CICLO I /26 DE AEME » CHINA EN LA NUEVA ERA GEOPOLITICA.

CHINA EN EL ÁRTICO
La presencia de China en el Ártico obedece a su política revisionista, esto es, al replanteamiento de su estatus como potencia global. Expresión de ello sería su participación en la gobernanza del Ártico, en tanto que el espacio geopolítico relevante y del que una potencia global no puede estar ausente. Además, su presencia contribuye a mejorar su capacidad de intermediación en otras regiones. Resaltar que China ya era signataria del tratado de Svalbard de 1925.
Así, en 2005 empezó a manifestar su voluntad de ser más activo en el Ártico. En 2013, y tras aproximarse a Moscú, obtuvo el estatus de observador del Consejo Ártico. En 2017, el presidente Putin invitó al presidente Xi a unir la Ruta de la Seda a la Ruta Ártica Noroeste. Todo lo cual condujo a que, en 2018, publicara una estrategia para la región bajo el nombre de China Artic´s policy en cuyo contexto se define como un «Estado casi ártico», a pesar de encontrarse su punto más próximo a dicho espacio a 811 millas, mientras recuerda que los países que no son litorales también son portadores de derechos. Referir que China lanzó su primer satélite de observación polar en 2019.
El país asiático, actúa en el Ártico con los mismos principios y lógica política con que lo hace en otros territorios: una política componedora y de seducción orientada al largo plazo. Lo que en clave local se traduce en la generación de redes de cooperación e influencia económica en los miembros del Consejo Ártico. Estamos ante una estrategia política para la zona definida como Ruta de la Seda Polar, con tal nombre se quiere significar la naturaleza global del proyecto chino cuya estrategia para el Ártico tiene dimensión y es parte coherente de su proyecto. Mediante esta estrategia, pretende lograr el acceso a los hidrocarburos y materias primas, pero también disponer de una ruta alternativa en previsión de un eventual cierre del estratégico estrecho de Malaca.
La práctica de la política China para el Ártico se traduce en asociaciones bilaterales, principalmente, con los Estados árticos europeos. De este modo, pretende evitar que el Ártico quede consignado en exclusiva a los países árticos y se reconozcan sus propios intereses. Como resultado, poco a poco y hasta pedagógicamente, China se ha ido introduciendo en la región discretamente, a través de actuaciones soft,, frecuentemente científicas y de cooperación, con las que entra en conocimiento con el entorno físico y político, readaptando su actuación.
Así, instrumenta su asociación estratégica con Rusia mientras se sirve de sus debilidades geoeconómicas y geoestratégicas para evitar que obstaculice su presencia en el área. Con ello puede tomar parte en el diseño de las políticas árticas y fomentar el desarrollo del Ártico ruso en su beneficio. Con el progresivo enfriamiento de las relaciones con Occidente, China se ha acercado a Rusia para ganar profundidad estratégica y evitar un eventual cerco occidental.
Comenzó a operar en la región hacia 2015, no obstante, no ha tenido fuerzas militares permanentes en el Ártico, lo que requeriría, obviamente, de la conformidad rusa. Merecen destacarse por su simbolismo las maniobras ruso-chinas que desde 2017 tienen lugar en la región y que han sido utilizadas hasta para presionar a los países de Asía-Pacífico como Japón. Ambos países llevan a cabo desde 2019 patrullas aéreas conjuntas en el mar del Este de China y en 2021, durante los ejercicios Interacción Marítima en el mar de Japón dichas patrullas cruzaron el estrecho japonés de Tsugaru. Además, China ha solicitado a Rusia realizar operaciones con submarinos en el Ártico, lo que puede afectar aún más al equilibrio militar.
El Ártico ruso se lleva la mayor parte de las inversiones chinas en la región. Ahí están los aspectos económicos derivados de la relación como el acuerdo, ya de 2014, entre Gazprom y la china National Petroleum Corporation para exportar más de un billón de metros cúbicos de gas ruso de Siberia Oriental a China durante los próximos 30 años.
Este se ha visto reforzado con otros conjuntos de exploración y explotación de hidrocarburos en el Ártico ruso, insertando así directamente a China en la región. El proyecto más importante ha sido el proyecto Yamal LNG, que comenzó su producción en 2017 y en cuyo contexto China coopera con Rusia (Novatek) y Francia (Total). Este proyecto consiste en un complejo formado por campos de producción de gas natural en el este de la península de Yamal, así como una planta de licuado y un puerto logístico en Sabetta, desde donde se licua y transporta el gas extraído a Asia Oriental . Rusia precisa así de China para la exportación de gas licuado. Y es de esperar el incremento de capacidad con las redes de gaseoductos Siberia Power I y II para 2030.
Estamos ante proyectos multinacionales Así el Artic LNG-2 es un proyecto en el que las corporaciones petroleras estatales chinas disponen de un 20 %, junto con Novatek, Total y el consorcio Japan Arctic LNG. China National Chemical Engineering y la firma rusa Neftegazholding firmaron un contrato en 2019 de 5.000 millones de dólares para construir infraestructura en el campo petrolero Payakha . Es de destacar que la Compañía Naviera China COSCO se ha asociado con la rusa PAO SOVCOMFLOT para operar los gaseros LNG desde la refinería de Yamal. Y está construyendo un puerto de aguas profundas en Arkhangelsk como base logística .
La guerra de Ucrania puso a China en la coyuntura de mantener su relación con Rusia, pero separando ambientes, aunque solo fuera como una forma de tratar de esquivar las sanciones, particularmente para empresas y referidas a tecnología, pero estas le han afectado a través de sus socios tecnológicos europeos.
En lo que se refiere a la actuación china en el caso de las potencias medias árticas, desde no pocas fuentes ponen de manifiesto la eventual instrumentación de sus actividades comerciales, las cuales, en algunos casos, resultan difícilmente justificables desde una óptica puramente empresarial, lo que ha generado no poca desconfianza por parte de actores grandes y pequeños que han optado por tutelar sus actividades primero para restringirlas después.
Más allá del intento de unir la Ruta Polar Ártica con la Ruta de la Seda, para lo que trató de construir el puerto más grande de Escandinavia en Suecia y unir Finlandia con China a través del ferrocarril, ahí están varios proyectos de infraestructura chinos de doble uso o con un punto extraño o contradictorio. Por citar algunos casos, referir los intentos de adquisición en Islandia de un terreno de 250 km2 para un campo de golf y un aeródromo en un área donde no se puede jugar al golf; la compra de otro terreno de 200 km2 en Svalbard; la adquisición de una antigua base naval y la construcción de tres aeropuertos en Groenlandia; o la adquisición de una base submarina sueca .
El documento chino de política ártica de 2018 dictaba que la investigación científica para «explorar y comprender» el Ártico es la «prioridad y el enfoque» de la participación china en el Ártico. Pero para Estados Unidos, en su estrategia de 2022, China ha «utilizado estos compromisos científicos para realizar investigaciones de doble uso con inteligencia o aplicaciones militares en el Ártico», lo que requiere que Estados Unidos responda posicionándose para «competir y manejar eficazmente las tensiones» en la región .
En el caso de Islandia, el país quedó muy quebrantado por la crisis financiera de 2008. Por eso se abrió a los créditos chinos y alcanzó un acuerdo de libre comercio en 2013, con la intención de convertir el país en una suerte de base logística. China ha abierto una gran embajada —e Islandia ha correspondido con otra en China— en la que podrían trabajar 500 funcionarios, pero solo trabajaban 5. Con ello se quiere mostrar la ambición para el país y para el propio Ártico. Sin embargo, esta no se ve correspondida pues Islandia ha rechazado propuestas de infraestructuras portuarias, en concreto dos puertos de aguas profundas, y aun de compras de importantes extensiones de terrenos por parte de inversores chinos, todo lo cual motivó que hasta fuera felicitada por Estados Unidos. No obstante, desde el 2018, China tiene un Observatorio Científico Ártico en Karholl.
Las estaciones científicas (como la estación Yellow River en las Svarbald o Islandia) y las expediciones —de las que, hasta 2021, había enviado 10— le dan un mayor conocimiento de la región y ayudan a operar en ella.

Figura. Proyectos árticos chinos.
Fuente. LIPIN, Michael. Op. Cit.
Con igual lógica, pero mucha menor fortuna, ha desplegado su esfuerzo político financiero en los otros países árticos con los que no rivaliza geopolíticamente. Noruega fue el primer país en permitir que China construyera una estación científica ártica; y Suecia el primero en el mundo en permitir que China construyera su propia instalación satelital . Finlandia cuenta con un centro de investigación espacial e intercambio de datos. Pero, tanto el proyecto finlandés como el sueco están siendo cuestionados .
Finlandia tiene una relevante relación comercial con China; Suecia forma parte de la financiación de proyectos del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (AIIB, por sus siglas en inglés) al igual que Dinamarca, Islandia, Finlandia y Noruega . Las relaciones entre China y Noruega han mejorado desde 2016 y buscan un acuerdo de libre comercio para las inversiones chinas, lo que, por una parte, favorece su posición respecto de Rusia, y, por otro, da acceso a China al petróleo noruego. A lo que se suma la posesión noruega del archipiélago de las Svalbard. La cuestión es que Noruega, Islandia, Dinamarca, y ahora también Finlandia y Suecia, son miembros de la OTAN. Y esta organización ve con recelo el incremento de la presencia China.

Figura. Conexiones de la Ruta de la Seda Polar con Noruega, Suecia y Rusia.
Fuente. «The Arctic Link: Connecting Norway, Sweden, and Russia to China Trade», Silk Road Initiative. https://www.silkroadbriefing.com/news/2018/03/15/arctic-link- connecting-norway-sweden-russia-china-trade/
Una pieza fundamental de la estrategia China para el Ártico ha sido Groenlandia. China la intentó utilizar como puerta de entrada a la región, tanto por su posición estratégica como por sus recursos. Entre los groenlandeses, según las encuestas, la inclinación en pro de Estados Unidos (69 %), es muy superior a la que sienten por China (39 %) . Pero esta simpatía hacia China no es despreciable.
El objetivo de las inversiones de China en Groenlandia ha sido afianzarse en el Ártico, acercarse al territorio estadounidense y proveerse de recursos críticos como son el petróleo y las tierras raras para reforzar su monopolio. Entre 2011 y 2012, al poco de ampliar su autonomía, se produjo un intercambio de visitas gubernamentales entre Pekín y Nuuk, lo que se observó con inquietud desde la metrópoli. Y en 2020, el 19,2 %, de las exportaciones de Groenlandia se dirigían ya hacia China.
China es un gran inversor con experiencia en grandes proyectos y más de tierras raras. Por eso su política de penetración ha sido contestada concertadamente tanto desde Washington como desde Copenhague que casi la han anulado, hasta el extremo de que en la isla solo hay unos pocos trabajadores en el sector pesquero . Así, en 2016, intentó la adquisición de una antigua estación naval, pero esta fue vetada por la metrópoli que hasta pretendió reabrirla para evitarlo. Y en 2018, Copenhague se comprometió a mejorar los aeropuertos de Nuuk e Ilulisat, después de que una empresa estatal china —convocada por las autoridades locales— fuera preaprobada para la construcción .
Es interesante observar cómo se trató la ampliación del aeropuerto de Nuuk. Así, cuando se abordó la financiación, una empresa de inversión china, la Chinese Communication Construction Company (CCCC). Al final, Dinamarca consideró esto un riesgo inasumible y decidió recabar para sí el 33 % del gasto razón por la que CCCC retiró su oferta .
En el caso de Canadá, el hecho de que el país cuente con la segunda costa más larga del Ártico y el potencial a futuro de la Ruta Noreste es algo que China no puede ignorar. China ha invertido en Canadá, especialmente en minerales, pero estas inversiones han disminuido con el incremento de la hostilidad con Estados Unidos. A pesar de esto, hay un fuerte deseo canadiense, particularmente por las comunidades indígenas, de conseguir inversiones para el Ártico .
En fin, la presencia China en la región es resultado de su carácter de potencia global, de los imperativos geográficos y de la relevancia de los recursos de que dispone el Ártico. Su advenimiento supuso una primera modificación de los equilibrios de poder vigentes en la zona. En cualquier caso, su carácter de miembro permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, su estatus de observador en el Consejo Ártico y las asociaciones bilaterales y multilaterales emergentes con varias naciones árticas, le permiten reclamar el carácter legítimo de su presencia en los asuntos del Ártico.
La relación entre China y Rusia está basada en intereses complementarios y coincidentes, pero es de naturaleza limitada. China está rodeando a Rusia a través de una ruta, la de la Seda, que une el Ártico con Asia Central, y eso cuando su PIB es diez veces superior y Siberia es su hinterland natural. Europa resulta, curiosamente, la única vía para que Rusia escape y la guerra de Ucrania la ha cegado.
Pero es que el Ártico es un espacio clave en el retorno a las políticas Monroe y del Big Stick auspiciadas por el repliegue sobre su propio Hemisferio emprendidas por la segunda administración Trump que se reconoce incapaz de un liderazgo global. De hecho no son otra cosa que su lógica proyección geográficamente continuista hacia el Norte. Esto tensionará sin duda su relación con Canadá y explica las poco amistosas declaraciones sobre Groenlandia. La llegada de la paz a Ucrania es previsible que provoque una reconfiguración geopolítica en el Ártico que puede estar hasta implícita en las negociaciones que se emprendan.
Federico Aznar Fernandez-Montesinos. Capitan de Fragata,
Analista Principal del IEEE
Miembro AEME
[1] FUSTER LEAL, Rubén. Connivencia ruso-china en el Ártico: explicación de la Ruta de la Seda Polar. Instituto Español de Estudios Estratégicos. 16 de noviembre de 2021. https://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2021/DIEEEO128_2021_RUBFUS_Artico.pdf
[2] GREENWOOD, Jeremy y SHUXIAN, Luo. «¿Podría el Ártico ser una cuña entre Rusia y China?», War on the rocks. 4/4/2022. https://warontherocks.com/2022/04/could-the-arctic-be-a-wedge-between-russia-and-china/
[3] ALAEZ FEAL, Octavio. «La ascendente transcendencia estratégica de la región del océano Ártico» en Cuadernos de Pensamiento Naval, n.º 34. Escuela de Guerra Naval Armada Española, 2023. https://publicaciones.defensa.gob.es/media/downloadable/files/links/p/e/pensamiento_naval__34.pdf
[4] DOSHI, Rush; DALE-HUANG, Alexis y ZANG, Gaoqi. «Expediciones al Norte: las actividades y ambiciones de China en el Ártico», Brooking. Abril 2021. https://www.brookings.edu/research/northern-expedition-chinas-arctic-activities-and-ambitions/
[5] LIPIN, Michael. «China comienza a revivir proyectos científicos terrestres en el Ártico tras reveses», Voa News. 5/12/2022. https://www.voanews.com/a/china-begins-to-revive-arctic-scientific-ground-projects-after-setbacks-/6860756.html
[6] DOSHI, Rush; DALE-HUANG, Alexis y ZANG, Gaoqi. Op. Cit.
[7] LIPIN, Michael.Op. Cit.
[8] FERNÁNDEZ GÓMEZ, Iván. (Re)militarización del Ártico: ¿cautivos de un dilema de seguridad? Universidad de Barcelona, 2019. https://www.recercat.cat/bitstream/handle/2072/362319/Fern%C3%A1ndez%20G%C3%B3mez%2C%20Iv%C3%A1n.pdf?sequence=1
