UNA DEFENSA DE EUROPA DE GEOMETRIA VARIABLE  (DESTELLOS de MUNICH). General Martinez Isidoro

 

 UNA DEFENSA DE EUROPA DE GEOMETRIA VARIABLE

 (DESTELLOS de MUNICH)

 

Se trata de una solución de oportunidad, no de una verdadera solución para una Defensa Europea, inserta en la Defensa de Europa, que integraría al resto de naciones no comunitarias, aumentando aún más las dificultades para las decisiones unitarias; la geometría variable en materia de Defensa tendría serios problemas estratégicos, seguramente insolubles desde el punto de vista operacional.

Desde la Comunidad Europea de Defensa, vetada por la Asamblea Nacional francesa en 1956, hasta la Unión Europea actual, han pasado 70 años, un largo recorrido en el que se ha buscado la fórmula de la unidad, que solo se ha conseguido en algunas materias complementarias, pero nunca en la Defensa, en la determinación de unos intereses vitales susceptibles de ser defendidos por todos los socios, y esta ausencia ha condenado a la UE a no alcanzar , llegado el momento, su autonomía estratégica y su defensa autónoma, ahora tan necesarias por el debilitamiento del vínculo transatlántico, ahora en Munich matizado por el Secretario de Estado norteamericano.

Bien es verdad que la Unión Europea ha tenido una fundación y evolución eminentemente económica y social, y que los tratados originarios no incluían las cuestiones de defensa, de ahí que en esta singladura de 7 decenios se haya tenido la tentación, también, de habilitar a la Unión Europea Occidental(UEO) para las cuestiones de defensa, aunque su  finalidad primigenia fuera, sobre todo, el control de armamento y la vinculación  de Alemania(entonces RFA) a la defensa de Europa y a la OTAN ; la ventaja de la entonces UEO era su Tratado muy coactivo en lo relativo a la solidaridad ante una agresión a uno de sus miembros, prácticamente similar a lo estipulado en el artículo 42.7 del Tratado de la UE, además la UEO integraba también a Gran Bretaña.

Sin embargo, desestimada la UEO como generadora de la Defensa, muy probablemente por Francia que ha sido siempre la impulsora del proceso, y elegida la Comunidad Económica Europea, versus UE,  faltaba la generación de un intento de unidad, de una doctrina común, como acaba de considerar la Presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula Von der Leyen, en la Conferencia de Munich, que contempla la posibilidad de acelerar el proceso mediante la consideración de la geometría variable en la involucración de la Defensa de Europa, en este caso también con la asistencia de Gran Bretaña, cuyo Primer Ministro Keir Rodney Starmer ha defendido su posición europea otra vez en la ciudad bávara, olvidando el Brexit, y se ha manifestado comprometido con la misma; es patente la dificultad que lleva implícita una doctrina común a 27 miembros, y quizás todavía persista la sensación de fracaso que supuso el proyecto de Constitución europea de 2004, rechazado por Francia y Países Bajos en 2005, y previamente aprobado por España.

La adopción del Tratado de Lisboa, como reacción al fracaso de la Constitución europea, dio mayor fortaleza a las instituciones de la UE, en especial al Parlamento Europeo, poniéndole en pie de igualdad con respecto a las demás instituciones fundamentales, determinó la existencia de un Presidente del Consejo, y la posibilidad de emplear la mayoría cualificada para la toma de decisiones, dando  entrada a la creación de un sistema europeo a dos velocidades, aspecto que se apresta a ser utilizado en casos de urgencia, como es calificada la actual situación de la defensa europea.

Es muy posible que Alemania, más renuente en el pasado en cuestiones de Defensa y Acción Exterior, esté dando pasos más definitivos, acertando en la crítica de la nueva vinculación de Estados Unidos con Europa y apostando con Francia en una política de defensa que tenga en cuenta la opción nuclear francesa, siempre ofrecida por el Presidente Macron, según se ha podido ver en la reciente Conferencia de Munich.

Militarmente, una Europa a dos velocidades tiene el inconveniente de que el Teatro de Operaciones europeo es único para un agresor, como se vio en la Segunda Guerra Mundial, y para la reacción del agredido, que no podrán obtener ventajas operacionales limitando sus zonas de actuación por cuestiones meramente políticas, consistentes en la responsabilidad del patrocinio de las fuerzas aportadas.

Una guerra de invasión procedente del Este no podrá compartimentarse, a medio plazo, con la participación solo de aquellos países que decidan implicarse con fuerzas en una interpretación del artículo 42.7, además la cohesión fruto de la unanimidad es un activo para las operaciones militares.

La cuestión nuclear viene de nuevo a ser tratada en la reciente Conferencia de Munich, siempre por el Presidente Macron y en esta ocasión por un muy receptivo Canciller alemán Friedrich Merz, que no solo participa con OTAN en el dispositivo aéreo desplegado para los planes nucleares de la Alianza, sino que viene a aceptar discutir sobre la posibilidad de que el “paraguas nuclear” galo pueda cubrir también Alemania, en otro tiempo(Canciller KHOL) “casus belli” para la antigua RFA; es muy probable que la actitud de Trump, muy suavemente expresada por su Secretario de Estado, Marco Rubio, le haya hecho deducir que el paraguas nuclear estratégico de los Estados Unidos no estaba tan disponible como antaño.

La ampliación del territorio cubierto por la Force de Frappe gala supone una serie de inconvenientes importantes, y el más imponderable reside en la cesión de soberanía al Presidente de la República Francesa para desencadenar la represalia nuclear en nombre de terceros; además es muy probable que Francia exija compensaciones o al menos financiación.

La negativa española para no sumarse a esta iniciativa, antes de que nazca, es muy probablemente más ideológica que práctica, pues no se trata de rearmarse nuclearmente, aunque Polonia por cuestiones obvias ya ha manifestado su deseo de hacerlo unilateralmente, sino de confiar la disuasión nuclear a un dispositivo ya existente.

La creación de un Ejército Europeo, opción también del Presidente español en Munich, es inconsistente con una UE que no ha alcanzado su unidad política, cualquier aproximación, vía dos velocidades, solo sería un intento más de disponer de fuerzas aplicables a combates de baja intensidad, para su desactivación después del cese de hostilidades; un Ejército se debe a unos ideales a defender, hasta el máximo sacrificio, por ello debe de construirse desde los más altos valores de los europeos, definidos como vitales.

 

Ricardo Martínez Isidoro               General de División,r.           Presidente de la Asociación de Militares Escritores