CICLO I /26 DE AEME. » CHINA EN LA NUEVA ERA GEOPOLITICA»

CHINA: RIESGOS, AMENAZAS Y DESAFIOS PARA OCCIDENTE
En un momento geopolítico, como el actual, en el que se perciben serios riesgos internos para la cohesión de Occidente, con mayúscula, se puede definir no obstante este espacio, sobre todo cultural, como lo hace la RAE: El conjunto de naciones europeas y sus culturas de origen, contrastando con el Oriente, englobando, valores, lenguas y modos de vida que provienen de Europa, con base judeocristiana. En otro pasaje explicativo se refiere al conjunto de países y culturas que tienen su origen principal en Europa, extendiéndose a otras partes del mundo, América y Oceanía.
Sin determinar el rumbo que puede llevar la deriva aislacionista que contiene MAGA (Make America Great Again) bajo el mandato disruptivo del Presidente Trump, es necesario asumir como conocida la implicación del término Occidente: Europa, el Continente Americano, Australia y diversos Territorios de Ultramar administrados por países occidentales.
Es evidente que el primer espacio está integrado, en su mayor parte, en la OTAN, con la excepción de Iberoamérica y algún país europeo, y en la Unión Europea(UE) también con excepciones, en especial Gran Bretaña; en el escenario indo- pacífico se situaría evidentemente Estados Unidos y Australia, fundamentalmente, aunque por afinidad geopolítica habría que incluir a Corea del Sur y Japón, y los que litigan con China por cuestiones territoriales, en especial Filipinas, con gran vinculación con Estados Unidos, y menos con Vietnam, también con contenciosos con el Imperio.
Podría parecer que la distancia constituye un atenuante para sentir los efectos de los riesgos, que en otro tiempo daría la proximidad o vecindad entre conjuntos estatales hostiles o distantes, pero la globalización , en su día, la utilización del ciberespacio y del espacio exterior, el aumento del alcance y velocidad de los vectores que portan cargas convencionales o nucleares, ya hipersónicos, actuales, han variado sustancialmente la percepción de la seguridad que recibe Occidente de la República Popular China, “el Imperio Central”.
Inicialmente hay que considerar que China no es un país democrático al estilo occidental que, aunque tiene sus defensores a ultranza que admiran, sin criticar, su partido dirigente y único, el comunista, y se fijan mucho más en su sistema económico, capitalista, de gran pujanza, aspecto que no deja de tener sus dificultades de homologación con Occidente, debido a las secuelas que un régimen de este tipo posee y que no son visibles hasta que se llega al momento oportuno del litigio.
La referencia es la falta de transparencia del régimen, el control de la comunicación estratégica hacia el exterior, la vigilancia sobre su población que llega hasta el individuo, la rigurosidad punitiva de su justicia, el empleo exhaustivo de su servicio de inteligencia para el control exterior de sus múltiples asentamientos comunitarios y realizaciones tecnológicas e industriales, el recurso a actividades híbridas con profusión, en especial en el ciberespacio, el mando único que representa el Secretario General del Partido Comunista, muy continuista en manos de Xi Jinping, y un largo además que no oculta sus grandes realizaciones en beneficio de su enorme población, la magnífica planificación planetaria de su comercio, del que Occidente se ha hecho dependiente, y su nivel tecnológico y económico a punto de superar a los mismísimos Estados Unidos, si no lo ha hecho ya.
Como consecuencia, su poder militar ha seguido el mismo ritmo y sistema, incrementando sus realizaciones en el nivel de la sexta generación de su armamento, con capacidades intercontinentales y espaciales de primer orden, que tienden, como es preceptivo, a defender lo conseguido, a modo de revancha lógica de las ofensas de Occidente en el siglo XIX.
No hay que dejar de apuntar la alianza estratégica de China con Rusia, su” flirteo” con el peligroso aliado, Corea del Norte, y su coexistencia con la India, en esta fase no problemática, como antaño, que le alía con el Sur Global.
También hay que apuntar que la imagen de solidez que dan estos factores, cara al exterior, tiene sus dificultades internas, la corrupción, tenazmente perseguida, las purgas habituales, incluso en las Fuerzas Armadas(FAS), el recalentamiento de su enorme economía en especial con la crisis de la vivienda, también con efectos en China, una leve pero creciente oposición en las capas más jóvenes de su población, etc, no hacen prever a corto plazo una descomposición institucional que suponga una inestabilidad generalizada de la región del indo pacífico, que pudiera esperarse de un régimen dictatorial ,con una población de importante nivel intelectual deseosa de mayores libertades, aunque esta posibilidad es embrionaria mientras las condiciones de vida del ciudadano sean de una cierta holgura económica.
En lo que respecta a los desafíos, por proximidad a la epidemia de la COVID 19, se puede admitir que la “gran masa crítica” de China, y su dispersión potencial, la arriesgada deslocalización de las empresas de Occidente en su territorio por razón de costes, etc, han decantado una gestión arriesgada de estos “cisnes negros”, que dada la escasa transparencia de las autoridades del Imperio se podrían reproducir.
Sin embargo, yendo a los retos transformables en amenazas, y que por lo tanto susceptibles de provocar daño, la determinación de ambos se debe consultar en el análisis que de ellos hacen tanto la OTAN como la UE, verdaderos sujetos pacientes del núcleo de Occidente.
En este sentido, para la UE, con criterio más templado que la OTAN, por razones de preeminencia de los Estados Unidos en la segunda, “China es un competidor tecnológico y económico, un rival sistémico con normas y reglas internacionales diferentes a las europeas, con el que habrá que afrontar desafíos globales”, aspectos que siendo definitorios no suponen una actitud hostil a las relaciones con la potencia asiática, para la que Occidente, y en especial Europa, es uno de sus principales mercados, y no se debe de olvidar que la presión interior del gigante del este, para mantener el estatus de sus habitantes, llave de su estabilidad largo plazo, es precisamente el comercio con la Europa de alto nivel de exigencia.
No obstante, para los expertos en seguridad europea, los riesgos relevantes a la misma, entre los cuales China puede tener algún protagonismo, se cifran en alguno de estos aspectos:
-Agresión híbrida disruptiva contra las infraestructuras críticas de la UE, en su caso.
-Un “alto el fuego” en Ucrania favorable a Rusia, no hay que olvidar que China es su socio más fiable, por el momento.
-Una retirada de las garantías de seguridad de los Estados Unidos a Europa, sobre todo en el ámbito de la disuasión nuclear, por el crecimiento continuado del parque nuclear y misilístico de China.
-Una nueva agresión militar de Rusia a algún Estado no OTAN, por las mismas razones aludidas.
-El desencadenamiento bélico del conflicto chino-taiwanés y las actividades militares chinas en el Mar de la China Meridional.
Finalmente, el mismo análisis desestima un enfrentamiento directo de China con Estados Unidos.
En lo que respecta a la OTAN, las referencias del Concepto estratégico en vigor (Madrid 2022) se centran fundamentalmente en las capacidades militares chinas que puedan tener influencia en el área euroatlántica, especialmente en el espacio y en el ciberespacio, pero también las relativas a su parque de misiles intercontinentales y el desarrollo de cargas nucleares, así como el establecimiento de nodos de infraestructura , tanto digital como física; la creciente presencia militar china en maniobras combinadas con Rusia en los márgenes de la geografía OTAN es considerada como origen de riesgos para la Organización Atlántica.
En cualquier caso, para la OTAN las políticas coercitivas de la República Popular China desafían los intereses de los países miembros y a sus valores, por la amplia presencia política, económica y militar.
“Realizan operaciones híbridas y cibernéticas maliciosas, y de desinformación contra los aliados, aspiran a controlar sectores tecnológicos e industriales clave para las infraestructuras críticas, materiales y suministros estratégicos para obtener ventajas económicas que supongan dependencias estratégicas para Occidente.
Subvierten el orden internacional basado en normas mediante acciones ciber, espaciales y marítimas.
China y Rusia se asocian en el nivel estratégico contra los valores e intereses de la Organización”.
Quizás más desapercibida esté pasando todavía la edificación progresiva de su fuerza nuclear de disuasión, que en 2024 se estimaba fuerte de 600 cabezas nucleares y posiblemente prevista para 1000 en 2030, según estimaciones norteamericanas; la posibilidad de que estas cabezas nucleares sean de última generación y de carácter múltiple (MIRV) añade mayor importancia a estas cifras.
Su triada se compone de misiles intercontinentales, posiblemente hipersónicos, 6 submarinos nucleares armados con los citados misiles y bombarderos estratégicos tipo J.20 y J31.
Su supuesta doctrina nuclear no prevé ser el primero en la utilización del arma nuclear (NO FIRST USE) y tampoco se emplearía contra potencias no nucleares; las mismas fuentes estiman que actualmente China podría tener capacidades para FIRST USE, dada la calidad y variedad de sus cabezas nucleares. Es obvio que Estados Unidos sigue con preocupación estos desarrollos a los que debería hacer frente a la par con su disuasión sobre Rusia, dividiendo sus dedicaciones y parque nuclear.
Finalmente, la República Popular China ha rechazado claramente la iniciativa AUKUS, que integra en una alianza estratégica a Australia, Reino Unido y Estados Unidos, para hacer frente al expansionismo del Imperio en su pretendida zona de influencia del Mar de la China Meridional, aunque ninguno lo reconozca, y la posibilidad de los riesgos que podría correr Australia en esta deriva territorial.
Esta vinculación se refiere a la transferencia de alta tecnología de defensa, la venta y adiestramiento de submarinos de ataque de propulsión nuclear a Australia, aprovechando el nuevo tipo de submarino británico, que vendrá a sustituir a los actuales, en su momento, y la posible venta, inicialmente, de los de la clase Virginia norteamericanos.
Los contactos OTAN /Japón, sin decantar todavía vinculaciones más estrechas, son fruto también de la sensación de riesgo que se asienta en la región indo pacífico por la creciente potencia militar de la República Popular China, mostrada frente a Filipinas, Vietnam y Taiwán con actos prebélicos, como en sus conmemoraciones importantes, proyectando su poder y efecto disuasivo.
Ricardo Martínez Isidoro General de División, r.
Presidente de la Asociacion Española de Militares Escritores.
