FIN DEL CICLO I /26 DE AEME «CHINA EN LA NUEVA ERA GEOPOLITICA»: CHINA INTENTA LIDERAR EL “MUNDO HOLISTICO”

La Asociación Española de Militares Escritores, con este articulo que publica hoy su pagina web, cierra el  «CICLO I /26 DE AEME «CHINA EN LA NUEVA ERA GEOPOLITICA», agradeciendo la colaboración prestada a los autores de los  25 articulos publicados.

 

Xi, Putin y Kim llegan a la plaza de Tiananmen para un desfile militar por el 80º aniversario de la victoria sobre el Japón militarista y el fin de la Segunda Guerra Mundial el 3 de septiembre de 2025.

 

 

CHINA INTENTA LIDERAR EL “MUNDO HOLISTICO”

 

El papel de China en la geopolítica actual es central. No actúa únicamente como una potencia nacional y regional, sino como un nodo central de múltiples redes económicas, financieras, tecnológicas, energéticas, logísticas, diplomáticas y culturales, entre otras. Si hablamos de una visión «holística», conviene analizar cómo interactúan todos estos factores entre sí.

No hay ninguna duda de que China es una potencia económica global. Es una de las mayores economías del mundo y el principal socio comercial de numerosos países. Su influencia económica la ejerce a través de manufacturas y cadenas de suministro globales, inversiones en infraestructura, financiamiento y préstamos internacionales y comercio de materias primas y productos tecnológicos. La economía china está profundamente integrada en el sistema global, lo que hace que sus decisiones tengan repercusiones mundiales.

En términos holísticos, el papel de China consiste en intentar asegurar su prosperidad interna mientras participa activamente en la redefinición del equilibrio de poder mundial hacia un sistema más multipolar, aunque el alcance y éxito de ese proceso siguen siendo objeto de intenso debate entre académicos y responsables políticos. Su estrategia se caracteriza por combinar el poder económico, planificación a largo plazo, desarrollo tecnológico y expansión de su influencia internacional.

La rivalidad entre China y Estados Unidos, las dos superpotencias actuales, se plasma en una competencia geoestratégica que conforma uno de los ejes principales del sistema geopolítico internacional. Las principales áreas de competencia incluyen las tecnologías disruptivas, especialmente la inteligencia artificial, semiconductores, telecomunicaciones, espacio, influencia diplomática y poder militar. De hecho, el mundo se encuentra en una transición desde un orden unipolar que llegó hasta el año 2008, con la guerra en Georgia, hasta un orden multipolar aún sin definir.

La primera iniciativa china de carácter global fue la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI en sus siglas en inglés), que nació en 2013, con la que China quería establecer una red mundial de conectividad formada por corredores económicos, rutas de transporte internacionales y autopistas de la información. A los 10 años, en 2023, China había invertido ya un billón de dólares en más de 150 países de Asia, África, Europa e Hispanoamérica y más de 30 organizaciones internacionales.

En los últimos 5 años, China ha presentado iniciativas globales como la Iniciativa para el Desarrollo Global, la Iniciativa para la Seguridad Global, la Iniciativa para la Civilización Global y la Iniciativa para la Gobernanza Global, que buscan fomentar una comunidad de futuro compartido por la humanidad. Estas iniciativas han tenido un impacto significativo en el panorama global aumentando fuertemente el prestigio del país de la Gran Muralla. Una tendencia que contrasta con el aislamiento cada vez mayor de Estados Unidos.

El 12 de mayo de 2025, la Oficina de Información del Consejo de Estado de China difundió su “Estrategia de seguridad nacional para una nueva era”, siendo la primera vez que Pekín hace público un documento de esta naturaleza. Dicha publicación se produce en una coyuntura geopolítica clave, distinguida por el proceso de establecer un nuevo orden mundial en un ambiente de seguridad caracterizado por la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad – el denominado VULCA -.

Como doctrina importante que aparece en este documento destaca la “seguridad nacional integral” cuyo significado es muy amplio – en la línea apuntada por las Iniciativas señaladas más arriba – ya que abarca aspectos políticos, territoriales, militares, financieros, culturales, científicos, tecnológicos, ecológicos, polares, biológicos o espaciales. En román paladino, su objetivo consiste en fortalecer un sistema de seguridad nacional e internacional concebido como holístico y sistémico.

China se autoproclama como una fuente de estabilidad y certidumbre en el contexto de un mundo VULCA. Por otro lado, se considera como una defensora de la globalización, aunque no incondicionalmente, cuando ella sea usada para afectar a sus propios intereses nacionales. Describe su propósito de avanzar hacia una tendencia histórica irreversible de paz, desarrollo y cooperación.

No obstante, China pretende adueñarse del Mar de China Meridional mediante la construcción de bases militares en diferentes arrecifes y atolones en contra de la soberanía de sus países ribereños. Si a ello se une su rivalidad con Japón y el programa nuclear de Corea del Norte, la estabilidad de esta zona del Este de Asia considerada como un gran dilema estratégico, repercutirá gravemente sobre la seguridad mundial.

A mayor abundamiento, en el frente interior China tiene graves conflictos de difícil solución como lograr la integración de Taiwán, a través de una reunificación pacífica o del uso de la fuerza, en una solo China. En este aspecto, afirma que su interés nacional no es negociable en los casos de Taiwán, Hong Kong, Xinjiang, Tibet y otros derechos marítimos. Por otra parte, tiene una especial vulnerabilidad en energía y recursos.

En el escenario de la seguridad y dimensión militar, China ha modernizado significativamente sus fuerzas armadas y busca ampliar su capacidad de proyección militar fuera de la segunda cadena de islas definida por la línea Yokusuka-Guam, es decir, poder operar libremente en mares abiertos. En inteligencia artificial y computación cuántica comparte el liderazgo mundial con Estados Unidos.

En el tema de las relaciones internacionales, China ha dado un “salto” impresionante a lo largo del siglo XXI, logrando ser miembro de un conjunto de organizaciones internacionales que la permiten tener una visión mucho más holística del mundo, como la Cooperación Económica Asia-Pacífico (21 países), la Asociación Económica Integral Regional (15 países), el Grupo BRICS (10 países) o la Organización de Cooperación de Sanghai (8 países). Solo en la primera está con Estados Unidos.

Destaca la especial asociación de cooperación estratégica integral con Rusia, a la que considera fundamental. Respecto a Estados Unidos, aparte de la rivalidad citada más arriba, plantea la necesidad de mantener principios como el respeto mutuo, la coexistencia pacífica o la cooperación aunque identifica puntos de fricción en relación con Taiwán. A Europa, la considera como “socio” o “polo de desarrollo de un mundo multipolar” apoyando el fortalecimiento de su autonomía estratégica. Visualiza al “Sur Global” como una fuerza que puede brindar estabilidad al sistema internacional.

 

En definitiva, China aboga por un “mundo holistico” en el que ejercería el liderazgo, donde toda la humanidad pueda vivir en paz y prosperidad, de ahí todas sus iniciativas globales. Sin embargo, no acepta los principios y valores universales como la libertad, la igualdad, la justicia o el respeto y defensa de los derechos humanos. Por ello, al continuar bajo el régimen autoritario del PCCh, no es fácil que este apuesta lo asuma la comunidad mundial.

 

 

 GD (R) Jesús Argumosa Pila.       General de División del ET, r

Vicepresidente 2º de la Asociación Española de Militares Escritores

Director de la Cátedra de Geopolítica y Estudios Estratégicos del EIIS.