LA DISUASION NUCLEAR AVANZADA . UNA EVOLUCION DE LA DOCTRINA FRANCESA., General Martinez Isidoro

 

 

 

LA DISUASION NUCLEAR AVANZADA

            UNA EVOLUCION DE LA DOCTRINA FRANCESA.

 

No es una sorpresa ya que el Presidente de la República francesa viene intentando, desde hace ya varios años, “acoplar” el concepto de disuasión galo a la defensa europea, pasando desde una postura tradicional en la V República, muy restrictiva en cuanto a su aplicación única al Hexágono y Ultramar, a su extensión a otros países europeos y al conjunto de la Defensa de Europa.

Las novedades consisten en una apertura doctrinal a toda la profundidad del Teatro Europeo, en la implicación ya decidida de 8 países , la negociación de Francia con otros posibles “parteners “, la adhesión especial del Reino Unido y Alemania al concepto, el aumento del número de cabezas nucleares francesas, la discreción que pesará sobre esta materia, dado que  estas cifras permanecerán secretas, y la aportación necesaria de medios convencionales por los países adherentes que apoyen esta disuasión nuclear avanzada.

En su primera versión, la doctrina francesa de disuasión nuclear convertía su territorio en un santuario contra cualquier amenaza que atentara contra los intereses vitales de Francia, descuidando obviamente a sus aliados tradicionales que no eran tenidos en cuenta, en especial Alemania, en la posible represalia gala, de ahí que en una primera decisión se eliminaran las armas nucleares tácticas, los Regimientos de Misiles Plutón y posteriormente los Hadés, cuyos tiros tierra-tierra se producirían muy probablemente sobre suelo teutón; también se suprimieron los silos nucleares de la Meseta de Albión que constituían la componente tierra de la “Force de Frappe”, muy vulnerables.

Desde hace ya unas décadas Francia no cuenta más que con dispositivos nucleares estratégicos, distribuidos en un componente aéreo y en otro submarino[i], capaces de infligir daños en sus objetivos difíciles de soportar por cualquier atacante dado el poder de destrucción del arma nuclear; además se reserva la posibilidad de activarlas como” primer uso”, siempre que la agresión contemplada, sea nuclear o convencional, contra sus intereses vitales, sea existencial.

Ni que decir tiene que durante la Guerra Fría los objetivos de dichas armas eran los núcleos de población de la ex Unión Soviética, siendo capaces de provocar un número elevado de decenas de millones de bajas; la perfección de las armas y de los sistemas que las portan, así como el nuevo marco geopolítico, han hecho variar aquellos objetivos situándolos actualmente en los centros de poder del enemigo.

En cualquier caso, la doctrina francesa de disuasión siempre ha tenido un carácter defensivo, en el marco del derecho internacional que regula la legítima defensa consagrado en la Carta de las Naciones Unidas, ante amenazas contra la “integridad territorial de Francia, la protección de su población y la soberanía del país”; tampoco se implica, de ninguna manera en el desarrollo de un papel militar, es eminentemente política.

Este cambio anunciado por el Presidente Macron, en una presentación ceremonial de cierto empaque en île Longue, sede de la base de los submarinos balísticos nucleares franceses(SNLE), la Fuerza Oceánica Estratégica( FOST) componente marítimo de la Force de Frappe,  se deduce de la nueva situación internacional, caracterizada por “un campo de actuación donde las reglas están en plena ruina, con el fin del Tratado New Start que ponía coto a la proliferación nuclear, los apetitos imperialistas y el imperio de la ley del más fuerte”. En este sentido,” la evolución de la doctrina nuclear gala hacia una disuasión avanzada se centrará de ahora en adelante en la profundidad del continente europeo, puesto que nuestros intereses, que cubren el Territorio de Francia, no pueden confundirse con el único trazado de nuestras fronteras nacionales, “añadía Macron.

No se escapa tampoco un análisis práctico de esta iniciativa, dado que cualquier visión estratégica/operacional gala siempre implicaría a la totalidad del Teatro europeo, como ha sucedido en las dos últimas guerras mundiales. La ocasión buscada por Macron, después de varias propuestas similares, quizás de menor compromiso estratégico, ha aprovechado el mejor momento de cohesión europea, posterior al éxito de la actitud frente a Trump en sus pretensiones sobre Groenlandia, además de la existencia de acciones belicosas de tipo híbrido en varios dominios, llevadas a cabo por la Federación Rusa, en el marco de su agresión sobre Ucrania.

La disuasión avanzada se inscribe en una lógica de sostenimiento estratégico, basada en una alerta avanzada para detectar las amenazas, una defensa aérea para protegerse de ellas y un ataque en profundidad para hacer frente y actuar ofensivamente.

Este aspecto de la participación europea en estas misiones tiene por finalidad determinar el tamaño de la amenaza, su momento de superación del umbral que indique el paso a una situación en la que pudiera plantearse el uso de las armas nucleares. De alguna forma este planteamiento venía siendo reservado a las propias fuerzas convencionales francesas, que ahora serían apoyadas por fuerzas europeas del mismo tipo.

Los 8 países que de momento han aceptado este partenariado que les propone Francia son: Gran Bretaña, Alemania, Polonia, Países Bajos, Bélgica, Grecia, Suecia y Dinamarca. Ya no sorprende la participación de Gran Bretaña, dado el cambio radical del Gobierno del Primer Ministro Starmer y los acuerdos de coordinación nuclear, ya veteranos, con Francia, en especial de tipo tecnológico dado el carácter de potencia nuclear de los británicos.

Con Alemania existe también un acuerdo nuevo y parece que profundo con el Canciller Merz, con el que Macron anuncia una coordinación de gestión y control nuclear de alto nivel, quizás no tanto por el interés de los alemanes por dicha materia sino para asegurar que la vieja política nuclear gala ha cambiado; Alemania participará en los ejercicios nucleares franceses desde 2026 y conjuntamente con Francia gestionarán, como el resto de europeos, la escalada bajo el umbral nuclear, en los ámbitos de la alerta avanzada, la defensa aérea y los ataques de precisión en profundidad.

Polonia, con ansias de poseer su propia disuasión nuclear, sería de las más interesadas en el partenariado europeo, atenuando de alguna forma su tendencia a la propia proliferación. Países Bajos, Bélgica y Dinamarca, con su historia de ocupación y campo de batalla en las dos últimas guerras mundiales parecen candidatos inevitables; Grecia y Suecia, por razones similares de proximidad y camino obligado de una invasión procedente del Este, se antojan también como miembros primigenios.

Aunque es posible que la negociación, para incrementar el partenariado europeo continue, España, por las últimas declaraciones de su Presidente rechazando la iniciativa, en su aspecto nuclear, es posible que se quede fuera de este nuevo impulso francés hacia la Defensa Europea, dentro de la Defensa de Europa, por otra parte, y en otro tiempo, preferida por su opción política.

Los países adherentes tendrán que mejorar ciertas capacidades, ahora inexistentes pero necesarias para este proyecto, y también podrán integrarse en los ejercicios de disuasión según sus capacidades aportadas, especialmente en:

-Misiones de identificación y alerta, incluidos los territorios exteriores a las fronteras de Francia.

–  Participaciones convencionales de las fuerzas aliadas en las actividades nucleares.

-Despliegues de las fuerzas estratégicas en los países aliados, aspecto que dará mayor valor a la disuasión avanzada por la dificultad de cálculo de los posibles enemigos.

El “nudo gordiano” de esta evolución doctrinal sigue siendo la conservación de Francia de” su entera soberanía en materia nuclear: la cadena de mando es de una claridad total y la decisión última pertenece únicamente al Presidente de la República”.

Por tanto, “no habrá ninguna participación en la decisión final, ni en la planificación, ni en la ejecución, que solo depende del Presidente de la República, responsable ante el pueblo francés”.

Finalmente, en Île Longue, se aseguró que la disuasión avanzada es un esfuerzo distinto pero complementario del esfuerzo nuclear de la OTAN.

Cabe avanzar que se trata de un proyecto de difícil realización por las cuestiones de soberanía que conlleva y las dificultades que, en una Europa con políticas domésticas variables y cambiantes, pueden suponer algunas de las directrices del proyecto, en especial el despliegue de armas estratégicas nucleares galas en países europeos, como pretende la disuasión avanzada.

Sigue siendo necesario, para confiar en “un único responsable de apretar el botón nuclear”, en nombre de los europeos, el elegirle como tal de forma directa por estos, cuestión que solo la Unión Política haría viable; mientras no se llegue a esa situación institucional, las dos velocidades de una Europa de la Defensa será lo que imperará, y en materia nuclear se antoja imposible.

 

Ricardo Martínez Isidoro.    General de División, r.

Presidente de la Asociacion Española de Militares Escritores-

 

 

[i] La componente aérea (FAS) se apoya en 2 Escuadrones de aviones Rafale, en total unos 40 aparatos desplegados en la Base Aérea de Saint-Dizier(Haute-Marne) apoyados por14 aviones cisterna A330-200 “Phenix”MRTT para extender los raids a larga distancia. Los Rafale pueden portar hasta 54 misiles crucero con cabeza nuclear ASMPA con un alcance de 500 kilómetros. Además, el portaviones Charles De Gaulle puede embarcar otra decena de Rafale-Marina con los mismos misiles.

La componente naval (FOST ), basada en île Longue, se compone de 4 submarinos nucleares equipados cada uno con 16 misiles intercontinentales M51, con alcances hasta 10000 kilómetros, equipados cada misil con seis cabezas nucleares independientes.