
¿ESPAÑA, ESTRATEGICAMENTE ENTRE DOS FUEGOS?
Ricardo Martinez Isidoro
General de División, r del ET
Presidente de la Asociacion Española de Militares Escritores
Los acontecimientos ocurridos en España en el ámbito de su Seguridad Nacional en los últimos años, en materia de Política Exterior, pero también en Defensa, evidencian un alejamiento de la línea de gravedad occidental tradicional, introduciendo a nuestro país en una zona de marginalidad que en caso de conflictos situaría a España” entre dos fuegos”.
En lo que respecta a su participación en la seguridad de la zona estratégica del Estrecho de Gibraltar, la tendencia que se está produciendo desde hace ya varios años, con la excepción notable de la cooperación bilateral con Estados Unidos en la Base de Rota, está en pérdida, constituyendo una grave dejación, indirecta, de responsabilidad en la misión internacional de mantener libre la circulación en el Estrecho, en su caso.
Es necesario destacar, en esta situación estratégica basada en la disposición de fuerzas militares más que en reglas supranacionales de negociación y concordia, que los estrechos han cobrado todo su valor, como lo demuestran las operaciones en Hormuz, Bad al-Mandeb, la sucesión de crisis históricas sobre el Canal de Suez, alguna simplemente accidental, y la creciente importancia, aunque siempre la tuvo, del Estrecho de Gibraltar, ahora favorecida por la apertura del tráfico por el Artico.
España , territorialmente, domina ambas riberas, con la plaza de Ceuta en el norte de Africa y resto en la Península, que sirven de posicionamiento de Unidades que en su día se integraron en el Mando de Artillería del Estrecho (MACTAE), creado en 1985 y disuelto en 1990, con la misión de defensa y control estratégico del Estrecho de Gibraltar, hoy como hemos dicho desaparecido, pero no repuesto en su valor total por los nuevos sistemas de armas, más móviles y modernos, con capacidades de tiro muy preciso, pero necesitados también de misiles antibuque y la activación, todo tiempo, de los medios de detección y observación.
La Armada española con buenas capacidades en la zona, debidas a las Base de Rota y Cartagena, posee también 6 Cazaminas para, en su caso, asegurar el paso por el Estrecho, en lo que se refiere a la remoción de obstáculos en el mar, cumpliendo responsabilidades internacionales asumidas por diversas convenciones sobre la libertad de navegación por ellos (De carácter general: CONVEMAR, también conocida como Convención de Mondego Bay, por el lugar de su firma en 1982. De carácter específico: Convención de Montreux, sobre los estrechos turcos, Estrecho de Magallanes, Estrechos daneses, Declaración Franco-Británica de 1904 y Convenio de Paris de 1912, ambos sobre el Estrecho de Gibraltar, donde los europeos se comprometieron a mantener abierta su circulación).
En el caso del Estrecho de Gibraltar, se ha mantenido de forma consuetudinaria la aplicación de lo preceptuado con carácter general por CONVEMAR, la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que aplica” la libertad de tránsito, sin interrupción, de buques tanto civiles como militares. Los submarinos pueden navegar sumergidos y los países ribereños no pueden suspender ni obstaculizar el paso”. El principal punto de discrepancia es la determinación de la identidad de los países ribereños del Estrecho de Gibraltar; reconocidos, España, por sus “enclaves” en el norte de Africa, Marruecos y Reino Unido por la colonia británica de Gibraltar. En este sentido conceden a la plaza de Gibraltar (UK) el mismo estatus que a la Ciudad Autónoma de Ceuta, cuando la citada colonia no tiene un estatus de autonomía, en el registro de la ONU, como si lo detenta Ceuta: este aspecto facilita la reivindicación permanente marroquí sobre la Ciudad Autónoma.
Punto de paso obligado, de más de 100.000 buques al año, y con todas las implicaciones que ello significa, España, en la práctica no ejerce esa competencia que parece trasladarse, subrepticiamente, en una alianza competencial cuyos protagonistas serían, Estados Unidos, Marruecos y el “catalizador”, Israel.
La declaración conjunta del Embajador norteamericano en la ONU, y los Ministros de Asuntos Exteriores de Marruecos e Israel del 16.09.26, durante la reciente celebración de la Asamblea General de Naciones Unidas, viene a recoger el momento excepcional que viven las relaciones entre los tres países, reforzando con nuevo impulso los Acuerdos de Abraham, implementando medidas concretas como el intercambio de Embajadores entre Marruecos e Israel, e iniciando vuelos directos entre ambos países. Además, se remarca la cooperación en todos los sentidos, incluidos los industriales, la alta tecnología y la seguridad.
Se han producido ejercicios combinados entre Marruecos y Estados Unidos, la venta de material militar sofisticado a los marroquíes e incluso la experimentación de técnicas de combate disruptivas, tiro de misiles, la modernización de sus F-16, etc.
Es patente que Estados Unidos concede una importancia notable a la cooperación con Marruecos con el que dice mantener una “alianza estratégica”, también la duda del actual mandatario norteamericano sobre su posición en un conflicto de España con “el vecino del sur”, en el que por pasadas experiencias (Crisis de Perejil) no mantuvo una posición neutral, advirtiendo a Marruecos de la reacción militar española, aunque el ex Secretario de Estado Colin Powell terminara por intermediar.
Se debe asumir que Marruecos es posiblemente el candidato de Estados Unidos para ser un baluarte en el Estrecho de Gibraltar, una vez que el Presidente Trump le haya concedido, junto con Israel (y España), la opción de su soberanía sobre el Sahara Occidental, cuando la ONU todavía no se ha decantado por esa solución y España es la potencia descolonizadora.
Las actuales relaciones España- Estados Unidos son buenas, y las militares excelentes, no tanto las personales entre los Presidentes de ambos países que mantienen una frialdad patente, además existen antecedentes de la época del Presidente Rodríguez Z. , que pasan siempre factura, como la retirada unilateral de las Fuerzas españolas de Irak en 2004, y la llamada a otras potencias a hacerlo, a pesar de las Resoluciones de NU que llamaban a todo lo contrario para la reconstrucción del país mesopotámico; en aquellas circunstancias, las Fuerzas norteamericanas debieron de hacerse cargo del vacío dejado por el repliegue español y del apoyo a dicha maniobra, siempre costosa y expuesta. Sin duda que a esta falta de lealtad se unió a la de protocolo ante el desfile de la Bandera de Estados Unidos, cuando aquel era líder de la oposición.
Veinte años más tarde, en una charla protagonizada por el Presidente citado, ante la pregunta de la razón de la retirada de las Fuerzas españolas, respondió simplemente, “ lo llevaba en el programa electoral”; es evidente la falta de política de Estado que significó aquella decisión y aquella respuesta.
Estamos involucrados en la Defensa Colectiva con la OTAN y la UE, en esta menos desarrollada, y España se lo toma muy en serio, entre otras razones porque así lo fija la LO. de la Defensa Nacional del 2005; son múltiples las muestras de solidaridad militar que ha realizado España con los países OTAN más expuestos a la actual guerra híbrida, que lleva haciendo Rusia sobre Europa, una vez decidida la ayuda militar de esta a Ucrania sustituyendo a la Organización Atlántica.
La Presidentade la Comisión Europea Ursula Von der Leyen advertía recientemente sobre la urgencia en la dotación de los armamentos previstos en el horizonte 2030, considerando la actitud que se detecta en Rusia, apostando por la economía de guerra en lugar de la economía social y educativa.
En un escenario, siempre aprovechado por nuestro vecino del sur, España puede verse “combatiendo” con Marruecos, con apoyo implícito de Estados Unidos, y en una OTAN, contra Rusia, con un residual apoyo norteamericano, paradoja que se deduce de nuestra difícil situación estratégica actual y que nos sitúa entre dos fuegos.
Es imperativo, en la situación actual, determinar cuanto antes, diplomáticamente, la actitud futura de Estados Unidos en los conflictos de España con Marruecos, dados los últimos acontecimientos de guerra híbrida que el país alauita emprende contra España, en especial el último, y la reclamación permanente de las plazas españolas de Ceuta y Melilla.
También, de una vez por todas, la aplicabilidad de los artículos 42.7 del Tratado de la UE y del 4 del de Washington ya que las plazas en litigio no están cubiertas por el 5, ante la presión marroquí sobre ellas.
5 de Octubre 2026
