CIVILES Y MILITARES EN LA INTELIGENCIA NACIONAL. General Martinez Isidoro

 

 

 

CIVILES Y MILITARES EN LA INTELIGENCIA NACIONAL.

 

Escuchamos todavía voces que distinguen los Servicios de Inteligencia por la profesión o el origen de las personas que lo integran, servicio de inteligencia civil, servicio de inteligencia militar, y esto se produce cuando asistimos a la mayor imbricación de todos los sectores posibles de la Seguridad Nacional en el núcleo de los conflictos, forzados a ser indeterminados, ahora híbridos , desde la pasada guerra en Irak en 2003/4, porque hay que avanzar en terminología y porque existen herramientas más sofisticadas para combatir, proceso que no tiene fin en la historia de la agresión mutua.

Un Servicio de Inteligencia de nivel nacional, es decir aquel en el que se contemplan los intereses vitales de un país y sus posibles amenazas desde el máximo nivel de la Administración del Estado, la Presidencia del Gobierno, aunque de momento y por decisión específica esté” aparcado” orgánicamente en el Ministerio de Defensa, como le sucede al Centro Nacional de Inteligencia(CNI), no debe de reparar en el origen de sus profesionales, pues es un órgano de la Seguridad Nacional donde todas las posibilidades de proporcionar los elementos para asegurarla son necesarios.

A menudo existe intencionalidad para marcar esa separación entre civiles y militares en materia de inteligencia, nefasta para lograr buenos resultados, y se basa en periodos históricos recientes en los que la inteligencia tenía un profundo a aprovechamiento militar (los conocidos MI5 y MI6, británicos tenían ese apelativo, MILITARY INTELLIGENCE), como en tantas otras materias, que se han ido diversificando formando equipos multidisciplinares, necesarios para acometer respuestas complejas; también es histórico admitir que muchas de las realizaciones de las que hoy existen, y están tan diversificadas en el vulgo, han tenido origen militar, pero vivimos en la época  de la integración, y en el ámbito de la inteligencia es el momento de compartir, aunque algún servicio de países aliados intente infiltrarnos.

Tampoco es tiempo ya  de separar la Inteligencia Militar , la que sirve al Mando Operativo de las Fuerzas Armadas(al JEMAD en España) de la de los Servicios de Inteligencia al uso, de nivel nacional, como la CIA, el MOSSAD, el BND, el CNI, etc, simplemente porque se usen otros procedimientos  a los que la Inteligencia Militar, por legislación aplicable, no quiere  o no puede entrar, cuando sus homólogos en derecho internacional comparado sí lo hacen, quizás solamente porque no se ha producido la evolución necesaria. Si en algún caso, por tradición, imposición, falta de recursos , desconfianza, legislación débil de apoyo , etc, deben dejar de emplear las fuentes que otros emplean, sus adversarios, estos cobrarán ventaja, sobre todo en operaciones en el exterior donde se precisa la clandestinidad necesaria y un amplio empleo de la HUMINT, en especial en una se sus principales misiones, la contrainteligencia.

Los servicios de inteligencia son herramientas especializadas, costosas, comprometidas en  su aplicación, en constante conexión con el Estado que los utiliza, que debe protegerlos en la ejecución pues utiliza ampliamente sus productos para la toma de decisiones; no se dedican a todo, son quirúrgicos, con objetivos precisos y determinados, y a menudo tienen relaciones especiales con otros servicios de inteligencia extranjeros, que a su vez son especialistas en ciertas materias, como lo fue en su día, en la potencia militar del antiguo Pacto de Varsovia, el BND[i] alemán, por sus antecedentes en la II GM; en estos casos el servicio nacional homólogo tendrá muy probablemente una cooperación de importancia con el servicio de inteligencia militar de turno, en España el CIFAS.

El esfuerzo SIGINT (Inteligencia a través de las emisiones electromagnéticas) de los servicios de inteligencia recoge las emisiones de los objetivos de interés militar, los Ejércitos adversarios, o de interés nacional, siendo la línea de separación, o su interés estratégico, muy estrecha, aspecto que exige la máxima cooperación entre ambos niveles. Ni que decir tiene que, en el aspecto de Ciberdefensa, para el que suscribe formando parte de SIGINT, aunque su actualidad lo haya categorizado aparte, es uno de los que merece una mayor atención en el aspecto de cooperación, llegando a su máximo en el desarrollo de una completa campaña de Guerra de la Información, que implica a todos los niveles de decisión.

En operaciones en el exterior, los servicios de inteligencia militar y la Fuerza expedicionaria  deben estar en intima cooperación con los dispositivos en el país objeto del servicio de inteligencia de nivel nacional, al que informarán de la localización progresiva de las instalaciones militares de la coalición  militar, no solo de las propias sino la de todos los países que la integran, también de sus comunicaciones a los efectos de estar enlazados en todo momento ante sucesos graves, como ataques inopinados de la insurgencia u otras posibles amenazas.

Se trata, por tanto, no de separar, sino de unir, no de restringir inteligencia sino de compartir con el que la precisa, de vincular, en ambiente hostil, la Fuerza al Servicio de Inteligencia nacional, y en definitiva a respetar la función de cada uno y sus misiones características.

No son servicios de inteligencia aquellos organismos  que reciben informaciones varias para complementar conocimientos incompletos de una materia, sin poseer los órganos necesarios para un completo Ciclo de Inteligencia, como el CITCO ( Centro de Inteligencia sobre Terrorismo y Cimen Organizado), integrado en el Ministerio del Interior, el EU INTCEN (Centro de Inteligencia y Situación de la Unión Europea) o los Comités de Inteligencia y Seguridad de la OTAN, donde en todos ellos se “fusionan” las aportaciones de las Células Nacionales de Inteligencia de sus componentes, en los dos últimos, pero no se hace inteligencia de ese nivel porque esas instituciones no son supranacionales, sino intergumernamentales.

Por todo ello, la calificación de servicios civiles y militares está desfasada en el tiempo, es contraproducente y merece no ser tenida en cuenta, en un proceso de evolución cada vez más integrado y compartido.

 

Ricardo Martínez Isidoro          General de División del ET,r

Presidente de la Asociacion Española de Militares Escritores.

 

[i] El Informe Muller. Antonio Manzaneda. Umbriel.