Groenlandia. Pulso geopolítico transatlántico. General Argumosa

 

 

 Groenlandia. Pulso geopolítico transatlántico

 

Un año después del inicio del segundo mandato de Donald Trump en Estados Unidos, y con independencia de su actuación en el entorno interior de forma agresiva, con graves disturbios en Minneapolis, ampliando los márgenes del poder presidencial a través de decretos y poderes de emergencia, el republicano ha conseguido cambiar el sistema geopolítico internacional instaurado precisamente por Washington al finalizar la Segunda Guerra Mundial (IIGM), castigando a sus aliados y adoptando una postura tibia con sus rivales.

El actual panorama geopolítico mundial se caracteriza por un regreso a la doctrina del equilibrio de poder. Se ha pasado del modelo geopolítico de la bipolaridad de la guerra fría que acabó a principios de los años 90 del siglo pasado, a la unipolaridad imperante con Estados Unidos como única potencia hegemónica hasta 2008, con la guerra de Georgia, hasta la tendencia actual a la multipolaridad sin consolidar. En la construcción de este último modelo geopolítico, donde hasta hace muy poco aparecían dos bloques antagónicos, uno el bloque de países autocráticos, liderados por China y Rusia, frente a otro bloque democrático, capitaneados por Estados Unidos y la Unión Europea, en estos inicios del siglo XXI, Estados Unidos ha cambiado de bando y se está integrando en el bloque autoritario.

En este momento, Estados Unidos tiene varios frentes estratégicos abiertos en el campo internacional, desde el proceso de paz en la guerra de Ucrania con un final incierto hasta la intervención en Venezuela cuyo futuro aún se encuentra sin definir, pasando por la posguerra de Gaza que no termina de avanzar – ahora embebida con la reciente propuesta de Junta de Paz por parte estadounidense -, una posible intervención en Irán, ante las sangrientas medidas represivas del gobierno iraní contra las protestas o la disputa por Groenlandia, dentro del Ártico, que ha producido una fuerte y dura respuesta por parte de Europa.

El Ártico ha emergido en las últimas décadas como una de las fronteras geopolíticas más significativas a nivel global y su importancia seguirá creciendo en el cercano futuro. Su relevancia se sustenta en varios factores que están relacionados entre sí que van desde el cambio climático hasta el acceso a recursos naturales, pasando por el transporte marítimo internacional, la seguridad, la competencia territorial o su protagonismo como pilar básico en las relaciones de poder.

Existen cuatro importantes desencuentros en el pulso estratégico que se está llevando a cabo dentro de Occidente, especialmente, entre Estados Unidos y Europa. El primero lo situamos en el incremento de aranceles, a todas luces fuera de lugar, a las importaciones de productos europeos a Estados Unidos; el segundo se halla en la utilización por parte estadounidense de la razón de la fuerza o la consecución de la paz a través de la fuerza; el tercero se encuentra en el inicio de la rotura del vínculo transatlántico con la posible desaparición de la OTAN; y el cuarto en la pugna por Groenlandia donde Estados Unidos pretende hacerse con la isla a toda costa, incluido acudiendo al uso de la fuerza.

Desde que Trump señalara, el pasado día 17, su amenaza de imponer aranceles hasta el 25% a los ocho países aliados – Alemania, Francia, Noruega, Suecia, Finlandia, Países Bajos, Dinamarca y el Reino Unido – que enviaron un pequeño contingente de tropas a Groenlandia para “explorar” posibles maniobras militares más amplias, Europa se ha movido ya como actor geopolítico capaz de hacer frente en determinados campos al Estados Unidos, cuando en la reunión de embajadores de la UE, al día siguiente, se acordó la posibilidad de activar el instrumento de coerción de la Unión.

En relación con Groenlandia, el Foro Económico Mundial de Davos, que se celebra estos días, constituye un lugar excepcional para que la comunidad internacional contemple cuales son las posiciones de diferentes actores globales. Antes de entrar de lleno en la cuestión de Groenlandia considero muy significativo lo que afirmó el primer ministro canadiense, Mark Garney, durante su discurso, del pasado martes, día 20: “el “viejo orden mundial” ya no existe, ni volverá a existir, por las luchas de las grandes potencias mundiales. Las potencias medias debemos actuar juntas porque, si no estamos en la mesa, acabaremos en el menú”.

En el discurso de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyden, la alemana defendió la importancia de Estados Unidos como aliado, advirtiendo que cualquier intento de forzar una “espiral descendente” en las relaciones solo beneficiará a los adversarios comunes. No obstante, dejó claro que, si Estados Unidos decide seguir adelante con sus amenazas sobre Groenlandia, la respuesta de Bruselas será inquebrantable, unida y proporcional.

Lo primero que habló Trump en su discurso en dicho Foro fue sobre Groenlandia. Aseguró que la isla ártica se encuentra indefendida y en una “posición estratégica”, y que Estados Unidos necesita la isla por cuestiones de seguridad nacional e internacional. Sin embargo, ha asegurado que no recurrirá a la fuerza al mismo tiempo que solicitaba negociaciones inmediatas para volver a discutir la adquisición de Groenlandia por parte de Estados Unidos. Ha cambiado su anterior posición de anexionarse Groenlandia por las buenas o por las malas.

El único apoyo que ha recibido el presidente estadounidense en Davos ha sido el del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, cuando ha defendido la posición de Trump con esta frase “Alguien piensa que sin Trump grandes economías como España, Italia o Bélgica llegarían al 2% en gastos de defensa. De ninguna manera, sin Trump nunca hubiera pasado» ha argumentado el líder de la Alianza Atlántica.

Lo que si es cierto es que el enfrentamiento o las disputas entre países occidentales y democráticos benefician directamente a China y Rusia. Por otra parte, hay que tener en cuenta que Trump está aplicando la teoría geopolítica de Ratzel del espacio vital, la Lebesraum alemana antes de la II GM. Su pretensión de quedarse con Canadá, con el pleno control del canal de Panama o con Groenlandia va por ese camino.

No hay duda de que para los intereses de seguridad nacional de Washington Groenlandia constituye un imprescindible escudo protector del territorio estadounidense ante un posible ataque de misiles balísticos intercontinentales rusos, conforma un baluarte frente a una posible ofensiva marítima rusa que entrara al Atlántico a través de la brecha de Groenlandia-Islandia-Reino Unido (GIUK), le permite el pleno control del Paso del Noroeste así como controlar la salida del Paso del Noreste hacia el Atlántico. Pero hay otras formas más diplomáticas de establecer negociaciones con Dinamarca.

En un inesperado cambio de opinión, al final de jornada de ayer, Trump envió un mensaje en Truth, su red social, con este texto: “Tras una reunión muy productiva con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, hemos establecido las bases de un futuro acuerdo con respecto a Groenlandia y, de hecho, a toda la región Ártica. Esta solución, de concretarse, será muy beneficiosa para los Estados Unidos de América y para todas las naciones de la OTAN”.

En este pacto con Rutte, en el que se postula por nuevas bases estadounidenses en Groenlandia, Trump asegura que no impondrá los aranceles que estaban previstos para entrar en vigor el 1 º de febrero contra los 8 países aliados señalados más arriba que desplegaron fuerzas militares en Groenlandia. Asimismo, señaló que se están llevando a cabo conversaciones adicionales sobre el proyecto de defensa antiaérea Cúpula Dorada en relación con Groenlandia.

La lógica estratégica y diplomática nos dice que este nuevo pacto con Rutte, del que aún no se saben sus condiciones y consideraciones sobre los asuntos que se han negociado y comprometido, constituye un paso inicial que favorece la disminución de la tensión existente en el pulso estratégico transatlántico hacia una situación de recuperación plena del sustancial y vital vínculo transatlántico. La solicitud del presidente francés, Emmanuel Macron, de realizar un ejercicio militar de la OTAN en Groenlandia conlleva a reforzar dicho vínculo.

 

 

Jesús Argumosa Pila. General de División, r

Vicepresidente 2º de la Asociacion Española de Militares Escritores

Director de la Catedra de Estudios Estratégicos del Instituto Europeo de Estudios Internacionales  (IEEI)