Melilla y Ceuta: la España africana. Francisco Galvache Valero-Martín

Francisco Galvache, Coronel, r  de  Intendencia del ET , doctor en Filosofía y Ciencias de la educación, asociado de AEME,  publica en su perfil de LinkedIn una reseña  de la presentación de la Asociación para la Defensa de Ceuta y Melilla (ACYME)  en el Real Casino de Madrid, el 12 de octubre de 1978

 

Melilla y Ceuta: la España africana

 

 

La presentación de ACYME en el Real Casino de Madrid tuvo lugar en el 12 de octubre de 1978. Recibió cobertura gráfica en el diario ABC y en el País, en el contexto de los debates constitucionales. El acto, que incluyó la distribución del dossier histórico-jurídico sobre Ceuta y Melilla, destacó la participación de conocidos magistrados y militares incluidos altos mandos en la reserva.

En la Asociación, presidida entonces por el magistrado José Sánchez Faba -entrañable cartagenero y ceutí-consorte, y luego por Paco Godino, caballa de raza que se hallaba a la cabeza de la Caja General de Ahorros de Granada, se contaba, por entonces, con el apoyo de un muy joven y brillante diputado de la UCD, José Manuel García Margallo y con un aguerrido periodista andaluz: Juan de Dios Mellado Morales de Diario 16, que destacaba entre un grupo de periodistas. De muchos de ellos -y sobre todo de él y de su amistad- guardo un entrañable recuerdo de valor y de generoso patriotismo que, sin perjuicio de sus adscripciones o sus simpatías políticas, tenían absolutamente claro que debían su lealtad no a sólo a quien les hubiera nombrado o empleado, sino sobre todo a España y a su Estado de Derecho.

García Margallo se halla vinculado a Melilla por razones políticas (diputado de UCD por la ciudad ya en las Elecciones de 1977 y, luego del 1979). Pero además por profundas raíces familiares: su heroico bisabuelo: Juan García y Margallo fue general del Ejército español y gobernador de Melilla entre 1891 y 1893 (https://historia-hispanica.rah.es/biografias/19542-juan-garcia-margallo-y-garcia ). Falleció en combate en la ciudad durante el conflicto fronterizo de 1893, enfrentamiento que pasaría a la historia con el nombre de la Guerra de Margallo. Su tío-abuelo: Juan García-Margallo y Cuadrado fue capitán del Regimiento de Caballería Alcántara 10. También perdió la vida en 1921 protegiendo -también heroicamente- el repliegue de las tropas españolas en el Desastre de Anual. ¡Mucha sangre vertida a causa, mayormente, de la dolosa imprevisión y de la incapacidad clamorosa de gestión demostradas por tantos gobiernos de España!

Quiera Dios que entre ellos no se haya de contar a este que nos desgobierna ahora (aunque, tercamente, parece opositar a ello), ni a ningún otro del próximo o no tan próximo futuro.

Por cierto, no creo que venga mal recordar que la justísima recompensa individual al jefe de la unidad, el teniente coronel Fernando Primo de Rivera y Orbaneja -la Cruz Laureada de San Fernando- llegó a su viuda y a sus tres hijos dos años después de la gloriosa carga. Pero, por aquel mismo acto de lealtad y obediencia supremas, la misma recompensa colectiva tardaría en llegar a los herederos del resto de jefes, oficiales, suboficiales y soldados del Regimiento, nada menos que noventa y un años: el 1 de junio de 2012. No está mal ¿Verdad?

Durante el debate constitucional a la ambigüedad forzada por el miedo a nuestro «amigo» del sur que acababa de mostrarnos su sobrada capacidad de pasársenos por el forro en el Sahara, y a las flaquezas de los no pocos y bisoños neo demócratas de la UCD y no digamos del PSOE ahítos de federalismo y de cosmopolitismo utópico, se unía la bajísima -por no decir enana- Conciencia de DefensaNacional de nuestros compatriotas.

Esto hará entender a los españoles de hoy, el por qué entonces ya se barajaba como irremediable y en aras de la paz mundial- la retrocesión[2] de «las plazas de soberanía» del norte de África a un actor -Marruecos- que jamás había poseído dichas plazas y territorios y que, por tanto, de ningún modo pudo jamás cedernos.

En tan peligrosa situación estribaba la razón que aconsejó al Gobierno de Adolfo Suarez, favorecer de algún modo esta sonada acción de influencia  que, si bien no logró incluir a Ceuta y Melilla en Andalucía -irrefutable razón geoestratégica excepto para la politología de carril- consiguieron, al menos, sus estatuto de ciudades autónomas y su acogimiento en el dichoso texto constitucional que padecemos y que tan serias vulnerabilidades dejó abiertas ante amenazas internas y externas, relacionadas con la unidad de España y con la defensa de su soberanía

Y es que -si me toleran ser redundante- ambas ciudades son tan españolas como españoles son los españoles que viven en ellas o ¡en Sebastopol!


[1] Primer Premio Nacional de la Asociación para la Defensa de Ceuta y Melilla (ACYME).

[2] f. Der. Acción y efecto de ceder a alguien el derecho o lo que él había cedido antes. (DRAE)

 

El autor:
Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, Filosofía e Historia de la Educación en la Universidad de Navarra. Orientador familiar diplomado por el Instituto de Ciencias de la Educación de la misma universidad. Ha dirigido cerca de un centenar de cursos sobre Orientación familiar. Desarrolló su principal actividad profesional como analista en el campo de la seguridad y la defensa, hasta su retiro con el grado de Coronel; compatibilizando dicha actividad con otras relacionadas con la orientación educativa y la educación no formal, con la docencia universitaria sobre desarrollo humano y, en la actualidad, con la investigación y docencia universitaria, en el marco de Maestrías en Análisis de Inteligencia estratégica, y en el de la investigación en historia de la familia y de la educación familiar.
Desde el 1 de octubre de 2014, es miembro investigador del Grupo de Estudios Medievales y Renacentistas (GEMIR) de la UNED.

Fuente:

https://www.linkedin.com/pulse/melilla-y-ceuta-la-espa%25C3%25B1a-africana-francisco-galvache-valero-mart%25C3%25ADn-wlnfe/