El puesto de Algeciras en los primeros meses de 1859. Coronel GC Núñez Calvo

El diario EUROPASUR publica un capitulo más sobre la historia de la Guardia Civil en Algeciras,  trabajo de nuestro asociado el Coronel de la Guardía Civil  Jesus Núñez Calvo, delegadoen Andalucia de AEME.

 

El puesto de Algeciras en los primeros meses de 1859

La obra del brigadier Crispín Jiménez de Sandoval era la tercera que se publicaba sobre la Guardia Civil, entonces única fuerza de seguridad del Estado

Servicio del Puesto de Algeciras publicado en el Boletín Oficial de la Guardia Civil núm. 27 del 16-02-1859.
Servicio del Puesto de Algeciras publicado en el Boletín Oficial de la Guardia Civil núm. 27 del 16-02-1859.

En el Boletín Oficial de la Guardia Civil núm. 26, de 8 de febrero de 1859, además de otras cuestiones, se hacía promoción de una reciente y singular obra. Se titulaba de Las instituciones de Seguridad pública en España y sus dominios de Ultramar. Su autor era el brigadier Crispín Jiménez de Sandoval, “secretario que ha sido de esta Inspección general, escritor conocido ya por varias publicaciones anteriores”.

Dicha obra se autodefinía en su portada como “bosquejo histórico y reglamentario”, siendo editado el año anterior por la Imprenta y Estereotipía de M. de Rivadeneyra, sita en la calle madrileña de la Madera Baja núm. 8.

Su contenido, que hoy día parece olvidado, se encontraba dividido en cinco capítulos que iban haciendo un recorrido cronológico histórico de la seguridad pública española. Conforme se podía leer en dicho boletín oficial, “presentando el primero un cuadro general de la policía; el segundo trata de la Santa Hermandad; el tercero de las compañías sueltas y conato para el establecimiento de un cuerpo general de seguridad pública; el cuarto lo dedica el autor a la Guardia Civil; el quinto a la seguridad pública en los dominios de Ultramar; y en un apéndice, reseña de la gendarmería francesa”.

Dicho libro era la tercera obra que se publicaba sobre la Guardia Civil, entonces única fuerza de seguridad del Estado, desplegada por todo el territorio español de la Península Ibérica e Islas Baleares, amén de ser ya la más antigua, tras la desaparición de las que le habían precedido. Teniendo en cuenta que la Benemérita llevaba entonces tan solo catorce años de existencia, llama la atención la intensa y extensa producción literaria publicada poco antes de 1859. Alguna razón debió haber para ello.

Las dos obras anteriores, según el mentado boletín oficial, eran: Historia, servicios notables, socorros comentarios de la cartilla, y reflexiones sobre el cuerpo de la Guardia Civil, cuyo autor era José Díaz Valderrama, ya mencionado en capítulos anteriores al tratar del ya desaparecido periódico Guía del Guardia Civil. La otra era La Guardia Civil. Historia de esta Institución y de todas las que se han conocido en España con destino a la persecución de malhechores, desde los tiempos más remotos hasta nuestros días, cuyos autores eran oficiales del Ejército: José Sidro Surga y Antonio de Quevedo Donis. Hay que citar que estas tres obras pueden descargarse íntegramente de Internet.

En el siguiente boletín oficial, publicado ocho días más tarde, con el núm. 27, puede leerse, en la parte dedicada a resumir los servicios del Cuerpo, que los guardias civiles Fernando García y Francisco Vega Reguera, pertenecientes al puesto de Algeciras, habían aprehendido el 29 de enero anterior, “una caballería menor con algunos géneros de ilícito comercio, que fueron entregados en aquella aduana”.

Dos boletines oficiales más tarde, en el núm. 29 concretamente, publicado el 1º de marzo siguiente, se publicaba que los guardias civiles Lucas Fernández, y el referido Francisco Vega, del puesto algecireño, habían aprehendido el 6 de febrero anterior, “al vecino de aquella ciudad, Francisco Corrales Corbacho, con una caballería menor que conducía géneros de ilícito comercio”.

Seguidamente se refería que, tres días más tarde, el mentado guardia civil Lucas Fernández, junto a sus compañeros de igual clase, Antonio de los Santos y el ya citado anteriormente Fernando García, aprehendieron, “cuatro pequeños bultos de tabaco, cuyos comisos han sido entregados al Administrador de rentas de dicha población”.

En relación al contrabando de tabaco, siempre procedente de la colonia británica del Peñón, que tanto daño económico hacía a la Hacienda española y que azotaba todo el Campo de Gibraltar, hay que destacar que su persecución estaba asignada principalmente al Cuerpo de Carabineros del Reino. Todavía faltaban casi dos décadas para que se crease en dicho Instituto la Comandancia de Algeciras, por lo que los numerosos puestos desplegados en primera línea de la costa campogibraltareña, y su segunda línea de interior, estaban entonces encuadrados en la Comandancia de Cádiz.

No obstante, y sin perjuicio de la encomiable y meritoria labor que entonces desarrollaban los Carabineros en España en general y en el Campo de Gibraltar en particular, hay que significar, al igual que ya sucedió con la primera Cartilla del Guardia Civil de 1845, que en 1859 estaba en vigor la segunda y nueva “Cartilla”, que se había aprobado por real orden del Ministerio de la Gobernación del Reino, de 29 de julio de 1852. Tal y como se detallaba, era “para instrucción de los individuos del Cuerpo, en los deberes de su instituto y mejoras en el servicio”, dedicando su capítulo IX de la primera parte, a las funciones de la Benemérita en la persecución del contrabando cuando se topase con dicha ilícita actividad durante su servicio peculiar.

Nada podía pensarse entonces que, en cumplimiento de la Ley de 15 de marzo de 1940, el Cuerpo de Carabineros, fundado en 1829, y heredero del Resguardo Militar de Hacienda creado en 1820, terminaría siendo integrado en la Guardia Civil. Todas sus funciones de resguardo fiscal, vigilancia de costas y fronteras, así como de persecución del contrabando, serían asumidas por la Benemérita que mantendría su fecha fundacional de 1844.

Buen ejemplo de aquello, fue el servicio publicado en el boletín oficial núm. 34, de 8 de abril siguiente, esta vez del puesto de San Roque. Los guardias civiles Antonio de los Santos Pérez y Lucas Fernández, “aprehendieron a Juan Muñoz y José Domínguez, con tres bultos de tabaco, el día 13 del anterior, hallándose dichos Guardias practicando el servicio del instituto; siendo puestos los reos con los efectos que conducían a disposición de la autoridad correspondiente”.

El siguiente boletín oficial núm. 35, de 16 de abril, publicaba una real orden del Ministerio de la Guerra, dictada diez días antes, disponiendo que, “la Inspección general del Cuerpo de Guardias civiles”, cambiase su denominación, “titulándose en lo sucesivo Dirección general del Cuerpo de Guardias civiles y de la Guardia civil veterana”.

Ello había sido consecuencia directa de que se había dispuesto, por otra real orden de misma fecha, que la “Guardia Urbana de Madrid se denominará en lo sucesivo Guardia civil veterana”, pasando a integrarse en la Benemérita.

 

Jesus Nunez Calvo    Coronel de la Guardia Civil.  Doctor en Historia

 

Fuente:

El puesto de Algeciras en los primeros meses de 1859