CICLO I /26 DE AEME. » CHINA EN LA NUEVA ERA GEOPOLITICA» :   «PRESENTE Y FUTURO DE LA RUTA DE LA SEDA»

CICLO I /26 DE AEME. » CHINA EN LA NUEVA ERA GEOPOLITICA»

 

                             

   PRESENTE Y FUTURO DE LA RUTA DE LA SEDA

 

 

Todo el mundo sabe que China se ha convertido, en nuestro tiempo, en un gigante exportador, pero conviene recordar que, durante milenios, la masiva expansión global de su comercio conoció un similar nivel cuando el mundo aún no era el que ahora conocemos. En el año 130 antes de Cristo, la dinastía Han estableció una red de rutas conocidas en su conjunto como Ruta de la Seda, que se extendía desde la actual Xian, entonces capital del Imperio, hasta Bagdad, y que funcionó a pleno rendimiento hasta 1453, año de la caída de Constantinopla, momento en que el imperio otomano cerró la ruta hacia el Oeste. Un extenso sistema viario, interconectado con rutas terrestres y marítimas que se extendían por las costas del Indico hacia el Mediterráneo y por tierra hacia el Oeste hasta Anatolia y hacia el norte del mar Caspio , llegando  hasta Constantinopla y, de ahí, a toda Europa, permitiendo el transporte en ambos sentidos de toda clase de productos.

 

El largo camino de La Ruta de la Seda hasta La Franja y la Ruta

A partir de 1453, la caída de la ruta milenaria enfocó a China hacia el comercio marítimo. Después vinieron las turbulencias, la Guerra del Opio, los tratados desiguales, la guerra civil, y el aislamiento de la China de Mao del resto del mundo. En 1978, y tras sufrir anteriormente dos purgas de Mao, Deng Xiao Ping asumió el poder en la República Popular China y, hasta 1989, fecha en que dimitió como presidente de la Comisión Militar Central y líder máximo, desarrolló un vasto sistema de reformas económicas y sociales que marcaron el camino para convertir a China en la potencia económica, militar, tecnológica y comercial que es hoy día.

En 2013, dos años antes de la aprobación de la Agenda 2030 en la Asamblea General de la ONU celebrada en septiembre de 2015, el actual presidente de China,  Xi Jinping, expuso  al mundo  en el mismo escenario otro plan chino de singular importancia: la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés), buscando resucitar con nuevos métodos esas antiguas vías comerciales de la Seda que conectaban China con Asia, Europa y África, en un contexto de desarrollo y expansión  económica beneficiosos a nivel global.

En una primera aproximación, el lanzamiento de la BRI para resucitar un sistema de comunicaciones legendario que no sólo significó un hito en la historia del comercio sino un elemento de primera magnitud en el ámbito cultural  y en el del conocimiento y las relaciones humanas, puede considerarse también como una prioridad interna de la propia China para expandir sus mercados, y al mismo tiempo para expandir sus inversiones y su influencia en todos los continentes, principalmente en los más necesitados de inversión, ayuda financiera y posibilidades de exportación. El nuevo sistema de comunicaciones e infraestructuras propuesto por China como un “regalo al mundo”, evocaba la memoria de China como un imperio pacífico orientado a hacer llegar tanto al mundo desarrollado como al Sur Global la experiencia de su tránsito desde las antiguas hambrunas a la vanguardia industrial y tecnológica, y los beneficios de la expansión de un comercio igualitario en beneficio de todos.

La moderna Ruta de la Seda consiste en la construcción de corredores terrestres y marítimos, que implican la de ferrocarriles y carreteras en un caso y la de puertos e infraestructuras portuarias en el otro. Sólo en Asia, esos corredores son los de China- Mongolia- Rusia, China-Indochina, China- Pakistán, y Bangladesh- China-India- Myanmar. Las extensiones marítimas alcanzan África y el continente americano, especialmente Iberoamérica. La diversificación de los transportes en terrestres y marítimos implica la consideración de las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos: los terrestres presentan mayores costos de mantenimiento y riesgos geopolíticos en áreas problemáticas o susceptibles de serlo. Los marítimos tampoco están exentos de riesgos, pero presentan la ventaja del ahorro en el tiempo de transporte. Un ejemplo: desde Sanghai a Londres las mercancías pueden llegar en quince días; en barco, unos cuarenta, lo que representa un innegable ahorro de tiempo a considerar.

Más allá del desarrollo estructural y físico, la BRI establece unos postulados para su completa implementación: coordinación de políticas económicas de los diversos Estados, conectividad de las instalaciones existentes con las nuevas, levantamiento de barreras comerciales, integración de mecanismos financieros, y todo ello sin olvidar las conexiones entre personas para fortalecer el intercambio cultural y tecnológico, y la cooperación mediática.

Actualmente, los datos existentes sobre la inversión china en 2025 en los aproximadamente 150 países asociados a la BRI a través de inversiones y contratos de construcción ha sido de 85.200 millones de dólares en inversiones y 128.400 millones en contratos, con un total de 213.600 millones de dólares, un 19 por ciento superior a lo invertido en 2024. La inversión total de China en la BRI desde 2013 hasta el momento se evalúa en 1,4 billones de dólares aproximadamente, repartidos en todos los escenarios donde se desarrolla la Iniciativa. Hasta el momento, los beneficios de la BRI para China han sido muy consistentes, aumentando claramente sus exportaciones a los países asociados.

 

La Franja y la Ruta en un mundo multipolar

Es de esperar que, en el futuro, la BRI se desarrollará con mayor o menor ritmo según las perspectivas geopolíticas y las políticas económicas globales. En un mundo en cambio, en medio de tensiones y conflictos, la economía y el comercio no son ajenos a los vaivenes, teniendo en cuenta que también están sujetas a circunstancias   imprevistas, como las catástrofes naturales. En todo caso, estas fluctuaciones no se producen, lógicamente, a nivel global, sino que varían de forma importante de unas regiones a otras.

Según los datos de 2025, la participación china en la construcción de infraestructuras de la BRI refleja estas diferencias, así como los porcentajes de crecimiento o decrecimiento: en África creció un 283 por ciento, hasta los 61.200 millones de dólares; en el Sudeste Asiático un 81 por ciento, con 12.700 millones y en Iberoamérica un 48 por ciento, hasta los 2.100 millones, cifras que reflejan también las diferencias en la cuantía de las inversiones. Sin embargo, las inversiones decrecieron en el Pacífico un 96 por ciento y en Asia oriental un 59 por ciento. Esas diferencias pueden considerarse también influidas por las políticas arancelarias implantadas recientemente, un factor que produce o modifica las decisiones de inversión.

En definitiva, y conocida la tradición china de prever, planear y ejecutar sus movimientos a largo plazo y sin ataduras a elecciones cada pocos años o urgencias políticas, la BRI es un mecanismo destinado a perdurar, como su predecesora la Ruta de la Seda, y a permanecer en medio de la vorágine de un mundo que se encamina a la multipolaridad entre convulsiones y maniobras para posicionarse en él. Las inversiones no esperan un retorno rápido, sino perdurable, y las nuevas tecnologías aumentarán la rentabilidad de las obras de infraestructura, aumentando su valor. Es evidente que China invierte en su propio beneficio; si ese beneficio alcanza al resto del planeta, es de esperar que permanezca mucho tiempo.

Marín Bello Crespo

General de Brigada de Infantería (R)

De la Asociacion Española de Militares Escritores