OPERACIONES Y SERVICIOS DE INTELIGENCIA

 

 

OPERACIONES Y SERVICIOS DE INTELIGENCIA

 

Si se evocan las operaciones militares de ciertos países que tienen intereses globales o regionales, de aquellos que defienden sus intereses firmemente en un ambiente hostil, de los que arman un potente sistema disuasivo para evitar potenciales agresiones y de los que sufren agresiones directas ante anexiones de países poderosos, comprobaremos que todos ellos confían en su Comunidad de Inteligencia para la toma de decisiones, integran sus esfuerzos operacionales con los de sus servicios de inteligencia y se coordinan, sin fijar ninguna prevalencia relativa, para conseguir el estado final deseado, el decidido por el nivel nacional, el Presidencial.

Las comunidades de inteligencia de los diferentes países, similares al nuestro, se articulan en torno al nivel de decisión al que están afectos, al que sirven, dado que según se asciende en la orgánica de las instituciones gubernamentales la complejidad de las situaciones aumenta, precisando órganos de asesoramiento más complejos, de ahí que exista en todos estos países un escalonamiento estudiado en el que la colaboración es la norma.

Las recientes operaciones de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) demuestran esa íntima colaboración y coordinación entre sus tres más importantes servicios de inteligencia, AMAN (Inteligencia y Contrainteligencia en el ámbito militar), SIN BETH (Inteligencia Interior y Contrainteligencia en Israel y los territorios ocupados) y el MOSSAD (Inteligencia y Contrainteligencia en el Exterior).

Esta repartición de tareas de inteligencia induce a afirmar que el SIN BETH tenía la completa responsabilidad de prever, y evitar por tanto, los ataques de la organización terrorista HAMAS del 07.10.23, que reinició las hostilidades en Oriente Medio; sin duda que AMAN, el servicio militar, íntimamente vinculado a las FDI, comparte dicha responsabilidad en el ámbito militar, pues debió de prever, y evitar también, los ataques específicos de HAMAS ,los que, como guarnición sobre Gaza, eran  hipótesis posibles de actuación del enemigo del que tenían que defender. Por su parte el MOSSAD debió de conocer la presión y armado de IRAN sobre la organización terrorista para cometer el ataque; como se puede colegir la Comunidad de Inteligencia judía era y es interdependiente, y sigue siéndolo, y así son todas.

Sin embargo, en las siguientes operaciones de las FDI, el aprovechamiento del trabajo de un decenio del MOSSAD, con su competencia de inteligencia exterior, que incluye espionaje, sabotaje y subversión, al menos, pero también presión , influencia, y operaciones encubiertas, sobre todo, fue utilizado para neutralizar el mando y control de Hizbollah (Operación Beepers y Walkies Talkies) que precedió al ataque de las FDI al Líbano y sur de Siria; este aspecto de la colaboración da una idea de la oportunidad creada por la inteligencia exterior judía para la operación posterior de las FDI.

En el caso de la “Guerra de los 12 días” del pasado junio, la inteligencia, procedente de la HUMINT y SIGINT del MOSSAD sobre Irán, no solamente crearon las condiciones del ataque de precisión, sino que deterioraron la respuesta de la defensa aérea iraní in situ, facilitando la operación y la consecución de los objetivos, sin pérdidas, en este caso la colaboración de la CIA, bien establecida en Irán por una vez después de costosos fracasos HUMINT anteriores.

Sin embargo, en esta campaña de ataques a Irán protagonizados por Israel y Estados Unidos, lo que fue “un buen comienzo político”, la operación para la localización de la reunión del Líder Supremo, Ayatolá Jamenei, con una gran parte de su cúpula dirigente, y su posterior eliminación, fue, a mi juicio, el desencadenante inmediato de los citados ataques, cuando los Estados Unidos negociaban con Irán, interpretando también los decisores americano y judío que serían suficientes, y había que aprovechar el momento, junto al malestar en la calle por las recientes represiones, para hacer caer el sistema institucional persa.

Este aspecto, la deficiente  comprensión de la capacidad del régimen iraní para regenerarse a pesar de sus pérdidas de liderazgo, de la inteligencia incompleta sobre la capacidad de reacción de Irán con sus parques  de misiles y drones, acumulados durante años, y sobre todo de la presión que es capaz de ejercer la economía mundial desencadenada por el cierre del Estrecho de Ormuz, herramienta estratégica sumamente bien utilizada por los persas después de decenios de ejercerla, demuestran que el trabajo de los servicios de inteligencia ha sido parcial, en este caso más de la CIA que del MOSSAD, pues el servicio de inteligencia exterior judío es quizás el que más conoce a Irán, su enemigo existencial, y es muy probable que si se produce una  nueva tregua, que parece se abre de nuevo inciertamente, promueva nuevas operaciones a medio y largo plazo.

La intensa integración de las operaciones militares con sus servicios de inteligencia no siempre es la norma, en países como Francia en el pasado, el servicio de Inteligencia Exterior y de Contrainteligencia, la DGSE, en especial en la crisis de los ochenta, cuando las diferencias entre el Ministerio de Interior y el de Defensa hicieron posible la detención por la Policía de Nueva Zelanda de los Oficiales de Inteligencia de su Servicio Acción, después de hundir el Rainbow Warrior, el buque insignia de Greenpeace que pretendía impedir las pruebas nucleares galas en la Polinesia.

Después de estas dolorosas desavenencias en la Comunidad de Inteligencia francesa, en asuntos tan cruciales, que le costaron el cargo al director de la DGSE, Almirante Lacôste, y fragilizaron la Presidencia de Mitterrand, la lección aprendida fue la creación de la Dirección General de Seguridad Interior, la DGSI, por fusión y transformación de todos los servicios de Interior. Además, la alternancia en la dirección adjunta de ambos servicios de nivel nacional, restañaron las dificultades de esa época.

El Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) realiza Inteligencia y Contrainteligencia en el ámbito militar español, es un servicio departamental que sirve al Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas(JEMAD) y a la MD a través del primero, y viene a hacerse cargo, ahora, de la seguridad estratégica de las operaciones militares en las que España participa, sustituyendo al Centro Nacional de Inteligencia(CNI) que lo hacía anteriormente, puesto que la fecha de creación del CIFAS data de 2005, cuando se incorpora a la Comunidad de Inteligencia Española (CIE).

Dadas las capacidades del CNI, y su experiencia de relación con otros servicios de inteligencia extranjeros de nivel nacional, con capacidades de conocimiento de ejércitos normalmente hostiles, la ley de creación del CIFAS (1076/2005) prevé “que este servicio será complementario del CNI en materia de inteligencia militar y será el CNI el que supervise el Plan Conjunto de Inteligencia Militar, quedando facultado como autoridad a los efectos de coordinación y cooperación”. No obstante, “el CIFAS tendrá carácter conjunto, será único en materia de información e inteligencia militar en los niveles estratégicos y operacional”.

Existe un cierto distanciamiento, poco a poco aminorado con el tiempo, pero en origen consistente, entre la Inteligencia Militar del momento y la en su día del Centro Superior de Información de la Defensa (CESID), antecedente del CNI.

La experiencia de las operaciones de reconstrucción de Irak (2003/04), en las que el CNI proporcionaba seguridad estratégica a las Tropas españolas participantes, fueron dolorosas en pérdidas de Oficiales y Agentes de Inteligencia y nos debe obligar a conseguir una mayor integración entre todos los miembros expedicionarios, operacionales y servicios de inteligencia, como una misión única, en la que los compartimentos estancos no existan, más que los imprescindibles, sobre todo en materia de seguridad.

Ricardo Martínez Isidoro            General de División ,r .

Ex -2º Jefe MDCS.IF.OP. Irak.

Ex-Representante del JEMAD Teatro IF.OP 2003/4