La OTAN en Ankara. Éxito de Trump, olvido de Europa. General Argumosa

 

 

 

La OTAN en Ankara. Éxito de Trump, olvido de Europa

 

Sin duda, el protagonista de la Cumbre de la OTAN en Ankara ha sido el presidente estadounidense, Donald Trump, que, como imitador de Jano, por un lado, puso en cuestión a los europeos, especialmente sus inadmisibles comentarios sobre España, por no haberle ayudado ni en su ofensiva contra Irán ni a desplegar una misión para desbloquear a la fuerza el estrecho de Ormuz, al mismo tiempo que volvió a declarar su ambición sobre Groenlandia. Pero, por otro, a las pocas horas y en un giro inesperado, declaraba que “la cumbre había sido magnifica con gente inteligentísima”.

Al comienzo, dio la impresión de que la Cumbre iba a discurrir por derroteros imprevistos y no controlables, pero lo cierto fue que en la reunión del día 8 con sus homólogos Trump estuvo mucho más comedido y templado de acuerdo con varias fuentes sin tocar el tema de Groenlandia ni sacó a relucir los distintos improperios y descalificaciones sobre los aliados que había señalado ante la prensa anteriormente.

En todo caso, en la Declaración de la Cumbre se plasmó un tono positivo para la Alianza toda vez que todos los aliados reafirmaron su compromiso con la defensa colectiva, en virtud del artículo 5 del Tratado de Washington y con los vínculos transatlánticos. También se incidió en la unidad, solidaridad y fuerza colectiva siendo la base de la paz, la seguridad y la prosperidad para los ciudadanos aliados.

Para hacer frente a la amenaza de Rusia, todos los aliados se reafirmaron a implementar sus compromisos de defensa de La Haya. En 2025 los aliados europeos y Canadá aumentaron sus inversiones en defensa en 139.000 millones de dólares. A mayor abundamiento, en Ankara se anunciaron nuevas adquisiciones por valor de 50.000 millones de dólares y los aliados se comprometieron a ampliar la capacidad de producción colectiva y trabajar con la industria para acelerar la innovación.

También se señaló el firme apoyo a Ucrania, a largo plazo, en la defensa de su libertad, soberanía e integridad territorial toda vez que contribuye claramente a la seguridad transatlántica.  En 2026, los Aliados prometieron 70 mil millones de euros en equipo militar, ayuda y entrenamiento a Ucrania y confirmaron mantener al menos un nivel equivalente para 2027. Con este fin, manifestaron que acogían con satisfacción la decisión de la Unión Europea de proporcionar financiación plurianual a Ucrania a través del Préstamo de Apoyo a Ucrania.

Por otra parte, en esta Cumbre los aliados europeos y Canadá, en estrecha colaboración con Estados Unidos, asumieron una mayor responsabilidad en la defensa de la Alianza. Asumieron que la disuasión y la defensa de la OTAN se basan en una combinación de capacidades de defensa nuclear, convencional y antimisiles, complementadas con activos espaciales y cibernéticos. Todos los aliados quedaron comprometidos a mantener la superioridad en combate.

Por último, la Alianza continúa respondiendo y adaptándose a la competencia estratégica, la inestabilidad generalizada, las amenazas combinadas y los shocks recurrentes que definen el entorno de seguridad más amplio. Los aliados reiteraron que Irán no debe poseer armas nucleares y pidieron al país persa que respete plenamente la libertad de navegación en el Estrecho de Ormuz.

Llegados hasta aquí, y para ser realistas, quedan muchas lagunas por rellenar. Por ejemplo, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció el pasado 18 de junio, que su departamento va a llevar a cabo una revisión de seis meses de duración de la presencia militar y de las bases estadounidenses desplegadas en Europa, para que los países europeos de la OTAN asuman más responsabilidades en su propia defensa. Este anuncio se suma a la retirada de 5000 soldados estadounidenses desplegados en Alemania que se ejecutará en un plazo estimado por el Pentágono, entre seis y doce meses.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ya se refería a mediados de mayo, durante una reunión con sus homólogos de la OTAN en Suecia, de los compromisos de Estados Unidos en el Indo-Pacífico, el hemisferio occidental y Oriente Medio. Afirmó que el objetivo era desarrollar una estrategia que funcionaría para la OTAN, fuera realista y permitiera a Estados Unidos prepararse para un conflicto en dos frentes. Una vieja estrategia que tuvo su auge a lo largo de la guerra fría.

Por otra parte, el Pentágono anunció esta primavera la reducción significativa y progresiva de las capacidades militares asignadas a la OTAN como la disminución del número de bombarderos estratégicos, cazas, destructores, submarinos y plataformas de inteligencia. Lo que ocurre es que estas reducciones se producen en un momento en que Rusia ha intensificado sus ataques con misiles y drones contra Ucrania y ha aumentado sus amenazas contra los estados miembros de la OTAN, mientras que el control de armas está en suspenso.

Sin esos recursos, Europa enfrentaría enormes dificultades para sustituir rápidamente las capacidades estadounidenses. Algunos países europeos poseen fuerzas armadas modernas, pero ninguna cuenta con un sistema equivalente al poder de proyección global norteamericano. Europa carece de suficientes bombarderos estratégicos, tiene limitaciones en aviones cisterna, menor capacidad satelital militar, escasa defense antiaérea y una industria de drones todavía rezagada frente a la estadounidense. La pregunta que queda en el aire es ¿quiénes o cómo se rellenará ese vacío estadounidense en Europa?

Lo cierto es que Trump ha jugado muy bien sus cartas en esta Cumbre. Ha empezado intimidando a sus aliados por su reducido presupuesto dedicado a defensa, así como su escasa disposición a asumir su propia seguridad para, posteriormente, durante la reunión a puerta cerrada con ellos, comprobar con satisfacción que todos habían aumentado sustancialmente sus gastos militares, siguiendo el compromiso que se había declarado en la Cumbre de La Haya en 2025. Y, especialmente, que una gran parte de las inversiones y compras de material y equipo militar se va a realizar y se está realizando en empresas estadounidenses con lo que el país del Mississippi se estaría beneficiando claramente del incremento del presupuesto de los países europeos y Canadá.

Todo ello con independencia de los anuncios hechos en el Foro de Industria de Defensa del 7 de julio que adquiere un gran valor añadido toda vez que Europa ya empieza a comprar europeo en el gran número de contratos – 200 misiles Patriot para Polonia, centro de servicio y producción de misiles PA-3, munición de artillería guiada de precisión, 70.000 millones de euros de ayuda militar a Ucrania, entre otros – y compromisos que se realizaron. Por otra parte, Estados Unidos ha concedido licencia a Ucrania para fabricar el sistema de defensa antiaérea y antimisiles balísticos Patriot.

En definitiva, esta Cumbre ha constituido un éxito para Trump por dos importantes razones, por un lado, porque necesita tener aliados en su errónea conducta hacia el aislamiento y, por otro, por la continuidad en la OTAN que le proporciona pingues beneficios. Pero Europa ha quedado muy dañada. En una primera fase, vamos a tener una nueva Alianza OTAN 3.0, con una renovada estructura, la llamada europeorización en la que los europeos y Canadá tendrán más responsabilidades. En una segunda fase, dará paso a otra estructura Europa debiera hacerse cargo plenamente de su seguridad y defensa convencional con el compromiso de Estados Unidos de la disuasión y defensa nuclear. No resultará nada fácil para Europa esta transición aún muy abierta que puede durar hasta los años cercanos a mediados de siglo.

                                                                           

 GD (R) Jesús Argumosa Pila.       General de División del ET, r

Vicepresidente 2º de la Asociación Española de Militares Escritores

Director de la Cátedra de Geopolítica y Estudios Estratégicos del EIIS