
LA TECNIFICACION DEL EJERCITO
El ambiente que caracteriza a la transformación del Ejército, y en general de las Fuerzas Armadas, es la tecnificación de sus actividades, la especialización, las formación de equipos competentes que aúnen sus características en dirección a un objetivo común, interpretando que un solo grupo no puede abarcar todos los avances que produce la tecnología , algo similar a lo que impera en la vida civil, referente innegable de sus Ejércitos; si antes , no hace demasiado tiempo, la innovación procedía de las actividades derivadas de sus militares, en la actualidad es la sociedad avanzada tecnológicamente la que inspira la técnica a las operaciones militares, que los Ejércitos deben de captar y aplicar según sus cuerpos de especialidades.
La formación, en el ámbito civil, se ha diversificado hasta tal punto de que hoy en día cualquier opción vocacional o profesional tiene una respuesta en las Universidades, públicas y privadas, y en las Escuelas Técnicas de la más variada factura, además esta posibilidad se extiende, como nunca, a todo el Territorio Nacional.
El Entorno Operativo 2035, leitmotiv de la transformación de las Fuerzas Armadas, y del nuevo grado de Seguridad y Defensa de la Academia General Militar, preconiza también una creciente tecnificación y una concentración de técnica en dispositivos operativos cada vez más descentralizados que incluso pueden actuar individualmente, recordemos el concepto aparecido hace pocos años del “soldado estratégico”.
Las Unidades, con su actuación preestablecida de “orientadas a misión”, deben de poseer la ventaja técnica de dominar, sin prácticamente apoyos exteriores, en la mayor parte de las situaciones de una hipotética guerra o conflicto basando su actuación en la posesión de los recursos de inteligencia que la hagan posible; sus armas, sirviéndose en gran medida de los datos necesarios para actuar, se deben apoyar en el necesario reconocimiento y verificación de sus objetivos, con gran discreción ante las medidas de intrusión en el ciberespacio donde encuentran sus parámetros; los equipos técnicos deberán estar muy descentralizados, con verdadero ingenio para aprovechar la técnica civil avanzada en las operaciones militares, en definitiva, la técnica dominará el espacio de batalla.
Sin duda que a nadie se le oculta que, detrás de este panorama de competencias técnicas, deberá de existir un sistema de preparación en las Fuerzas Armadas que sea capaz de proporcionar un personal altamente formado en su misión general y específica, y no se nos escapa que existen disimetrías en este aspecto.
La formación básica de la Tropa se realiza en las Unidades de cada una de las Especialidades Fundamentales, alternando sus misiones operativas con las de enseñanza, ya en la fase de adiestramiento, sin que esas entidades tengan una plantilla ni unas cualificaciones docentes en su personal operativo, tampoco excedentes de material dedicado a enseñanza, aunque sí simuladores para evitar en la medida de lo posible el desgaste del material.
La dinámica del personal de Tropa actual no es favorable a su anual reposición, por su reclutamiento regional, dado que se localiza, con cierta rapidez , en los lugares próximos a su origen familiar, asistiendo por ello, dada la carencia habitacional, a una apreciable diferencia de cobertura en las Unidades ubicadas en las zonas más tensionadas por la endémica crisis de la vivienda; este aspecto crucial se une al reducido nivel salarial que se percibe, en general, y a la corta carrera del Soldado Profesional, cuya vida laboral termina, normalmente, a los 47 años. En estas condiciones, la capacitación técnica que precisan los modernos sistemas de armas para su manejo en este nivel debe renovarse de forma cada vez más periódica y numéricamente decreciente, pues sus efectivos son cada vez más difíciles de reclutar.
Es de destacar, en este capítulo, otro factor desfavorable, la permeabilidad de la carrera del militar de Tropa profesional con el acceso a personal de la Guardia Civil y/o de la Policía Nacional; este aspecto tiene también otra lectura, y es la de que el Ejército de Tierra es el principal suministrador de personal, con formación básica, para ambos Cuerpos de las Fuerzas de Seguridad del Estado, cuando no de las Policías Locales, además formaciones como la UME, por sus mayores emolumentos (30%), son focos de atracción, y no solamente de la Tropa.
Los Suboficiales, cuya única entrada procede de los candidatos de la Tropa Profesional, para facilitar alicientes a estos, eliminada la posibilidad de acceso a civiles con otros currículos de formación, es quizás una importante excepción dado el rendimiento que están obteniendo en su actuación general, como técnicos de sus especialidades, en la Academia General Básica de Suboficiales y Academias de las Armas, siendo en las Unidades operativas un soporte imprescindible de actuación.
Tras 15 años de “experiencia” en la nueva Ley de la Carrera Militar, no consensuada con el Partido Popular, y no impugnada por este cuando llegó al Poder, se han producido importantes disfunciones en la trayectoria formativa de los alumnos, perdiendo un número significativo de ellos la singladura de su curso, repercutiendo estos retrasos en la incorporación de Tenientes a las Unidades operativas. Además, el propio sistema impuesto por la ley de la Carrera Militar obliga a los futuros Oficiales no solo a realizar sus estudios militares, antes autosuficientes y núcleo de su profesión, sino a realizar un grado universitario para poder ser promovidos a Tenientes, estando siempre dependientes de la Universidad de turno para ejercer su profesión; por otra parte, los estudios militares, por sí solos, no son habilitantes para ejercer la profesión militar; también es de notar que se ha degradado el nivel de los estudios superiores de la anterior Enseñanza Superior Militar, pasando de ser licenciados sus egresados a simplemente graduados.
Si esto es una desventaja conceptual, en la Academia General Militar para el ET, por las características de trato de la Universidad de Zaragoza, que forma parte del Centro Universitario de la Defensa , es también cierto que en otras Academias y Escuelas(Ejército del Aire y del Espacio y Escuela Naval Militar) sus Universidades de referencia, Murcia y Vigo, respectivamente, la cuestión referenciada como inconveniente se ha tornado ventaja, adaptando los grados correspondientes a las necesidades de los respetivos Ejército y Armada, lo que forma una simbiosis muy deseable.
La problemática de la tecnificación del ET es más compleja pues la actuación de sus miembros en la batalla, según doctrina, difiere según el Arma de pertenencia, siendo similar en Infantería y Caballería, y diferente tecnológicamente hablando, en Artillería e Ingenieros, cuyas Especialidades Fundamentales, Artillería de Campaña y Antiaérea, fundamentalmente, e Ingenieros(Zapadores y Especialidades) y Transmisiones son especialmente susceptibles del empleo de la técnica civil más avanzada para desarrollarla en las operaciones militares donde intervengan, y por ello deben estar muy relacionadas con las Universidades, Empresas y Centros Tecnológicos que desarrollen tecnologías aplicables; también es apreciable una tendencia para disminuir esa dificultad mayor, mediante el debilitamiento doctrinal de la función de las Armas, cuando estas son la base de la historia y valores del Ejército, de su organización y espíritu.
En 1940, con ocasión del término de la Guerra Civil española, se crea el Cuerpo Técnico de Ingenieros del ET, más tarde se transforma en el Cuerpo de Ingenieros de Armamento y Construcción, para finalizar en su última y actual denominación, el Cuerpo de Ingenieros Politécnicos (IP). Hay que señalar que esta creación venía a solucionar un momento coyuntural de escasez de ingenieros militares del ET, después de la citada guerra civil, periodo ausente prácticamente de formación y con bajas apreciables, en una perspectiva de reconstrucción, pero hay que hacer notar que, desaparecida esa situación, y el anterior régimen, no se ha restituido la facultad técnica histórica al Arma de Ingenieros, incluso con leyes muy controvertidas que han cambiado profundamente la visión de la historia de España.
Esta decisión continuada ha interrumpido, la fecunda tradición técnico militar de los Ingenieros Militares, de la que es heredera desde al menos 1711, fecha de la creación por el Ingeniero General Próspero de Verboon, del Cuerpo, después Arma de Ingenieros del ET, separando por inacción lo que siempre fue leitmotiv de su actuación, aunar un profundo conocimiento militar a la técnica civil aplicable a las operaciones militares, y su servicio al Ejército y al Estado.
Esta problemática, “saber para facilitar la acción de las tropas “no solo ha sido interrumpida en 1940 sino no corregida, existiendo, al menos, dos tipos de ingenieros en el ET, los que conocen las necesidades técnico/militares y los que están facultados para generar un proyecto que habilite su solución, de momento los IP.
Surge, finalmente, una nueva desviación doctrinal, y es el “concepto de emergencia”, y sus diferentes soluciones, siempre misión del Arma de Ingenieros, y hoy por cuestiones meramente políticas, y ciertas ambiciones no retenidas, encomendadas a la Unidad Militar de Emergencias(UME) que con sus éxitos, debidos en gran parte a su carácter militar y a sus componentes del Arma de Ingenieros, debilitan a la postre la potencia de las Unidades de Ingenieros del ET, dado su atractivo empático y retributivo.
La organización del sistema de enseñanza en la AGM, con su nuevo grado de Seguridad y Defensa, más paliativo de errores anteriores y de la actitud no siempre “constructiva” de la Universidad de Zaragoza, que complemento de una carrera militar moderna, no es la más adecuada para una concepción de la misión militar y técnica del Arma de Ingenieros en el campo de batalla, que es de lo que se trata.
El reclutamiento militar se torna cada vez más difícil en la actualidad, no solo de la Tropa sino de la Oficialidad, que incluso en algún caso se puede plantear cambiar de institución; son identificables los problemas primigenios, una desconsideración social efectiva del valor que representa para la nación el personal de su Ejército y una disfunción profesional, que rompe la historia, también, de sus Ingenieros Militares y perturba la vocación de sus candidatos, debilitando la tecnificación del Ejército.
Ricardo Martínez Isidoro General de División, r
Presidente de la Asociacion Española de Militares Escritores
