Alejandro Klecker de Elizalde, oficial reservista del Cuerpo General de la Armada, Director de la Real fabrica de Tapices y asociado de AEME, realiza unos comentarios a la trilogía: Un Ejército al amanecer, El día de la batalla y Los cañones del atardecer

Una gran aportación al estudio del Ejército de los Estados Unidos en la segunda Guerra Mundial
La trilogía de Rick Atkinson, publicada por Crítica: Un Ejército al amanecer, El día de la batalla y Los cañones del atardecer, es el mejor trabajo y más actual que se ha escrito sobre el ejército estadounidense y la Segunda Guerra Mundial. Bien documentado con fuentes bibliográficas de primera mano, muchas inéditas hasta hoy, memorias y correspondencia de soldados alemanes y americanos sorprenderán al lector por varios temas, revisemos estos:
Formación militar norteamericana: un ejército poco profesional basado en unidades de la Guardia Nacional, el inicio de sus campañas en el norte de África, -Operación Torch – fue un verdadero fiasco, especialmente en la capacidad de mando y disciplina desde los generales al último soldado que allí combatieron. Inexperiencia, fallos de logística de primera magnitud, mal empleo de las tropas que además iban muy desprovistas de moral de victoria, errores de planificación y de objetivos claros, de inteligencia, malos equipos y armas sobre todo los carros de combate, descoordinación de la fuerza aérea y la de tierra , donde el fuego amigo hizo estragos. Rivalidad extrema con los británicos Estos son solo algunos de los aspectos analizados en estas primeras experiencias de combate.
De los generales varios cesados sobre el terreno por incompetencia, sostiene el autor que su formación se reducía a la formación de mando de un batallón como tenientes coroneles, incluido al propio Eisenhower, criticado por todos los mandos y que sufrió numerosas crisis de autoridad. Pese a todo esto y sobre todo por la retirada alemana de un frente que no se consideró de primer orden, se obtuvo la victoria con algunas lecciones aprendidas, pero no todas.
El segundo tomo abarca desde el desembarco en Sicilia a la campaña final en Italia y desembarco en el sur de Francia. De nuevo aparecen episodios de falta de liderazgo, errores tácticos de peso o incluso estratégicos como el desarrollo del desembarco en Anzío y la sangría que ocasiona en el ejército norteamericano con otra vez innumerables problemas logísticos, de moral sobre todo en la retaguardia y escasa mentalidad de lucha que irá modificándose ante la crueldad e intensidad de los combates.
La lucha en el centro de Italia con el desastre de Montecasino que ocasionaría miles de pérdidas de vidas en ataques mal planificados, desorganizados que sólo con el masivo apoyo de carros, artillería y aviación salvó la situación.
El tercer tomo abarca desde el desembarco en Normandía hasta la victoria final; demuestra que fue la masiva capacidad industrial y no tanto la preparación de sus mandos, de los Estados Unidos la que solucionaría los problemas endémicos de una funesta logística, en la que por cierto Patton queda muy mal parado por su falta de dominio en este campo. Por no hablar del liderazgo de varios jefes de Cuerpo de Ejército y divisioanrios desbordados por la gestión y coordinación.
En definitiva una trilogía esclarecedora, donde no deja títere con cabeza entre el generalato norteamericano o el francés con el enconado enfrentamiento entre Lattre de Tassigny y Leclerc que tantos quebraderos de cabeza ocasionó al mando aliado en Francia, con acciones fuera de plan o muy mal planificadas como casi todas las aerotransportadas que fueron una carnicería en casi todos los casos.
El lector leerá con avidez estas tres monumentales y obras, bien narrada hasta ser caso trepidante y para los militares: papel y lápiz por que va a desmontar mucha bibliografía norteamericana que tras la guerra se centraron en los éxitos con escasa autocritica.
Los apuntes biográficos de decena se mandos son muy determinantes para entender los fracasos y errores.
Queda, eso sí el reconocimiento a la lucha por la libertad y la defensa de valores que se fueron consolidando entre las tropas a medida que avanzaba el conflicto pero que no fue la mentalidad inicial.
Alejandro Klecker de Elizalde
