CICLO I /26 DE AEME.    «CHINA EN LA NUEVA ERA GEOPOLITICA». Preámbulo: General Martinez Isidoro

Asociacion Española de  Militares Escritores,  continuando con la elaboración de CICLOS sobre un tema  de actualidad, comienza el año 2026, con el Ciclo I/2026, que lleva como titulo  «CHINA EN LA NUEVA ERA GEOPOLITICA»· A continuación  un Preambular  expone la oportunidad de la elección de este tema.

 

 

         CICLO I /26 DE AEME » CHINA EN LA NUEVA ERA GEOPOLITICA»

 

 PREAMBULO

 

Comienza en estos primeros días de 2026 el Ciclo I de AEME, sobre un país definitivo en la configuración del nuevo orden internacional, quizás algo menos analizado desde hace algunos meses, por los sucesos graves que se producen a golpes de la frenética actividad del disruptivo Presidente de los Estados Unidos en la escena mundial, pero al que analistas y escritores, asociados y colaboradores de AEME, dedicarán 25 artículos.

China, el Imperio Central, sigue el camino impasible de sus planes a largo plazo, de crecimiento económico, de satisfacción de las crecientes ambiciones de consumo de sus ciudadanos, de fortalecimiento del Partido Comunista como soporte final de todo el sistema institucional, de la extensión cuidadosa de sus redes internacionales que favorecen su comercio exterior, de fortalecimiento de su componente de Defensa , tecnológicamente muy avanzado, desplegado ya en los territorios que considera de su zona de influencia y progresivamente mejorado en capacidades navales en el Pacífico, y un largo etcétera de logros técnicos en armamento que, a efectos también de disuasión, muestra en las grandes conmemoraciones. Se puede admitir, sin errar, que China es un actor principal en los cambios geopolíticos que se están produciendo a escala mundial.

Los artículos que se van a escribir, uno de los fines de AEME, se van a referir a diferentes aspectos para configurar la situación de China en muy diversos escenarios, comenzando por su posición y contribución en la concepción de un mundo de nuevo polarizado “enredado” en grandes dilemas estratégicos.

Sin duda que la China Comunista de Xi Jinping representa para occidente una serie de retos, amenazas y desafíos posibles, dado que su economía puede superar muy pronto a la de Estados Unidos, su nivel tecnológico es muy elevado, sus Fuerzas Armadas crecen sin cesar, con capacidades de sexta generación, cuyo despliegue en el Mar de la China Meridional interesa a países de la región y, además, su reivindicación sobre Taiwan permanece inalterable.

Su sistema económico y de expansión comercial, su Ruta de la Seda, se establece a escala mundial diversificando sus trayectorias y puntos de anclaje, estableciéndose en todos los continentes con medios modernos adaptados a la distribución de su enorme producción.

La Iniciativa Global de Seguridad expuesta por Xi Jinping en 2022, y sus componentes, la Iniciativa Global de Desarrollo y la Iniciativa Global de Civilización, son proyectos que tienden a asegurar que la seguridad sea indivisible y que ningún Estado puede mejorar su seguridad a costa de la de otro. Esta simplificación tiene mucho que ver con la concepción de un nuevo orden internacional.

La hostilidad de China y Estados Unidos, posterior a la Segunda Guerra Mundial, tuvo su comienzo de inversión en el encuentro del Presidente Nixon con Mao Zedong, que abrió nuevas relaciones y, en su momento, la apertura del Imperio Central a la Organización Mundial del Comercio, puerta de entrada al actual auge de los asiáticos. La competitividad en estos momentos domina las relaciones y constituye también la puerta de una creciente hostilidad.

Estados Unidos y China compiten a escala mundial por el primer puesto en todos los sectores, con cierta tendencia a que el Imperio, dentro de relativamente pocos años, supere a los norteamericanos, esta posible ventaja prospectiva ha hecho reaccionar a estos últimos y desplazar su zona de actuación principal, y su competición, al escenario indo pacífico.

La Unión Europea es uno de los mercados prioritarios de China y por ello de los más cuidados por esta potencia, la ruta de la seda original tenía ese destino y los europeos también buscaron su comercio sobre todo en los últimos siglos. El desplazamiento del foco norteamericano y su competición con China, no parece que vaya a perturbar el interés comercial del Imperio por sus clientes europeos.

Rusia, en otro tiempo en litigio con China por variados motivos, también territoriales, ha buscado en este país su socio estratégico por excelencia, aparcando todos los diferendos que les desunieron y estableciendo una alianza sólida en nuevos conjuntos geopolíticos, como los BRICS, además de reforzar la vinculación bilateral, que financia a Rusia en su guerra de agresión.

China ostenta ahora proyectos tecnológicos de alta calidad y lo hace generalmente a unos costes menores que en occidente, incluidos los Estados Unidos, aspecto que genera inferioridad en las relaciones comerciales, amenazando industrias tradicionales en aquellos. Esto es aplicable también a las capacidades de defensa, como se ha podido observar en el reciente desfile en Beijing.

La India es un actor “catalizador” en la región indo-pacífica, aunque no hay que olvidar los conflictos directos con China en el pasado, y los indirectos cuando era apoyada por Rusia en sus perpetuos diferendos con Pakistán, a su vez sostenido por China; pero la alianza chino-rusa ha venido a aliviar este enfrentamiento, al menos de momento, aunque subsiste el perpetuo problema común de Cachemira, que enfrenta a los tres.

La disuasión nuclear es una importante si no definitiva herramienta de la paz en una situación internacional como la actual, la Guerra Fría es un buen exponente, y China participa de esa idea, edificando una fuerza nuclear que la puede hacer llegar a poseer unas 1000 cabezas nucleares en los próximos años, con vectores hipersónicos con capacidad intercontinental.

La visión estratégica de influencia y penetración económica de China es mundial e Iberoamérica es un mercado más, incluso en desarrollo, que junto con Africa, por sus condiciones geopolíticas, dan las condiciones del modelo de “colonización “que promueve. Si la Ruta de la Seda, y sus nuevas ediciones fueron y son vitales para China, las actuales condiciones de navegación de las aguas del Artico promueven nuevas rutas que favorecerán las actividades económicas chinas, acortando travesías, pero también el abastecimiento de materias primas de especial valor además de las energéticas de las que siempre precisa.

El Mar de la China Meridional se ha convertido en una zona de litigio regional a raíz de su “ocupación” y fortificación por las Fuerzas Armadas chinas, impidiendo la circulación próxima a los países ribereños que también reclaman su posesión.

El establecimiento de un dispositivo de anti-acceso al área, pensado sobre todo contra Estados Unidos, refuerza la “polemicidad” de la actuación de China; la cuestión de Taiwan, siempre latente, añade un tinte de peligrosidad creciente, por la reacción de Estados Unidos a una posible invasión.

La Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) representa el 25% del PIB mundial, y el 40% de su población, con India, Rusia y China entre sus socios principales, además de las Repúblicas ex soviéticas del Asia Central, y de Bielorrusia y Pakistán. Su entidad, la supuesta finalidad de aislar a Estados Unidos en la región, y la posibilidad de que adquiera competencias de seguridad colectiva han hecho emerger otras organizaciones de tendencia opuesta en indo-pacífico.

China planteó el primer plan de paz para Ucrania un año después del comienzo de la invasión de Rusia. Examinados sus 12 puntos en la situación de la guerra en 2026, el plan se antoja ahora muy aprovechable, aunque occidente se mostrara muy escéptico debido a que China nunca condenó la invasión de Ucrania; el acuerdo bilateral de Putin con Xi Jinping, de especial asociación, que permitía a Rusia sacar su petróleo a pesar de las sanciones, y a China disponer de energía barata, terminaron de consolidar una situación de férrea vinculación entre ambos países que, por otra parte, comparten el mismo ideario sobre la necesidad de un cambio rotundo del orden internacional.

China está a punto de conseguir su autosuficiencia tecnológica en todos los campos, aunque mantiene una dependencia de los “chips” norteamericanos y de Taiwan para acceder a nuevas y crecientes aplicaciones tecnológicas innovadoras; es muy probable que el bloqueo al acceso a nuevas tecnologías por parte de Estados Unidos fomente en China una dedicación profunda que supere los obstáculos iniciales; en este momento China es el país con más patentes tecnológicas en desarrollo.

El multilateralismo es esgrimido por China como el sistema básico para resolver los problemas complejos que se presentan en la escena internacional, y es evidente que lo practican en varios foros de interés para el escenario indo pacífico, en todos ellos es evidente el recelo de que participe Estados Unidos, tampoco la Unión Europea, por otras cuestiones. En este sentido, el nuevo orden internacional que se decanta, y fuerzan China y Rusia, es el bipolar de enfrentamiento, por la vía de los hechos.

 

Ricardo Martinez Isidoro    General de División, r

Presidente de la Asociacion Española de Militares Escritores. (AEME)