El Coronel Jesus Alberto Garcia Riesco, realiza un estudio sobre la vigencia del modelo de enseñanza militar tras las lecciones aprendidas en la guerra de Ucrania.
VIGENCIA DEL MODELO DE ENSEÑANZA MILITAR DE ROMMEL, CAMPINS Y MARSHALL EN EL CAMPO DE BATALLA TRANSPARENTE
La guerra de Ucrania ha eclipsado el modelo de «gestión de crisis y guerras de baja intensidad» adoptado tras la guerra fría por los ejércitos occidentales, y ha evidenciado, entre otras urgencias, la necesidad de adecuarse doctrinalmente al campo de batalla transparente. En la década de 1920, ante un reto similar, se realizó un serio esfuerzo intelectual para adaptarse a las nuevas tácticas, que Miguel Campins, Erwin Rommel y George Marshall plasmaron en unas publicaciones con plena vigencia.
El necesario cambio de modelo en los ejércitos occidentales
Tras la Guerra Fría los ejércitos occidentales pasan de prepararse para guerras convencionales a abrazar un paradigma en donde tienen protagonismo las operaciones de paz, la gestión de crisis y las amenazas asimétricas, por lo que las fuerzas profesionales de reacción rápida —con pocos efectivos y mucha técnica— sustituyen a las tradicionales, basadas en la masa y en la conscripción. Los mandos posmodernos actúan —más que en las misiones puramente orientadas al combate— en los entornos propios del poder blando, por lo que la enseñanza militar incide en las dimensiones técnica y política de la guerra.
Con el cambio de siglo se enfría el optimismo del modelo. Moskos precisa que en un futuro conflicto «la forma de organización social puede volverse más importante que el nivel de tecnología» [[1]], y Francia, por su parte, se prepara para la guerra de alta intensidad con un nivel de bajas comparable al de la Segunda Guerra Mundial; Burkhard advierte que «la sociedad y los combatientes deben endurecerse para ser capaces de luchar en un entorno degradado, cuando la tecnología ya no funcione» [[2]]. Sin embargo, es en la guerra de Ucrania donde se eclipsa el modelo de «gestión de crisis y guerras de baja intensidad» porque las pequeñas unidades precisan volver a realizar funciones clásicas de la guerra convencional —dispersión, camuflaje y protección— para supervivir en un campo de batalla transparente donde se ve casi todo. En consecuencia, sus mandos han de saber moverse en el terreno con medios analógicos, ser audaces y tener iniciativa.
La vigencia de las enseñanzas de Rommel Campins y Marshall
Después de la Primera Guerra Mundial los ejércitos occidentales también tienen que implementar cambios doctrinales, estratégicos y educativos para superar la guerra de trincheras, por lo que son un buen modelo en el momento actual. La principal referencia de la época es Alemania, en donde Seeckt, Jefe de Estado Mayor del Ejército (Reichswehr) de la República de Weimar, ve con claridad la necesidad de introducir un cambio basado en la excelencia educativa, la tecnología y la movilidad.
En la misma línea, desde sus respectivos centros, Rommel, Campins y Marshall —los tres con experiencia en combate— promueven una enseñanza enfocada a la realidad de la guerra, por lo que son referencias muy valiosas en el necesario y difícil proceso de una enseñanza militar enfocada en la gestión, a otra centrada en el combate.
Rommel en la Escuela de Infantería de Dresde
Seeckt considera imprescindible el debate abierto y la libertad intelectual. Los mandos de la Reichswehr pueden expresar sus opiniones en la publicación semanal Militär Wochenblatt, sobre cualquier tema profesional, principalmente de táctica y de armamento, por lo que mandos de otros países, entre ellos Estados Unidos y España, se interesan por las enseñanzas impartidas en la Escuela de Infantería de Dresde (Infanterieschule der Reichswehr). Hones —militar estadounidense alumno en Dresde en un programa de intercambio—enfatiza que «se forma al alumno presentándole ejercicios diseñados para desarrollar su capacidad de mando y la enseñanza es eminentemente práctica» [[3]]. Franco, director de la Academia General de Zaragoza, visita la Escuela en 1928 y también resalta «los procedimientos y las tácticas ensayadas por el ejército alemán» [[4]].
En la Primera Guerra Mundial Rommel destaca por sus tácticas de infiltración y de flanqueo que devastan la retaguardia enemiga. Su principal hazaña es la captura de 9.000 prisioneros italianos en Caporetto sin apenas bajas propias, y se le concede la máxima condecoración alemana, Pour le Mérite, por su conducta en Kolovrat, Matajur y Longarone. De 1929 a 1933 es profesor en Dresde en donde su enseñanza, presentada de forma muy estimulante y basada en su propia experiencia de combate, desarrolla en el alumno la iniciativa, la audacia y la disposición a asumir la responsabilidad. Magnetiza a los alumnos no solo por la forma en que explica sino por su «énfasis en evitar las propias bajas con el lema el sudor evita la sangre» [[5]], precisa Potocnik.
Las lecciones impartidas en Dresde son la base de su famoso libro La Infantería al ataque (Infanterie greift) [[6]] en donde propugna la importancia de la movilidad y la sorpresa; describe tácticas innovadoras como los ataques nocturnos, las técnicas de infiltración y el uso de ametralladoras ligeras; y muestra la importancia del clima, del terreno, de la moral y de la motivación.
Campins en la Academia General Militar de Zaragoza
Campins participa activamente en el conflicto de España en África —Guerra del Rif (1911) y Desembarco de Alhucemas (1925)— en donde obtiene tres cruces del Mérito Militar, dos cruces de María Cristina y el ascenso por méritos de guerra [[7]]. Desde 1927 a 1931 es uno de los profesores, con experiencia en combate, que pretenden —dice en su libro La academia General Militar de Zaragoza, AGMZ, y sus normas pedagógicas 1927-1931 [[8]]— «hacer hombres que sirvan para mandar y para resolver las múltiples cuestiones y casos difíciles que se han de presentar en la guerra». En el texto, escrito en 1932, propugna que el alumno tenga capacidad intelectual, piense por sí mismo y sea, antes que ninguna otra cosa, soldado [[9]]. Rechaza el sistema memorístico a fin de que el cadete aprenda a discurrir, a comparar, a medir y a darse cuenta de los detalles de su entorno [[10]]. Se centra en la moral y en la práctica por lo que ningún día del año se interrumpe la instrucción ni se deja de tomar las armas [[11]].
El profesor no debe ser un vulgar tomador de lecciones que suelta discursos, sino un profesional con experiencia reciente de combate que inculque en sus alumnos el ethos del guerrero [[12]], es decir, un veterano de la guerra que enseña desde sus vivencias y experiencia; «¿para qué servirían esos sabios profesores si lo que tienen que enseñar, aunque esté escrito en los libros, no se aprende de ellos?» [[13]], se interroga.
Marshall en la Escuela de Infantería de Fort Benning
Marshall, horrorizado por el elevado número de bajas estadounidenses en la Primera Guerra Mundial causadas por la mala instrucción, describe su experiencia del siguiente modo:
«La guerra es una nube de incertidumbres, prisas, movimientos rápidos, congestión en las carreteras, terreno extraño, falta de munición y suministros en el lugar y momento adecuados, fallos en las comunicaciones, terribles pruebas de resistencia y malentendidos en proporción directa a la inexperiencia de los mandos y a la acción agresiva del enemigo» [[14]].
Siendo jefe de Estudios de la Escuela estadounidense de Infantería de Fort Benning (1927-1932), revisa tanto el método como el contenido de la instrucción. El manual para pequeñas unidades The Infantry in Battle [[15]] —que fomenta, aunque no redacta— precisa que, para actuar adecuadamente en la «niebla de guerra», los futuros mandos deben ser flexibles, pensar rápido, improvisar con creatividad, leer el mapa y el terreno y mandar con agresividad impartiendo órdenes claras y sencillas.
Dado que los citados mandos no luchan en los despachos, Marshall programa el 80 % de la enseñanza en el campo con ejercicios no guionizados que demandan respuestas reflexivas y originales, elimina o desfigura los mapas, exige memorizar los itinerarios realizados y dibujarlos con los detalles recordados, y establece canales para que los alumnos desarrollen su creatividad: las soluciones destacadas a los problemas presentados son publicadas —aunque sean contrarias a la doctrina oficial— y, además, asigna libros, sobre temas no militares, que se deben analizar y relacionar con la enseñanza militar impartida.
Conclusiones
Las academias militares europeas se enfrentan al reto de formar mandos de pequeñas unidades para actuar en un campo de batalla transparente que les exigirá actuar aislados cuando la tecnología no funcione. Rommel, Campins y Marshall nos muestran cómo ha de ser la enseñanza para actuar adecuadamente en un entorno tan difícil y confuso: realista, práctica y con un profesorado experimentado en combate.
Jesús Alberto García Riesco Coronel (r) y politólogo
Miembro de la Asociación Española de Militares Escritores
[[1]] MOSKOS, Charles. The Postmodern Military. Armed Forces after the Cold War, Oxford University Press, New York & Oxford, 2000.
[[2]] “The French armed forces are planning for high-intensity war”, The Economist, April 3rd 2021. https://www.economist.com/europe/2021/03/31/the-french-armed-forces-are-planning-for-high-intensity-war
[[3]] Citado en SAMUEL, Martin. “Erwin Rommel and German Military Doctrine”, War in History, March 2017. http://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/0968344515623982
[[4]] Citado en ALBERT, Jesús. “Alemania como ejemplo. Viaje de formación a Dresde”, La Aventura de la historia nº. 143, 2010. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8451773
[[5]] POTOCNIK, Aleksander. “Erwin Rommel’s Blue Max”, 2015.
[[6]] ROMMEL, Erwin, Infantería al ataque, Tempus, 2010.
[[7]] Citado en IBÁÑEZ, Luciano. “La enseñanza superior militar en el ejército de tierra”. https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=293523.
[[8]] CAMPINS, Miguel. La academia General Militar de Zaragoza, AGMZ, y sus normas pedagógicas 1927-1931, Centro de Ayudas a la Enseñanza de la Armada, 1983.
[[9]] Citado en IZQUIERDO, José. “La Academia General de las Armas 1927-1931”. Revista de Historia Militar , N. 122, Año 2017. ttps://ejercito.defensa.gob.es/unidades/Madrid/ihycm/Revista-Historia-Militar/revista-historia/sumario-122.html
[[10]] Citado en TOURON, Manuel. “El General Miguel Campins y su época (1880-1936)” https://docta.ucm.es/bitstreams/28681ab5-3bf5-46e4-abe3-158607f56300/download
[[12]] Citado en PALACIOS, José Miguel. “Enseñanza superior militar: la experiencia académica”, Global Strategy, 06/05/2020. https://global-strategy.org/ensenanza-superior-militar-la-experiencia-academica/
[[13]] Citado en MARTINEZ, Sergio. “La reapertura de la Academia General Militar de Zaragoza” (1927-1931)”. https://zaguan.unizar.es/record/79526
[[14]] Citado RUNKLE, Benjamin. “The Gospel According to Marshall”, Historynet, 8/6/2019.
[[15]] HARDING, Edwin. The Infantry in Battle, The infantry journal, Washington, D. C. 1939.

