Servicios del puesto de la Benemérita en Algeciras (1853-1854)

El Coronel de la Guardia Civil D. Jesus Nuñez Calvo, asociado de AEME y delegado para Andalucia, envia este articulo de su autoria.

 

Servicios del puesto de la Benemérita en Algeciras (1853-1854)

 

Entre incendios, arrestos y auxilios a vecinos, los servicios de la Guardia Civil reflejan disciplina y dedicación histórica

 

La lectura de la prensa antigua siempre resulta interesante cuando se trata de hechos históricos, sea favorable o desfavorable la opinión que se vierta en el texto. Normalmente trataba de algo que realmente sucedió, sin perjuicio del parecer o tendencia con que se expusiera. Por supuesto, en el caso concreto de que el contenido publicado en un periódico ensalzase a otro diferente, éste no dudaba en hacerse cumplido eco de ello. El problema surge en todo caso cuando los supuestos hechos históricos se inventan, y más si se relatan cuando ha transcurrido mucho tiempo desde que supuestamente acaecieron.

Afortunadamente no es ese nuestro caso y otro ejemplo más de ello fue publicado en el número 82 del Guía del Guardia Civil, correspondiente al 1º de enero de 1853. Concretamente reproducía, “lo que recientemente nuestro apreciable colega El Observador, periódico que es leído con avidez por todas las clases de la sociedad, dice en uno de sus luminosos artículos”.

Antes de continuar, hay que significar que dicho periódico, madrileño, pero de amplia difusión nacional concertada, del que nuestra Biblioteca Nacional conserva numerosos ejemplares de diferentes fechas, cuya cabecera había modificado su denominación de Diario independiente a Diario político independiente, había sustituido a partir del 25 de enero de 1848 al diario La carta. Éste era publicado por el impresor Manuel Álvarez, quien continuó editando la nueva cabecera, manteniendo el mismo formato, estructura y contenidos noticiosos que su antecesor. Hay que significar que dicho titular nominó con anterioridad otros cuatro periódicos en épocas diferentes, incluso uno de ellos editado en Cádiz, destacando especialmente el publicado en Madrid, entre 1834 y 1835, si bien ninguno de ellos guardaba relación con el que ahora nos ocupa.

El mentado artículo que ahora se referencia, dedicado a la Benemérita y reproducido al comienzo de 1853, comenzaba exponiendo: “Cada vez que llega a nuestras manos el apreciable periódico titulado Guía del Guardia civil experimentamos una satisfacción indecible al ver los servicios que está prestando a la sociedad y al Estado aquel Cuerpo. Captura de ladrones, asesinos, incendiarios, criminales de toda especie, auxilio a los viajeros, custodia de las propiedades y las personas, he aquí los actos en que constantemente se ocupa la Guardia civil con una actividad, con un valor, con una abnegación y desinterés superiores a todo elogio.”

Proseguía afirmando: “Desde la institución de la misma han disminuido considerablemente los robos en despoblado, los caminos están libre de peligros y no ocurre una desgracia, una calamidad cualquiera, de esas verdaderamente inevitables, porque es imposible que la moralidad y la seguridad individual sean completas en que no se halle honrosamente mezclado el nombre de la Guardia civil.”

Tras proseguir ensalzando y poniendo en valor las virtudes de la Benemérita, aquel artículo de El Observador, finalizaba de una forma categórica que el paso del tiempo le ha dado plena razón, más si se tiene en cuenta el constante cambio y disolución de cuerpos policiales e instituciones de seguridad pública que hasta entonces había padecido España:

Concretamente, hace ya más de 170 años, finalizaba dicho artículo de la siguiente manera: “En una palabra, la Guardia civil es una de las instituciones más útiles, más benéficas que poseemos, y al ver su perfecta organización, nadie diría que nació ayer, sino que había sido consagrada por la experiencia de los siglos. Por eso será duradera y resistirá a todas las vicisitudes de los gobiernos y a todos los trastornos de la política, quedando siempre una gloriosa memoria de su actual inspector, el señor duque de Ahumada, a cuyo raro talento, integridad y celo se debe en gran parte el brillante estado en que hoy se encuentra tan benemérita institución”. Hay que reconocer la acertada visión de futuro del redactor de aquel artículo de El Observador.

Dicho lo anterior y prosiguiendo ya con la lectura del periódico Guía del Guardia Civil núm. 106, correspondiente al 1º de septiembre de 1853, se cita un notorio servicio prestado al inicio del mes anterior por la fuerza del puesto de la Benemérita en Algeciras. Hay que recordar que en aquella época no existían los servicios de protección civil y de bomberos que, debidamente adiestrados, dotados e instruidos, hoy día se disponen en nuestras localidades.

Resultó que en los montes próximos al casco urbano de la ciudad había acaecido un incendio, e inmediatamente, el comandante del puesto de Algeciras, con toda su fuerza disponible, “contribuyeron con sus auxilios y eficaz cooperación”, a apagarlo. Fueron expresamente citados como protagonistas, el cabo 1º Luis Fernández, auxiliado por los guardias civiles José Menéndez, Joaquín Gallardo, Antonio Simón, Pedro García, Antonio Rodríguez y Juan Álvarez.

En el siguiente número publicado, el 107, correspondiente al 10 de septiembre, ya que hay que recordar que sólo se editaba dicho periódico tres veces al mes, se mencionaba que el 17 de agosto anterior se había procedido a la detención en la ciudad de Algeciras, de un peligroso criminal, “desertor cuatro veces de presidio”. Dicho servicio había sido realizado por el mentado cabo 1º Luis Fernández, aunque sale citado como “Hernández”, y los mentados guardias civiles Antonio Rodríguez y Juan Álvarez.

Metidos ya en el año 1854, el núm. 148 del Guía del Guardia Civil, publicado el 10 de noviembre, relataba como el nuevo comandante del puesto de Algeciras, el cabo 1º Pedro Martínez, auxiliado por los guardias civiles Pascual Esteban y Eulogio Peláez, habían capturado el 28 de octubre anterior, “un criminal reclamado por el señor juez de 1ª instancia del partido; cuyo reo tenía dos causas pendientes por varios delitos”.

Mención especial merece la cita que se hace en el número siguiente, correspondiente al 20 de noviembre, donde se hace referencia al servicio realizado por los citados cabo 1º Martínez y guardia civil Peláez, a los que se sumaba el apoyo prestado por el guardia civil Francisco González. Concretamente, “fueron aprehendidos en un barranco donde se hallaban ocultos dos ladrones de caballerías, los que a la sazón tenían tres mayores y dos menores que confesaron haber robado entre Vejer y Chiclana, y las que fueron devueltas a sus dueños”.

 

Jesus Nuñez Calvo. Coronel de la Guardia Civil.  Doctor en Historia

Delegado para la Comunidad de Andalucía AEME.