CICLO I /26 DE AEME » CHINA EN LA NUEVA ERA GEOPOLITICA»: «Iniciativa Global de Desarrollo» -Juan Díez Nicolás

CICLO I /26 DE AEME » CHINA EN LA NUEVA ERA GEOPOLITICA

 

 

 

Iniciativa Global de Desarrollo

 

En 1976, cuando murió Mao Zedong, los 10 países con el mayor PIB en el mundo eran los siguientes (según estimaciones del Banco Mundial y otras bases de datos importantes): Estados Unidos, Japón, Alemania Occidental. Francia, Reino Unido, Italia, Canadá, Brasil, España y Países Bajos. A efectos comparativos, debe recordarse que Franco había muerto en 1975 y por tanto España estaba iniciando su Transición Política hacia la democracia. Los sucesores de Mao Zedong en China fueron, por este orden: Hua Guofeng, Deng Xiaoping, Jiang Zemin, Hu Jintao y Xi Jinping desde 2013. En 2025, según fuentes similares los 10 países con el PIB más alto en el mundo eran: Estados Unidos, China, Alemania, Japón, India, Reino Unido, Francia, Italia, Canadá y Brasil.

Pues bien, en 2011, según el pronóstico publicado por el Departamento de Investigación de Statista sobre los países con mayor producto interior bruto (PIB) en 2030, ya se afirmaba que China superaría con diferencia a todos los países del mundo, con 31,7 billones de dólares estadounidenses. Según ese pronostico, el segundo PIB sería el de Estados Unidos, con 22,9 billones, y en orden decreciente India (8,0), Brasil (5,9), Japón (5,8), Rusia (4,7), Alemania (4,4), Francia (4,2), Reino Unido (3,6) y México (3,0 billones de dólares estadounidenses). Es decir, en este pronóstico, el primer país de la UE aparece en séptimo lugar, y con un PIB que es 7 veces inferior al de China, o dicho de otra forma, con un PIB que representa solo el 13,8% del de China. En algo más de 50 años los cambios han sido enormes, sobre todo respecto a China e India.

 

Como he señalado, el actual Presidente de la República Popular China, Xi Jinping tomó posesión en 2013, y precisamente ese año dio a conocer su plan económico, denominado BRI en su versión inglesa (Belt & Road), o la Franja y la Ruta, en español. La campaña de comunicación alrededor de esas dos palabras ha tenido un gran éxito, pues cualquier persona que hable del “milagro” chino, hace inmediata referencia a la Franja y la Ruta. Sobre la base de estos dos conceptos se ha construido una gran teoría sobre el desarrollo económico y político de la futura China, basado en la expansión pacífica por todo el mundo, construyendo dos grandes redes de comercio e intercambio, una por tierra que continúa la antigua ruta de la seda y otra por mar que se fundamenta en el establecimiento de una red de puertos en Europa, Asia, Africa y América. Esas dos redes, que se han ido construyendo poco a poco, y que siguen incrementándose, proporcionan un fundamento seguro de rutas comerciales terrestres y bases navales comerciales (susceptibles de reconvertirse en bases militares). Tratar de resumir aquí en dos o tres páginas el pensamiento de Xi Jinping sobre estos dos conceptos, Franja y Ruta, no es que sea difícil, es que es imposible. Lo cierto es que el desarrollo económico de China desde la muerte de Mao ha sido increíble, comenzando por el gran cambio operado bajo la presidencia de Deng Xiaoping, y más recientemente con Xi Jinping. Personalmente creo que el gran plan de desarrollo económico de China pretende lograr el liderazgo mundial pero de forma pacífica, aspira al liderazgo basado en mejores resultados, no por la fuerza, aunque ello no implica que haya desatendido el esfuerzo en lograr unas Fuerzas Armadas muy poderosas. Más bien al contrario, parece que pretende evitar situaciones de confrontación real militar, porque junto a los dos conceptos citados confía en un tercer factor, el Tiempo. Uno de los tratados que en mi opinión mejor explican el plan de la Franja y la Ruta es el coordinado por Chen Yue Pu Ping, que coordina una Junta Editora de casi veinte miembros, y que ha sido publicada en inglés bajo el título Building a Community of Shared Future for Mankind (China Renmin University Press, Beiging, 2017). En este tratado se explica con gran detalle el pensamiento de Xi Jinping respecto a un futuro basado en la amistad y cooperación entre las naciones. Es evidente que no se piensa en ningún momento en un gran gobierno mundial del que China sea una parte, más o menos importante, sino por el contrario en un futuro compartido pero en el que cada nación sigue siendo una nación, y en la que China tendrá un protagonismo esencial.

 

Creo que uno de los factores explicativos principales del denominado “milagro chino” ha sido la educación. El énfasis en la educación ha sido objetivo prioritario en la modernización de China, desde la enseñanza pre escolar hasta la universitaria. Es realmente sorprendente ver hasta qué punto la elite universitaria china ha recibido títulos universitarios en las mejores universidades occidentales, y contrata profesorado occidental para sus mejores universidades. Puede que esta sea una de las razones por las que ha sorprendido al mundo aceptando el capitalismo sin dejar de ser marxista. Cualquiera que haya tenido relación con China habrá escuchado más de una vez que tanto su socialismo como su capitalismo son diferentes a nuestra definición en Occidente, pues ambos lo son “con características chinas”. Han combinado, aparentemente sin grandes problemas, la libertad en la economía (aunque ciertamente al final la última palabra la tiene el poder político) con el autoritarismo político. Esta combinación, guste o no, está siendo en cierto modo imitada en muchas democracias occidentales, con gran riesgo para las prácticas democráticas tradicionales.

 

Es cierto que China todavía tiene problemas no resueltos. El principal, probablemente, sea el de la incorporación de las poblaciones rurales al nivel de desarrollo que se observa en las grandes urbes. Nadie ignora ese problema, pero debe admitirse que poco a poco el modo de vida urbano se va extendiendo hacia el medio rural, de una manera muy parecida a lo que se observa en las sociedades occidentales. En los países occidentales, modernizados e industrializados desde hace mucho más tiempo, tampoco se ha cerrado totalmente la brecha urbano-rural.

 

Si se examina con detalle cada uno de los grandes sectores de la economía se comprueba que China es actualmente el principal país productor y consumidor de la mayor parte de los productos agrícolas, pero es cierto que la superficie cultivable es insuficiente para una población como la actual, lo cual les ha conducido a comprar grandes superficies para cultivo en Africa y en Iberoamérica, una práctica que comienza a inquietar a los países occidentales, y muy especialmente a los Estados Unidos, que ve con preocupación la implantación china en países de su “patio trasero”.

 

En el sector industrial es donde se ha podido ver el cambio más espectacular. La industria y la construcción aportan casi la mitad del PIB chino.  Las dos grandes producciones industriales son el acero y el automóvil, y en el segundo sector mencionado, China es ahora el principal productor de automóviles eléctricos, de manera que la política de la Unión Europea favorable al automóvil eléctrico en detrimento del de gasolina y gas oíl está perjudicando a Alemania y favoreciendo a China. En cuanto a energía, China es el primer productor e importador de carbón, es productor de petróleo y de gas natural, aunque también importador, pero es el mayor productor de energía eólica, energía solar y energía hidroeléctrica en el mundo. China es el tercer país con mayor numero de centrales nucleares en su territorio, alrededor de medio centenar, solo detrás de Estados Unidos y Francia (potencia nuclear desde la presidencia del General De Gaulle).

 

Finalmente, el sector servicios aporta casi la mitad del PIB de China, destacando obviamente el comercio y las comunicaciones. Su crecimiento en el sector aeroespacial ha sido tan rápido que ha sido el primer país que está explorando el lado oculto de la Luna.

 

Sería muy reiterativo continuar relatando los avances de China en cualquier aspecto de la economía, pero creo que es notorio su avance y rápido crecimiento en cualquier sector que se analice. Todo ello conduce a la conclusión de que posiblemente será el país que se alce con el liderazgo mundial en este siglo XXI. No es extraño que su principal competidor, los Estados Unidos, contemplen con cierto temor su propio desplazamiento a una segunda posición, que ya parece inexorable, y que por ello abandone su orientación hacia el Atlántico y Europa por una nueva orientación hacia el Pacífico y todo el Oriente.

 

Juan Díez Nicolás

Académico de número de la Real de Ciencias Morales y Políticas

Catedrático Emérito de Sociología UCM y UCJC