
LOS INTERROGANTES DE LA DEFENSA DE EUROPA ANTE LA CUMBRE DE ANKARA.
Sabido es que la Cumbre de Ankara del próximo mes de Julio puede despejar algunos de los interrogantes que planean insistentemente sobre la Defensa de Europa, pues estos son muchos y graves:
1.- El debilitamiento del vínculo transatlántico, por la vía de los hechos y las declaraciones del Presidente de los Estados Unidos y de sus Secretarios de Estado y de Defensa.
2.- El tiempo necesario para la concepción, obtención y utilización, por los europeos, de las capacidades que, al parecer, podría retirar Estados Unidos en esa maniobra de desplazamiento de su poder militar hacia el Indo Pacífico.
3.- La etapa de transición en la que la Defensa de Europa estaría sensiblemente debilitada y, por lo tanto, con un mayor riesgo de agresión.
4.-La concepción de nuevas estructuras estratégicas y operacionales para el planeamiento y ejecución de la Defensa de Europa, pues las de la Defensa Europea (UE) son embrionarias.
5.-La edificación de una verdadera industria de defensa en Europa, necesaria a medio plazo, con los inconvenientes que supone el sentimiento nacional de sus componentes, sobre todo para los más industrializados y avanzados en materia de armamento.
6.-La financiación y la política de sostenimiento de una Estructura de Mandos y Fuerzas, de cerca de una treintena de países, si se tiene en cuenta las adhesiones de Canadá y del Reino Unido, según sus últimas iniciativas.
7.- La elaboración de un Concepto Estratégico Europeo, que defina los intereses vitales de la Defensa de Europa, aspecto fácil de enunciar, pero muy difícil de concertar con los intereses nacionales, más o menos amenazados, y las políticas domésticas, dependientes de los partidos políticos de muy diversa ideología.
8.-La diatriba para los europeos de decantarse por una “OTAN europeizada”, con una presencia de Estados Unidos reducida o media, aunque con las capacidades que ofrece Berlín Plus, para las operaciones de amplio alcance, o por una Defensa Europea tomando como base a la UE más la adhesión de Gran Bretaña (sin anular el BREXIT) y Canadá, no como miembros, sino adherentes a sus tesis.
9.-En ambos casos, este nuevo conjunto, al que quizás se uniría Noruega, en materia de Defensa, donde la UE no tiene carácter supranacional, debe determinar unirse y crear estructuras políticas nuevas donde se materialicen los compromisos de Defensa Común correspondientes, con las consiguientes reformas de los tratados existentes en vigor.
10.-Esto supone la determinación clara de los intereses vitales de la UE, aquellos que todos sus miembros estarían dispuestos a defender, empeñando sus Ejércitos en caso necesario.
11.- Los Ejércitos de los países miembro de este conjunto, cuyo núcleo sería la UE, deberían ser interoperables y estandarizados, aspecto alcanzado por su pertenencia mayoritaria a la OTAN, pero no deben, por su organización, responder exclusivamente a parámetros nacionales, aunque es imprescindible que sean capaces de asegurar la integridad territorial de sus países, de ahí depende la integridad defensiva de la Alianza. Su versión de futuro Ejército Europeo depende de su capacidad para crear una Fuerza Conjunto Combinada compensada, con valores y objetivos comunes, cuyos soldados estén convencidos de que sus juramentos nacionales son compatibles con los de la Defensa de Europa.
12.-La capacidad nuclear estratégica norteamericana, en el caso de una retirada parcial de Estados Unidos, no debería ser cuestionada pues no existe ninguna que pueda reemplazarla (Ni Reino Unido ni Francia) en lo que respecta a capacidad de primer uso y supervivencia en represalia. Sin embargo, el enlace con el resto de las capacidades, intermedias y tácticas, debería planearse meticulosamente porque involucra a países europeos (Alemania, Bélgica, Italia, Reino Unido, Polonia quizás, etc)
También será necesaria la consideración, por los europeos, de adherirse al Concepto de Disuasión Ampliada que protagoniza Francia con otros 9 países, cuya clave es la participación de estos en la determinación del momento en que no habría otra opción que emplear el arma nuclear, cuyo desencadenamiento final lo realizaría, con toda autonomía, el Presidente de la República Francesa.
13.-La modificación de los Tratados, tanto de la OTAN como de la UE, según las líneas de acción descritas, significaría periodos de estudio, aceptación y ratificaciones nacionales, que el estado de las potenciales amenazas no permite dilatar en exceso.
Si consideramos todo lo expuesto, no significa que Estados Unidos vaya a abandonar la OTAN, aunque las declaraciones de sus responsables puedan inquietar, pues de lo que al parecer se trata es de aligerar el compromiso norteamericano, en todo caso financiarlo con una repartición de cargas equilibrada, ya en marcha, y con la pretensión de que la europeización de la OTAN sea obtenida de la industria de defensa de los Estados Unidos.
Estratégicamente, Norteamérica no puede prescindir del punto de apoyo euroatlántico, dominado por la OTAN, en su visión globalizadora del mundo, ante potencias principales como China y Rusia, aliadas en los conflictos actuales y socios en el Sur Global, con intereses e intervenciones en Africa e Hispanoamérica, en especial de China.
La OTAN, si bien Oriente Medio no es la zona de acción de su Tratado, y menos para su participación en una guerra auspiciada por Israel y sus intereses regionales, es patente que el corte de una de las vías de abastecimiento de recursos energéticos, también hacia Europa, hubiera debido hacer reaccionar a la Organización, al menos en la fase del bloqueo del Estrecho de Ormuz, ejerciendo una acción disuasiva en su visión 360 grados de su vigente Concepto Estratégico.
La Unión Europea, encorsetada en su poco defensivo Tratado, con unos órganos inadecuados para las operaciones de alta intensidad, tampoco ha sido especialmente activa en reacciones similares, dando ambas organizaciones la sensación de que se puede “asfixiar” a Europa cercenando su energía, interés vital sin definir defender, y de paso alterar el orden social adquirido, mientras financia y sostiene a Ucrania , contiene los imparables flujos migratorios y mide la capacidad de agresión indirecta de Rusia, amenaza principal contemplada en el vigente Concepto Estratégico de la Alianza.
Es muy probable que en Ankara se determine o modifique la actual referencia estratégica de la Organización Atlántica, después de 4 años de vigencia, quizás antes de lo acostumbrado en el pasado, pero existen cuestiones graves a tratar, de cuya definición dependerá la seguridad de Europa.
Ricardo Martínez Isidoro General de División del Ejército, r
Presidente de la Asociación Española de Militares Escritores (AEME)
