Pablo Gonzalez Pola de la Granja, Teniente Coronel Veterinario, Profesor del CEU, Vocal de la Comisión Española de Historia Militar, asociado de AEME, publica en EL DEBATE un comentario al libro publicado sobre el General Saro, que por su interés militar e histórico se publica a continuación.
Leopoldo Saro, un militar en su tiempo
Puell y Gajate rescatan del olvido a un general clave para comprender la mentalidad castrense y su influencia en la España de finales del XIX y comienzos del XX
Afortunadamente, podemos dar por superados aquellos tiempos en los que era difícil encontrar buenos estudios de historia militar española. Los prejuicios ideológicos, sobre todo en ámbitos académicos, basados en la extrapolación del antifranquismo a todo lo militar, dificultaron el desarrollo en España de esta especialidad de la historia general. Y esta carencia se hacía más evidente en el caso español por el especial protagonismo de las Fuerzas Armadas en la política.

La sombra de Alfonso XIII. El general Saro, de Cuba a Alhucemas
Pues bien, si hay una persona que podamos considerar esencial en este proceso de revitalización de la historia militar en España es el coautor de este libro: Fernando Puell de la Villa. Coronel de Infantería y licenciado y doctor en Historia por la Universidad Complutense, Fernando Puell, como lo hiciera Liddell Hart en la Inglaterra de la postguerra, ha sabido aportar el rigor científico a una especialidad hasta ahora en manos de profesionales de la milicia con un fuerte componente positivista. Profesora de Historia en la Universidad de Salamanca, María Gajate es especialista en la guerra de Marruecos, con cuya investigación se doctoró con premio extraordinario. Ambos autores reúnen una extensa bibliografía en la que destaca, sobre todo en la obra de Puell, su biografía del general Gutiérrez Mellado, absolutamente imprescindible para entender tanto la transición militar como la influencia de esta en la vida pública.
La biografía del general Saro, que bajo el título de «La sombra de Alfonso XIII. El general Saro, de Cuba a Alhucemas», acaban de publicar Fernando Puell y María Gajate, trasciende la figura de uno de los militares más brillantes de su generación, como concluyen los autores. En 1975, mi maestro y, por cierto, miembro del tribunal que juzgó la tesis de Puell, el profesor y académico Carlos Seco Serrano, publicó un precioso ensayo titulado « La biografía como género historiográfico», en el que se quejaba de cómo la historiografía marxista y el poco rigor habían desacreditado al género biográfico. Abogaba Seco por una biografía que siguiera el modelo del Cambó, publicado por quien fuera su maestro, el profesor Jesús Pabón, en la que el estudio del personaje sirviera como hilo conductor de la época que le había tocado vivir.
Y eso es precisamente lo que hacen magistralmente Puell y Gajate en esta biografía del general Leopoldo Saro y Marín. Personaje prácticamente olvidado pese a su importante protagonismo tanto castrense como político.
La importancia de esta obra es que sitúa al personaje en los diferentes escenarios históricos contextualizándolos perfectamente, al tiempo que indaga en la personalidad del general Saro tratando de que el lector comprenda esa mentalidad militar que explica muchas de las intervenciones castrenses en la política de finales del XIX y primera mitad del XX. De modo que el resultado es muy útil tanto para el lector habituado a la historia contemporánea, como para los historiadores profesionales que pretendan comprender la reacción del grupo militar ante los sucesos de la política general.
Así, los acontecimientos históricos se van sucediendo en función del papel que, en ellos, va jugando el biografiado. Nacido en Cuba, en el seno de una familia militar, Leopoldo Saro ingresa en la Academia de Infantería de Toledo en 1893 y los autores aprovechan para describir los ambientes militares antillano y peninsular del inicio de esa década que habría de resultar fundamental en la configuración de la mentalidad intervencionista del ejército español. La guerra de Cuba es tratada a partir de la llegada del joven teniente Saro a la Habana y su bautismo de fuego mostrando desde el principio un valor y determinación notable frente al sinuoso enemigo mambí. La operatividad del general Weyler, sin eludir la estrategia de reconcentraciones bien razonada en su contexto y el drama del general Blanco entregando aquel trozo de España con un ejército sin batir, se va sucediendo de una manera rigurosa y amena.
Queda perfectamente encuadrada la intervención sucesiva en Marruecos rompiendo el tópico de que fue una guerra promovida por los militares para conseguir ascensos, situando el tema en su contexto de política interna e internacional. El capitán Saro se incorpora a la guerra en tierras africanas en julio de 1909 y comienza la detallada crónica de la guerra poniendo especial acento en el cambio que supuso Annual en la estrategia con el abandono del modelo de guerra colonial por uno mucho más operativo. Su culmen llegó con la acción conjunta del desembarco de Alhucemas. El lector apreciará, sin duda, la perfecta coordinación entre ambos autores completada con la valiosa aportación de Puell debido a su formación militar.
Definido por el periodista de tendencia antimilitarista Antonio de Lezama como frío, sereno e inteligente, Leopoldo Saro consiguió el aprecio de Alfonso XIII a quien sirvió fielmente. Apoyó la dictadura del general Primo de Rivera formando parte del famoso cuadrilátero junto con los también generales Berenguer, Cavalcanti y Dabán.
El valor y el compromiso ético con su patria le hicieron regresar, ya en la República, de Filipinas donde se había establecido en una cómoda situación como empresario para asumir sus responsabilidades adquiridas en la guerra de Marruecos. Y en Madrid le sorprendió la sublevación del 18 de julio de 1936. Fue asesinado por un grupo de milicianos, tras un simulacro de Consejo de Guerra, a finales de agosto.
Este libro supone una valiosa aportación a la historia de España y salda una deuda con un personaje cuya vida es todo un ejemplo de servicio a España.
Pablo Gonzalez Pola de la Granja
