo con el nuevo periódico El Mentor del Guardia Civil, cuyo núm. 1 está fechado el 1º de agosto de 1855, hay que hacer mención de un breve pero detallado artículo que fue publicado en la segunda página.
Su lectura denota que bien hubiera podido servir de editorial si esa hubiera sido la costumbre de la época. En dicho texto parece desligarse de las razones de cierre de su antecesor, el periódico Guía del Guardia Civil, igualmente de propiedad privada como se ha expuesto anteriormente, y que ya había dejado entrever en su último número editado, las razones de su final.
El comienzo de aquel artículo de El Mentor del Guardia Civil no podía ser más explícito: “Al concebir el pensamiento de dedicar nuestras humildes tareas al Cuerpo por medio de un periódico, creímos que no sería solo en ocuparse tan noblemente de la benemérita institución de la Guardia civil; pero viendo que se nos abandona a la soledad, redoblaremos nuestros esfuerzos para que la pérdida se haga menos sensible”. Parece ser que daba a entender que iba a competir su publicación con la del “Guía del Guardia Civil”, circunstancia que finalmente no sucedió. Las verdaderas razones de lo sucedido pudieron motivar más opiniones, pero no conllevaron más aclaraciones.
Los autores del nuevo periódico dedicado a la Benemérita, sin identificarse de momento y haciendo constar que estaba editado en la propia “Imprenta de El Mentor del Guardia Civil”, aseguraban que su “mayor lauro hubiera sido la competencia; de ella sale la competencia; de ella sale la discusión, y de ésta la luz, siempre que la primera sea lógica y razonada”.
Pero la verdad es que no hubo competencia alguna, y el entonces único Cuerpo de Seguridad del Estado, desplegado a lo largo y ancho del mismo, continuó su camino, de momento, con un nuevo pero único medio de expresión, que inicialmente era, al igual que su predecesor, de titularidad privada. Dicha reflexión proseguía así: “Lejos, pues, de nuestro ánimo la idea de quedar solos; nada de eso; nuestro mayor lauro hubiera sido la competencia; de ella sale la discusión, y de ésta la luz, siempre que la primera sea lógica y razonada”.
Finalmente, dicho artículo concluía: “Sentimos, pues, vernos aislados en un vasto campo, capaz de agotar las fuerzas del mejor talento; tenemos voluntad y deseos de llenar cumplidamente nuestra misión; esto y la benevolencia de nuestros suscritores nos harán más llevadero el peso que nos hemos echado encima”.
Seguidamente, en tercer lugar, y a lo largo de casi tres páginas se publicaba un extenso y reflexivo artículo que ponía en valor la creación de la Guardia Civil, que por aquel entonces contaba tan sólo con once años de existencia, poniendo en valor al “digno General que la organizó y mandó por espacio de diez años, y el no menos digno que hoy la manda”.
A lo largo de su lectura hace también una profunda reflexión sobre otro Cuerpo hermano y extranjero, de mayor antigüedad: “La Guardia civil española ha sabido llamar la atención de esos veteranos gendarmes franceses, base y esencia de toda la gendarmería europea; la han elogiado coroneles franceses hasta en las conversaciones privadas que han tenido con compañeros nuestros, admirándose de que en España pudiera haberse creado un Cuerpo que tanto honraba a la nación que lo sostenía, como a los veteranos cuyos hechos lo habían colocado en la altura en que nacionales y extranjeros le contemplaban; terrible desengaño para los que creen que los españoles no son dignos de esto, y mucho más cuando el genio del bien los dirige”.
Más adelante dicho artículo, siguiendo la misma línea, hace una referencia concreta a nuestra provincia: “Hace cinco años que, viajando un Príncipe ruso, pasó desde Irún por Madrid a Cádiz, y al escribir desde este último punto su despedida a un ilustre y anciano General español, le decía: Llevo grabada en mi corazón vuestra brillante gendarmería, cuya urbanidad, policía, moralidad, exactitud en el servicio y cortesanía con los viajeros no tiene igual en Europa; ni un cigarro pude conseguir que me recibiesen estos bravos gendarmes”.
Todas y cada una de las páginas del nuevo periódico dedicado a la Benemérita podrían ser objeto, dado su interés, de un minucioso estudio historiográfico. Pero lo más relevante en cuanto a lo que ahora afecta, es una circular fechada el 15 de agosto de 1855. Está firmada por el teniente general Facundo Infante Chávez, como inspector general de la Guardia Civil y dirigida a todos sus jefes de Tercio, siendo publicada el 24 de agosto de 1855, en el núm. 4 de “El Mentor del Guardia Civil”.
El entonces brigadier procedente de Caballería, León Palacios Ortega, jefe del 6º Tercio (Zaragoza), había propuesto, “la conveniencia que reportaría al servicio el que se declarase periódico oficial en el Cuerpo, El Mentor del Guardia civil”.
Dado que se encontraban suscritos al mismo, “la mayor parte de los individuos del Cuerpo, con lo cual se verifica su lectura de hecho”, relativo a reales órdenes y circulares de la Inspección General de la Benemérita, así como, “de los jefes de tercio a los de provincia, y de estos a los comandantes de línea y puesto, exige el empleo de un tiempo que pudiera economizarse en mucha parte por aquel medio, haciéndola a veces más breve”, el inspector general tomó una decisión al respecto.
Dispuso que las reales órdenes y circulares de la Inspección General, difundidas en el citado periódico, “tengan desde luego puntual y obligatorio cumplimiento, para lo cual no se publicará el periódico sin que antes sea examinado y rubricado en la secretaría de esta Inspección”. A tal efecto el general Infante dispuso que, “cada comandante de provincia y línea se suscriba por un ejemplar que rubricado por el jefe del punto permanecerá constantemente archivado e inventariado con los documentos del mismo”.
Asimismo, se dispuso que el gasto económico que originasen dichas suscripciones, que oscilarían entre cuatro y seis, por comandancia, “se facilite del fondo de multas de la misma, así como su encuadernación sencilla por años”. De esta forma, se conseguiría que dichas órdenes generales y circulares llegasen con mucha mayor rapidez a los responsables de cumplirlas y hacerlas cumplir, pues como ya se ha dicho en ocasiones anteriores, se carecía todavía entonces de un boletín oficial de carácter corporativo que recogiera todo ello.
Jesus N. Núñez Calvo. Coronel de la Guardia Civil. Dr. en Historia.
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