Oriente Medio. ¡La hora de la diplomacia!. General Argumosa

 

Oriente Medio. ¡La hora de la diplomacia!

 

Estados Unidos es el principal protagonista y causante de la guerra en Irán junto con su aliado Israel, cuyos principales objetivos, declarados al inicio del conflicto, son destruir el programa nuclear iraní, eliminar su sistema de misiles balísticos con sus lanzadores y evitar que Irán apoye a los llamados proxis o eje de resistencia islámico, en donde se integran Hezbollá, Hamás, la Yihad Islámica, milicias iraquíes proiraníes y los hutis de Yemen. Posteriormente se añadió otro que era la eliminación del régimen iraní.

En este momento de primeros de abril, Estados Unidos ha dado a Irán un ultimátum, ya prorrogado, hasta el 6 de abril, para que cierre el estrecho de Ormuz y continúe con las negociaciones o, en otro caso, destruiría las instalaciones energéticas iraníes. Todo ello, después de haber enviado, a través de Pakistán, un plan de 15 puntos para poner fin a la guerra, que fue rechazado por las autoridades iraníes.

Lo cierto es que ahora Trump se encuentra en un peligroso y arriesgado dilema. Por un lado, acabar con la guerra a través de la vía diplomática, motivado fundamentalmente por su política interior muy presionado por el descenso de su popularidad en las encuestas y por la crítica de sus propios correligionarios del MAGA, así como por el caos causado en el sistema energético internacional que está elevando los precios de los hidrocarburos y de muchos productos básicos de consumo.

Por otro, continuar con la guerra a través del empleo de operaciones especiales puntuales con el propósito de apoderarse de la isla de Jarg, situada en la costa occidental iraní, vital en la exportación del crudo persa, del estrecho de Ormuz bajo el control de la Guardia Revolucionaria y de los 450 kg de uranio enriquecido al 60% que se encuentra en lugares subterráneos de difícil acceso.

Estos días se está hablando en los medios de una posible invasión terrestre a gran escala. A todas luces, sería un desastre para Estados Unidos. Las actuales fuerzas Armadas iraníes suponen 650.000 efectivos, 350.000 reservistas y 195.000 de la Guardia Revolucionaria, aparte de que pueden movilizar a 1.000.000 de civiles. La extensión de Irán es de 1.648.000 km2, con una orografía muy montañosa, tres veces Irak.

Con los 50.000 efectivos militares que actualmente tiene desplegados Estados Unidos en Oriente Medio, además de los 7.000 infantes de marina y paracaidistas que acaban de llegar o están llegando, a los que se pueden unir 10.000 efectivos que están previstos como refuerzo, solamente son suficientes para ejecutar operaciones militares puntuales del tipo mencionado más arriba. En la guerra de Irak de 2003, Estados Unidos desplegó 250.000 efectivos militares. La invasión de Irán a gran escala exigiría el despliegue de más de medio millón de militares, cuanto menos. En concreto, la invasión terrestre de Irán no es viable y está descartada.

En el teatro de operaciones regional de Oriente Medio se está librando una batalla por la hegemonía regional entre los dos actores más fuertes de este escenario bélico, Irán e Israel. Los dos han declarado que la lucha para eliminar al otro es un problema existencial para su supervivencia.

Sin embargo, en el horizonte de la geoestrategia internacional, la guerra en Irán aparece como una contienda que afecta considerablemente al equilibrio de poder entre las super potencias, Estados Unidos y China, las grandes potencias como Rusia, la Unión Europea, India o Japón y las potencias emergentes como Indonesia, Corea del Sur, Turquía, Irán, Brasil o México.

¿Que pierde y que gana Estados Unidos en esta guerra? ¿Cuál es el motivo por el que Estados Unidos está participando en la guerra contra Irán? ¿Cuáles son sus posibles ventajas y beneficios estratégicos? ¿Se le está escapando su control del orden mundial con la aparición del grupo revisionista de China, Rusia, Irán y Corea del Norte mientras está abandonando a sus aliados tradicionales? Lo cierto es que Estados Unidos nunca ha contestado a estas cuestiones vitales para cualquier Estado.

Creo que, desde el punto de vista geopolítico, Trump se ha equivocado y se ha dejado llevar por Netanyahu que será el verdadero triunfador de esta guerra a nivel regional. Estados Unidos se halla inmerso en un proceso de “huida hacia adelante” sin tener previsto un Plan de salida consistente que le proporcione resultados ventajosos y que le permita mantener su credibilidad y prestigio global.

En el dilema que mencionaba más arriba, la opción de continuar con la guerra realizando una o varias de las operaciones indicadas puede suponer importantes bajas estadounidenses con independencia de que consigan o no sus resultados toda vez que todas ellas encierran, desde el punto de vista militar, un alto riesgo para el personal que participe en su ejecución.

La alternativa diplomática de negociaciones para conseguir un alto el fuego, llegar a un acuerdo y acabar con la guerra es la más fiable y la más beneficiosa para Washington. En esta línea, la reciente iniciativa de cinco puntos propuesta por Pakistán y China, apoyada por Egipto, Turquía y Arabia Saudí – países con mayoría musulmana y aliados de Estados Unidos – a saber: alto el fuego inmediato; respetar la integridad y soberanía de los Estados del Golfo; garantizar la seguridad de los objetivos no militares; asegurar las vías marítimas, y asegurar la primacía de la Carta de Naciones Unidas, puede servir de punto de partida para un Acuerdo de Paz definitivo.

Hoy más que nunca es la hora de la diplomacia. La participación de China en esta iniciativa proporciona un alto valor añadido que debiera ser tenido en cuenta por Estados Unidos. Es una ocasión única para dar por finalizada esta guerra que está destrozando el sistema económico y provocando el caos en la geopolítica mundial. Es preciso elaborar una ingeniería diplomática inteligente, con la ineludible participación de Naciones Unidas, en la que se traten en detalle los distintos aspectos que interesan a todos los actores implicados.

Lo que no cabe la menor duda es que la negociación de un Acuerdo de Paz es lo que pide no solamente la sociedad estadounidense sino también toda la comunidad internacional. A Estados Unidos no le queda más remedio que encontrar un plan de salida que debe definir cada vez con más urgencia, a ser posible antes del próximo 6 de abril. Trump tiene la palabra.

 

GD (R) Jesús Argumosa Pila.       General de División del ET, r

Vicepresidente 2º de la Asociación Española de Militares Escritores

Director de la Cátedra de Geopolítica y Estudios Estratégicos del EIIS.