Miguel Aparici Navarro Teniente Coronel, r del CIP. asociado de AEME y Delegado en Valencia. De la Sección de Cronistas Oficiales Real Academia de Cultura Valenciana publica esta cronica sobre los mejores castillos valencianos, en el diario Las Provincias .

Póngame una docena de… castillos
Reconozco que la idea me la sugirió la lectura de un reciente trabajo del profesor Gómez Bayarri, para las actas del XI Congreso de Historia de la Universidad Católica valenciana. En el que trató sobre media docena de nuestros mejores castillos: Morella, Peñíscola, Onda, Segorbe, Sagunto, Cullera, Corbera, Xàtiva, Denia, Biar, Villena y el de Santa Bárbara, de Alicante.
Así que, animado a seguir esta estela recomendatoria, me he propuesto darles mi opinión personal sobre estos «doce magníficos».
1.- Morella. Éste tiene la magnificencia del entorno de laderas multiacotadas por muritos de piedra seca y la auténtica visión, cuando lo enfrentamos, de una postal salida de la misma Edad Media.
Diríase una tortada, a la que no le falta nada. Con la cúspide central y los niveles circulares de sus completas murallas; añadidos al gusto de otros interesantes monumentos complementarios (claustro, arciprestal…) y hasta con fuertes aromas de las Guerras Carlistas.
2.- Peñíscola. A la vista espectacular (y cinematográfica) de Nuestro Mar y ostentando dos tiaras religiosas de tanto renombre como la Templaria y la Papal de Luna. Perfectamente acabado su Plan Director, que lo ha colocado (a nivel de visita) entre los mejores de España; por rehabilitación, pero -sobre todo- por el diseño de su nuevos materiales expositores y pedagógicos. Amén de la potencia de sus murallas baluarte y las esculturas históricas de «Jere», ubicadas en su verdoso Parque de Artillería.
3.- Onda. El del mitológico adjetivo «de las 300 torres». Al que hay que reconocer su feliz puesta en valor: con el edificio acondicionado para museo explicativo (únicos ventanales de yeserías musulmanas…) y la recuperación de los cimientos de su alcazaba.
4.- Segorbe. Hito en la histórica ruta fluvial (río Palancia) entre Teruel y Valencia. Aunque arrasada su espléndida estructura residencial musulmana, conocida por dibujos, aún resulta grato el paseo por su amplio y encolinado solar del Cerro de la Estrella; con alguna perviviente rampa artillera, cierta reconstrucción puntual y, eso sí, los interesantes torreones de La Cárcel y del Botxí (verdugo).
5.- Sagunto. El summum de la grandeza y de la decadencia castellológica. Tanto por su kilométrico recorrido, como por su secular abandono; por sus diferencias entre las agentes oficiales con responsabilidad y por la sobreacumulación de culturas en el mismo espacio. Un castillo que debería ser nuestro mayor orgullo (otro gallo le cantaría si estuviera en manos de los ingleses…) y que, pese a todas sus carencias, es de los más visitados.
Suerte que, en los más recientes tiempos, parece que se están dando pasos por el buen camino.
6.- Cullera. Coqueto, encumbrado, desde donde mirar mar y arrozales. Con anexo santuario a la Virgen… ¡del Castillo!. En el que se ha hecho una buena inversión, facilitada por sus limitadas dimensiones, en su acceso (ascensor incluido) y la exposición museográfica.
7.- Corbera. A la otra ribera del río Júcar, también regalado de buenas vistas.
Pero tan retrasado, económicamente, como el de Sagunto; aunque el municipio tenga la protección de otra Virgen del Castillo, como en Cullera.
Claro castillo musulmán, sin mescolanzas; murario, amplio, esquelético y con una torre adelantada o albarrana de libro de texto.
8.- Xàtiva. Cruce de caminos, de culturas y de guerras. Cogollo histórico. Pasado por manos privadas, hasta institucionalizarse; como lo estuvo, cuando fue prisión de Estado. Usado y reusado. Pero al que creemos que, quizás también por grande, le falta ser más contenedor y ofertador.
9.- Denia. Vistas marítimas, una vez más. Con el eco de su taifa. Con suficiente encanto como baluarte y en los arcos tan muslimes de dos de sus portales. Y al que se le podría sacar mucho más rendimiento cultural, siquiera fuera por la gran colonia de cultos visitantes centroeuropeos que la zona cobija.
10.- Biar. Límite de reconquista jaimina, ahora que este año se celebra el 750 aniversario del fallecimiento del fundador de nuestro reino (Tratado de Almizra, 1244, «claudo et aperio regnum»). Lo más parecido a un «nombre de la rosa» y con la posibilidad de contemplar los raros arcos almohades en bóveda interior de la torre mayor.
11.- Villena. El más castellano de nuestros castillos, por sus garitones al aire segoviano. Pionero en nuevas estructuras añadidas para facilitar el acceso. Con uno de los mejores aljibes musulmanes y con escalera intramural (multibovedillas de arista) y unas salas de bóvedas ladrilleras magníficas.
12.- Santa Bárbara, de Alicante. Una escalada, cota a cota, del personalísimo monte Benacantil (si no se utiliza el ascensor tunelario y minero). Desde los patios cañoneros y las naves cuarteleras bajas a los medievales recintos superiores, cuyas terrazas asoman de nuevo al horizonte del peligro berberisco.
Todo un zigzag fortificador, de norte a sur.
¡Que los degusten bien, uno tras otro, y que les aprovechen!.
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