La reconquista del Estado. General Luis Alejandre

El General de Ejercito, r Luis Alejandre Sintes, asociado de AEME, publica en el diario La Razón, el siguiente articulo:

 

 

 

La reconquista del Estado

 

No basta con citar a Cicerón o a Platón, que señalaban las virtudes que debían tener los dirigentes de la República «que aspiran a saber de política»; «necesitados también de conocimientos de su campo y la manera de llevarlo a cabo; si la obra está bien o mal hecha». Luego, Maquiavelo describiría a un gobernante «donde la ética se ponía al servicio de la supervivencia del propio Estado, muchas veces confundida con la del gobernante de turno», enfoque que, desgraciadamente, pervive en nuestros días.

Por supuesto, es preocupante este tema, cuando predomina el peligroso argumento de que democratizar el Estado supone que cualquiera, sin especiales requisitos más allá de la elección popular o la cercanía personal al político de turno, participe en las tareas y responsabilidad esde gobierno. Claramente, se ha producido una «igualación a la baja» a la que se une un enfoque relativista en el que «todo vale» o «todo vale lo mismo», que se extiende peligrosamente a sectores cada vez más amplios de nuestra sociedad. Aquí reside el engaño. Porque la auténtica democracia – des de Aristóteles hasta Javier Gomá(1) –«debe servir para seleccionar a los mejores, a los más virtuosos y sabios, para que puedan velar por los intereses colectivos».

Lo que prevalece hoy en día, después de unas elecciones, no es el bien general, sino el pago de favores o el cumplimiento de compromisos entre facciones. En nuestro caso, la erosión constante de los partidos separatistas –gota malaya–, no hace más que agrandar la herida que infecta nuestra vida política, infección que permite nuestra actual ley electoral. Aunque hoy también lo sufran en sus carnes, se alegran de los fracasos «de los españoles».

No insistiré en una situación bien conocida por el lector. No son solo las infraestructuras ferroviarias las que fallan. Está abandonada la red de carreteras; ya vimos con la Dana de Valencia cómo no se habían emprendido obras esenciales en el Barranco del Poyo y se desviaba la atención a la presa «franquista» de La Forata, que es precisamente la única que resistió. Podríamos entrar en otros muchos campos en los que predomina el abandono, debido a políticas dejadas en manos de ineptos y en muchos casos, además, corruptos. Cuando pienso que alrededor de un Ábalos, «entretenido» en otros menesteres, (2) quienes movían los hilos de las compras de mascarillas durante los tiempos de la covid y manipulaban contratos de obras públicas, eran un Koldo o una Leire, me descompongo.

No somos los únicos que pagamos la inutilidad de los políticos. Italia y Francia, países con estructuras administrativas –Napoleón– semejantes a las nuestras, han intentado cubrir las carencias de los políticos, con una «alta función pública» que dé estabilidad y garantice el funcionamiento de la maquinaria estatal. Italia, con 68 gobiernos en 79 años, parece haber encontrado un buen equilibro con Meloni, en el que seguramente será el gobierno más longevo de su historia reciente. El nivel de sus directores generales, de altos cargos de la administración y de las empresas estatales, está cubierto por personal con adecuado perfil técnico. Italia, que con Matteo Renzi intentó suprimir el bicameralismo, reducir su estructura parlamentaria y redefinir las relaciones del Estado con sus 20 regiones, ha sabido gestionar como elemento estabilizador el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la UE (PNRR) dotado de 200.000 millones de euros. Con un crecimiento del 0,5% y una deuda pública elevada, la tercera economía de la UE, ha conseguido reducir su déficit fiscal en un 3%.

Francia se apoyó desde 1945 –De Gaulle– en la alta gestión de funcionarios salidos de su Ecole Nationale d´Administracion (ENA), en la que se diplomaron 4 presidentes de la República y 9 primeros ministros. Acusada de elitismo, fue sustituida en 2022–Macron– por el Institut National de Service Publique, que sin grandes cambios e introduciendo enseñanzas derivadas de las nuevas instituciones europeas, forma durante dos años a los futuros altos cargos de la República.

Bien sé que no será fácil recomponer la situación en España, con estructuras institucionales especialmente dañadas desde 2004, cuando se priorizaron políticas de revancha y memoria, sobre eficacias y eficiencias en la gestión pública. Ello no entraña que nos rindamos, como no se rindió recientemente el pueblo de Adamuz (3 )ante una tragedia como la del pasado 18.

Apoyados en «covadongas» que han resistido los intentos de demolición de nuestra Transición, es cuestión solo de separar con pulso firme el grano de la paja, e iniciar una decidida, «integral» –Óscar Puente– y valiente, reconquista del Estado.

(1) ¿Saben que hay un filósofo español que trata sobre la dignidad?

(2) «Señor Conde: o follo o barro», recoge el sabio refranero gallego.

(3) Merece integrar en su histórico escudo heráldico, un «muy noble y solidaria villa».

Luis Alejandre Luis Alejandre Sintes  es general (r). Academia de las Ciencias y las Artes militares.

Miembro de la Asociacion Española de  Militares Escritores.