RELATOS SAHARIANOS PARA UN VERANO. YA EN LA PENÍNSULA FRANCISCO JOSÉ GONZÁLEZ DEL PIÑAL JURADO

Nuestro asociado Francisco Gonzalez del Piñal Jurado, nos remite este  relato sobre nuestra antigia provincia del Sahara.

 

RELATOS SAHARIANOS PARA UN VERANO

YA EN LA PENÍNSULA

 

Una visión poblacional en el Sáhara, a través de su vida cotidiana, la formaba toda una sistemática y conglomerada nómina de habitantes , que formaban la rúbrica poblacional de todo el entorno del territorio, comprobando perfectamente este narrador la armonía imperante entre autóctonos y resto de europeos. El que suscribe , por otra parte, le ha dedicado muchas páginas al general de Brigada de Infantería (H) don Francisco Bens Argandoña, así como al teniente general don Gerardo Mariñas Romero, por su paradigmática conducta y bien hacer para con el Sáhara, muy digno de su publicación, aunque al final de su extensa tapa sahariana el ejecutivo no se portó nada bien con el primero, con el general Bens, cuyas causas (y que quede bien claro que defenderé siempre, a capa y espada, al general) no me importa publicarlas cada vez que sea necesario. Se trata ambos, de épocas distantes en el tiempo, de dos excelentes mandos militares que ocupan lugar preferente entre mi conciencia, mis archivos, vitrinas y documentación pública, por muchos motivos (con el teniente general tuve un trato muy entrañable de por vida). No sólo son tratados con cariño, valoración y admiración, sino que están envueltos y elevados con mucha solidaridad.
Antes de seguir tengo que apuntar (como ya he dicho muchas veces) que ningún sistema político, escuela filosófica, régimen, ni doctrina de los expertos, sale bien parado en mis manifestaciones públicas en este sentido, sencillamente porque se debería de haber contado con la opinión profesional de quienes conocían bien aquel teatro de operaciones, y no dejar en manos de los políticos erróneas formas de actuar en aquel, en muchos casos, indómito sector. Resulta muy triste que la gobernabilidad, en muchos casos, quede en manos de políticos al uso, que ordenan en lontananza (vamos, desde Madrid) instalados en un despacho con moqueta y aire acondicionado, sin tener en cuenta ni la antropología, climatología, etnias, oceanografía, orografía, tipología , carencias …de un territorio como el Sáhara…
Llevo dedicándole al África Occidental Española muchas páginas y artículos (conferencias 90 y artículos 400, más 1 libro) y todos tildados de cariño. Porque el cariño testimonial envuelve y eleva toda buena acción, que no necesariamente se aprovecha para enriquecerlo en demasía. Hoy me refiero a la diversidad poblacional del sector que hace necesario (naturalmente, a mi manera de ver) que esta publicación, de espíritu sahariano, se denominase universalmente Relatos para un verano ya en la península (a los 50 años de nuestra salida) debido a la abundancia de personas que por allí pasamos, por diferentes causas, diversas y abundantes; por lo que tal título da cabida a un interminable rosario de actividades universales que también se incluyen, y que, obviamente, tuvieron cabida en el Sáhara : camareros y hosteleros; comerciantes canarios; distribuidores y depositarios de casi todo; empleados y mandos de Fosfatos de Bucráa; esposas, hijos y resto de familiares de trabajadores destinados; funcionarios de diversas administraciones; militares de todos los escalones y circunstancias; operadores turísticos; pescadores; policías; restauradores; sanitarios; veterinarios, técnicos de mantenimiento, conductores , así como una extensa nómina de autóctonos prestando sus servicios, cada cual, en diferentes sectores y actividades… ¡ Y hasta algún observador de la ONU sintió simpatías por el territorio… !
Por ello, esta oferta veraniega sahariana, ya en el tiempo, ha de ser inclusiva, y no solamente reducirla al ámbito propio de los que allí realizaron sus deberes militares en diferentes estratos y procedimientos, circunstancia ésta altamente valorativa sin lugar a la menor duda. En la capa más básica del colectivo militar (la soldadesca) la milicia transitoria de soldados que estuvieron en el Sáhara, una vez cumplidos los deberes militares, tuvieron un gigantesco abanico y despliegue de actividades, ya en su vida civil, de todas clases, a todas luces, y en todos los sectores, estamentos y servicios. Yo he conocido a soldados (probablemente como la mayoría de los lectores de estas líneas de afecto, cariño y reconocimiento), que, andando el tiempo, llegaron a ser gobernadores civiles, presidentes de comunidades autónomas, presidente de tribunales superiores de justicia de comunidades autónomas, ministros, catedráticos de ciencias y letras, jueces, fiscales, ingenieros, e incluso clérigos. También hubo quien ejerció privadamente el comercio, la industria manufacturera, el notariado, la banca, la navegación mercante, el mundo de la moda… Yo conocí en el Tercio a un antiguo legionario convertido en cualificado profesional, con una más que sólida posición, que había servido en La Legión… Pues bien, este caballero cada 20 de Septiembre acudía a su Tercio con camisa legionaria y chapiri incluido, inmerso en el más auténtico espíritu legionario, del que jamás se apeó, dentro de su portentoso Rolls Royce, conducido por su chófer particular rigurosamente uniformado, como mandan los cánones, y con gorra de plato, por más señas.
Y ya me despido, esperando y deseando de que nadie tergiverse mis palabras, y le dé un sentido que no tiene. ¡ Siempre he sido partidario del “hoy por ti, y mañana por mí “ ! La vida da muchas vueltas, y no siempre se mantiene uno en la onda más óptima, pues con los años las visitas a los facultativos médicos adquieren tal vistosidad (a la fuerza) que en muchos casos se convierten en preferentes por ley de vida y circunstancias. Si apetecieran y prosperaran los relatos saharianos , o de otro tipo, por su vida diferente, sería una vía de recuerdo y nostalgia digna de recordar.
FRANCISCO JOSÉ GONZÁLEZ DEL PIÑAL JURADO