LAS CAPACIDADES DE IRAN
La resistencia de Irán está sorprendiendo a los analistas que siguen la guerra del país persa con los Estados Unidos e Israel; el conflicto que se cifraba en unas semanas se está yendo fuera de los “límites del dibujo” que se habían formado no solo aquellos sino los atacantes, en especial Estados Unidos, por su escaso planeamiento, al parecer, y Europa, por su negativa a participar, ni individualmente sus componentes, ni colectivamente como Unión Europea (UE)., aspecto este último que con Trump como Presidente de los Estados Unidos tendrá sus consecuencias en la cohesión de la OTAN.
Es muy posible que todos hubieran querido una guerra rápida y exitosa contra “el mal”, como nos tienen acostumbrados los iniciadores del último combate entre tan seculares oponentes, pues aunque la relación belicosa Israel- Irán es existencial, la duración corta de estos sucesos oculta el debate interno o al menos lo limita en consecuencias para los bolsillos de los contribuyentes, en el caso de Europa ,y en daños electorales para el Presidente de los Estados Unidos también, para todos sus presidentes, pues estos “eventos” se repiten.
En cualquier caso, Irán sí que tiene un plan estratégico para hacerse con todo el Creciente Fértil, que se extiende desde los valles del Eufrates y Tigris hasta el Nilo, pasando obviamente por Siria, Líbano e Israel, y ha tomado sus medidas armando sus medios, por intermediación, aunque ahora les llamemos “proxys”, y “santuarizando” su territorio mediante una estrategia convencional de alto rendimiento, a la espera de una mayor detención del arma superior, aquella cuya posesión iguala a los países, aunque sean desequilibradamente reducidos, el átomo.
Mientras tanto, su argumento disuasivo ha sido su gran dedicación, desde hace decenios, a la construcción de un parque de misiles y cohetes de corto, medio y largo alcance, si se confirma el tiro y llegada del misil iraní sobre la Isla de Diego García, en cuya base británica tiene sede la Aviación Estratégica norteamericana que opera sobre Oriente Medio y ahora se centra en Irán.
Si nos retrotraemos a la justificación del despliegue de sus sistema antimisiles, Estados Unidos dio como causa de su salida del Tratado ABM (Limitación de misiles antimisiles), la detección y derribo de los posibles tiros de misiles iraníes; ahora sorprende que ese sistema AEGIS que portan sus destructores, por otra parte basados en Rota (España) siete de ellos, y aprobado el despliegue de estos en España por el Presidente Rodríguez, tuvieran esa finalidad, cuando se desconocían alcances como el reseñado en el Indico.
Irán sabe que Israel tiene la bomba nuclear, como última ratio que le evite derrotas y holocaustos como en Masada y la Shoah, y sabe también que hasta que consiga la igualación por el átomo lo único que puede oponerle, y por lo tanto disuadirle, hasta ahora, es un excepcional uso de sus misiles, también de drones más recientemente, que saturen los escudos antimisiles judíos, cuya reacción se ha vuelto excesivamente cara para los derribos de sus sencillos UAV; Irán lleva años mostrando sus capacidades “misilísticas” en multitud de declaraciones públicas, como es preceptivo en toda estrategia de disuasión, las fabrica y perfecciona con sus propios recursos, y se ha convertido en un experto en estos medios, además ahora ha perfeccionado también sus sistemas de guiado, quizás con un” targeting” mejorado con inteligencia de Rusia, a la que suministra sus mortíferos drones para atacar a Ucrania.
Si estudiamos otros factores de la situación, su geografía, montañas y desiertos jalonan un territorio muy apto para una defensiva a toda costa, como característica también de su régimen, y bien lo sabe Estados Unidos con su fracaso en la presidencia Carter. Su Guardia Republicana, cuya única razón de ser es la supervivencia del sistema, no solo es dueña de Irán desde el punto de vista militar sino desde todos los puntos de vista; su fuerza territorial, los Basij, paramilitar y movilizable en cada provincia, cuida y protege los espacios vacíos del territorio, es experta en la lucha de guerrillas y conoce cada rincón de su demarcación.
La Fuerza Qud, dependiente de la Guardia Republicana arma, entrena y opera en el exterior, apuntalando y coordinando a sus “proxys” en Irak, Líbano, Siria y Yemen; sus servicios de inteligencia, expertos en terrorismo de Estado, ya dejaron su rastro en atentados contra los miembros del último Gobierno del Sha, la oposición monárquica en el exilio, los militares franceses y norteamericanos en Beirut, y los intereses judíos en Argentina, con el nunca olvidado atentado de la Embajada de Israel en Buenos Aires. Paris en los ochenta recuerda también la autoría de los asesinatos en los congestionados y económicos grandes almacenes cuando se negociaba con el Ayatolá Jomeini las obligaciones de la sociedad conjunta EURODIF, de enriquecimiento de uranio.
El innegable aumento de la ayuda americana a Netanyahu, omnipresente en las operaciones de Gaza, y consciente siempre del poder electoral del lobby judío en Norteamérica, ha llevado a Israel a intentar el golpe final, destruir a su enemigo existencial, rompiendo la disuasión residual que siempre coexistió en la lucha indirecta entre ambos, pues su enemigo declarado es Irán. La tentación de dejar las negociaciones emprendidas con los persas y sumarse al derribo de la cúpula del régimen iraní, aprovechando la oportuna y única ocasión de hacerlo, con la inteligencia precisa de la situación del Ayatolá Jamenei y los suyos, ha sido el origen de que Estados Unidos no tuviera un plan meridiano en estas operaciones, y que se confiara en exceso en un levantamiento popular, cuando estos ataques, y más el confuso episodio del bombardeo de la escuela de niñas, cohesionan más a la población que la desune.
Sin embargo, otro factor de las capacidades de Irán no ha parecido tener relevancia en los primeros momentos de esta extraña guerra, y es la baza estratégica del cierre del Estrecho de Ormuz, siempre posible, repetida históricamente en varias ocasiones, las últimas por el propio Irán, y las consecuencias económicas de hacerlo, difícil de no tenerla en cuenta por el Mando Central norteamericano, menos por el Pentágono y desde luego imposible de creer para Netanyahu y sus FDI.
En esta ocasión esa baza la ha utilizado, selectivamente, dividiendo a los occidentales y separándoles aún más del Lejano Oriente, donde encuentra adhesiones necesarias, tanto como sus necesidades de energía.
La realización de la estrategia de Israel, que parece no estar tan conjuntada en esta ocasión con la de Estados Unidos, tiene por finalidad debilitar en exceso a los persas, eliminar sus capacidades que dañan ya selectivamente a la población judia , y anular sus potencialidades nucleares, retrasando una vez más el golpe decisivo, si lo hay en un futuro, y desgraciadamente si esto no lo consigue Israel veríamos acontecimientos bélicos como los del final de la IIM en el escenario Indo Pacífico.
Si Estados Unidos ataca en fuerza a Irán, por vía terrestre, se va a encontrar con un esfuerzo defensivo para el que tendría que acumular cientos de miles de soldados, no solo Marines; para la II Guerra del Golfo, en enero de 1992, fueron necesarios cerca de 4 meses de acumulación y formar una gran coalición.
Las operaciones quirúrgicas sobre objetivos terrestres principales de Irán deberían prever aquellos que no han podido ser neutralizados por las acciones aéreas después de un mes de intensos bombardeos; es decir los que impiden el trafico por Ormuz, que caracterizan la guerra asimétrica naval por su difícil localización y su acción directa sobre el trafico comercial y petrolero. Además, los que signifiquen un acercamiento a la confirmación de la existencia de material fisible por parte de los persas.
No hay que olvidar que cualquier operación militar debe de contar con la sorpresa, ese principio derivado del Arte de la Guerra imprescindible, que no solo se logra con el secreto en las pretensiones sino con la decepción en las actuaciones previas.
En España, una vez más, la guerra en esa región tan vital ha servido para alimentar la política interna de división, con una característica especial, sirviendo en bandeja a la ideología motivos para la discordia, apoyándose en hechos manipulados de hace 23 años, como el” No a la Guerra,” que creó el caldo de cultivo de los dolorosos atentados del 11 M en el sufrido Madrid.
Si algo ha contribuido a la estabilidad de España en estos últimos 48 años ha sido nuestra pertenencia a las Instituciones internacionales, y sus Fuerzas Armadas a la OTAN, donde conocen perfectamente su compromiso y eficiencia; es de esperar que esta desvinculación de Estados Unidos de la Organización Atlántica sea más retórica que práctica, y que la diplomacia activa restañe las disensiones, si no caminaríamos hacia atrás en nuestra evolución positiva.
Ricardo Martínez Isidoro General de División,r
Presidente de AEME.
Abril 2026

