“El Patrimonio Histórico Militar – la huella de nuestro paso”

 

 

“El Patrimonio Histórico Militar – la huella de nuestro paso”

 

“Nunca sabrás quién eres si no sabes de dónde vienes”. Qué mejor frase para hablar de la recuperación del Patrimonio Histórico Militar de España.

 

El patrimonio histórico es, “per se”, uno de los grandes tesoros de toda nación que se precie. Y la historia de todas las naciones está jalonada de sucesos bélicos debido a la propia naturaleza humana. Desde el principio de los tiempos e incluso hasta hoy en día, el hombre no cesa de tratar de conquistar, por la fuerza de las armas, tierras y poder a sus vecinos, de ahí que el apellido militar le da al patrimonio histórico una preponderancia relevante, porque, al fin y al cabo, marca la huella palpable del paso de las civilizaciones por los territorios.

Dicen algunos eruditos en el tema que para que un activo pase a tener el carácter de “HISTÓRICO” han de pasar 100 años, otros dicen que 50. El devenir de los acontecimientos en los tiempos en los que vivimos y la rapidez con la que se producen los cambios, me sugieren que cualquiera de las dos cifras es un periodo de tiempo eterno. ¿Qué nos pasa con muchos de los activos patrimoniales que existen hoy día?, que debido a la poca o ninguna atención que desgraciadamente se dedica a la cultura en general, en la mayoría de los casos por la falta de recursos humanos y económicos, además de una falta de visión de futuro, joyas de nuestra historia reciente quedan sometidas al abandono y al vandalismo, de forma que cuando llega el momento de los cincuenta o cien años no queda de ellas ni la sombra,,, y la historia se borra ….

Aspecto importante que rodea al Patrimonio Histórico Militar es el contexto en el que se originó. Este aspecto no debería ser en sí mismo un problema de atención ya que debido a su carácter HISTÓRICO estos activos deberían quedar exentos de toda consideración ajena a la historia, es decir al relato de los hechos que les rodearon tal como ocurrieron, sin aderezos de tipo político o ideológico. Esto que, dicho así, no encontraría oposición en ningún lector, desafortunadamente no es así y nos conduce, en más ocasiones de las deseadas, al abandono de joyas de nuestro pasado reciente, con difícil recuperación y que de haberlas conservado mostrarían la huella indeleble de la historia y sus valores para las generaciones venideras.

Tras esta introducción, nos preguntamos; ¿con qué herramientas contamos para la defensa, recuperación y conservación del Patrimonio Histórico Militar en España?
La recuperación de nuestro Patrimonio se apoya en tres pilares: La LEGISLACIÓN, la FINANCIACIÓN y los PROYECTOS.

El pilar básico lo forma la LEGISLACIÓN. El marco legal de protección del patrimonio empieza con la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español (LPHE), sigue con la correspondiente transposición de esta ley en todas las Comunidades Autónomas, sirva como ejemplo Andalucía con su Ley 14/2007 del Patrimonio Histórico Andaluz (LPHA) y por último el conjunto de Ordenes de Defensa por las que se definen los procedimientos de gestión del Patrimonio Histórico de Defensa, estando al frente la Subdirección General de Patrimonio Cultural y donde aparecen los Institutos de Historia y Cultura Militar, Naval y Aeronáutico. A juicio de este autor y a juzgar por los cometidos que tienen asignados, estos deberían ser los custodios, garantes e impulsores de las iniciativas de toda recuperación del patrimonio histórico de los tres ejércitos.

Parte importante de este pilar lo constituye la Ley del Mecenazgo, por fin aprobada su modificación y vigente desde 2024, la llamada ley 49/2002 “de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo”, que, evidentemente mejorable, debería estar a la altura de las que imperan en los países de nuestro entorno socio-cultural, como pudieran ser EEUU, Reino Unido o Francia.

Pero todo este compendio legal no es nada si no va acompañado de un apoyo financiero. Y aquí es donde encontramos el primer “talón de Aquiles” de nuestra aventura. Cuando digo “talón de Aquiles” no lo digo porque exista una carencia de fondos que nos impida conseguir el objetivo de la conservación, lo digo porque es, muchas veces, el desconocimiento lo que nos para; ante la pregunta: ¿…de dónde sacamos los fondos?, la respuesta: … no hay fondos …. hay otras prioridades…”. Pues bien, aquí reside la primera habilidad que se le debe exigir a cualquier institución que pretenda acometer un emprendimiento de recuperación patrimonial.

Las fuentes de financiación son más numerosas de lo que a veces creemos. Para empezar, encontramos partidas disponibles en los Presupuestos Generales de Estado, Programa 337b – Conservación y Restauración de Bienes Culturales.

Seguimos con una fuente, muchas veces desconocida, y de la qué veremos ejemplos más adelante, es el llamado “2% cultural”, establecido en la LPHE, por el que, de los contratos de obras públicas que se gestionan en la Administración, se debe destinar este porcentaje a trabajos de conservación o enriquecimiento del Patrimonio Histórico Español. Este porcentaje comenzó siendo el 1%, se aumentó al 1,5% en 2013 y actualmente es el 2%. Si bien es verdad que las obras relacionadas con la seguridad y defensa del estado están exentas de esta obligación, no cabe duda que existen un sinfín de otros proyectos de los que sí se pueden obtener estos fondos. En la tipología de los proyectos que se encuentran amparados por este concepto se encuentran “… proyectos de restauración, conservación y puesta en valor de estructuras construidas para la defensa de un territorio, como los castillos y diferentes elementos de arquitectura militar y defensiva.”, entre los que perfectamente podemos incluir la infinidad de asentamientos artilleros que tenemos a lo largo de toda la costa española, hoy abandonados y a merced del vandalismo.

Pero quizás la fuente más sustanciosa de financiación la constituyen los fondos disponibles de organismos internacionales, entre los que, todavía vigentes, se encuentran los fondos “Next Generation”, y a los que se añaden los fondos permanentes europeos; ITI, FEDER y FEADER, estando también disponibles los fondos SDG Global Funds procedentes de Naciones Unidas para el fomento del desarrollo sostenible. La habilidad para obtener y gestionar estos fondos marca la diferencia entre los organismos e instituciones responsables y realmente interesados en la conservación del Patrimonio Histórico Militar.

Pero todas estas “leyes y dineros” no son nada sin la iniciativa personal o institucional de poner en práctica los emprendimientos de recuperación y aquí tenemos el segundo “talón de Aquiles” y pilar fundamental; la existencia de PROYECTOS que soporten el trabajo necesario para que la recuperación del Patrimonio sea un hecho tangible. Las ideas sobre recuperación del Patrimonio se cuentan por millares y en todos los ámbitos, pero… en llegando al “…y ahora ¿quién lo hace …?” encontramos el vacío.

Nada de lo relacionado con este tema, y realmente al igual que con cualquier cosa de nuestra vida, sale a delante sin que haya un PROYECTO. Como todo proyecto, cualquier emprendimiento ha de contar con los siguientes aspectos previos; (1) el relato histórico que lo sostiene, (2) la solución técnica de lo que se quiera hacer, (3) el análisis de mercado que ayude a su viabilidad, (4) su planificación en el tiempo, (5) el presupuesto y las fuentes de financiación, (5) la figura jurídica necesaria, (6) los organismos implicados y (7) el marketing del proyecto.

Las instituciones públicas responsables del Patrimonio, de las que hemos hablado, deberían ser las impulsoras de los proyectos necesarios, pero la realidad es que, y volvemos al poco interés que por la cultura tenemos en España, los recursos, los conocimientos y en definitiva los objetivos estratégicos de estas instituciones no encuentran el apoyo que sería necesario de los organismos superiores. El resultado es que, efectivamente sí promueven la defensa del patrimonio, pero de forma que no signifique grandes inversiones ni sobre todo compromisos de cualquier tipo para el erario público.

Ante esta situación, que justo es reconocer también se da en ocasiones en los países de nuestro entorno, solo cabe la colaboración entre la iniciativa privada y la Administración Pública y aquí toma un valor primordial la antes mencionada Ley del Mecenazgo, tal como igualmente lo hacen ellos.

Cuando estamos hablando de la recuperación de instalaciones históricas tal como edificaciones, asentamientos, grandes piezas artilleras, fortificaciones, buques de la Armada, aeronaves, etc. estamos hablando de emprendimientos complejos, “cuasi” arquitectónicos en sí mismos. Este patrimonio es el más difícil de llevar al convencimiento de las instituciones públicas de que su conservación es necesaria. Los activos de carácter “manejable”, tanto materiales como inmateriales, sí son objeto de dedicación en los cuantiosos museos y salas históricas que hay por toda España. Pero las inversiones necesarias para los primeros son importantes y, tal como vemos en nuestros vecinos, no se concibe una sostenibilidad para su recuperación si no se acompañan de un atractivo turístico-comercial que minimicen los desembolsos necesarios y ayuden a su autofinanciación. Y aquí es donde toman importancia el sinfín de asociaciones culturales que existen en España.

Es un hecho que muchas de estas asociaciones cuentan con gran cantidad de miembros en situación de jubilación y aquí va la llamada a la participación, aportando sus conocimientos de los temas, su experiencia y sobre todo su TIEMPO. Cuando visitamos los museos, barcos, y fortalezas históricas de nuestros vecinos de EEUU, Reino Unido o Francia, vemos que nos acompañan numerosos veteranos que, de una forma normalmente desinteresada o no, pero VOLUNTARIA, dedican parte de su tiempo a la transmisión de los valores históricos de sus instalaciones y eso es una labor digna de admirar y sobre todo de imitar. Aquí en España, no sé si por complejo o por falta de organización o incluso puede que, por carencias de la legislación laboral, todavía estamos lejos de conseguir este objetivo, sirva este artículo para animar a todos los que estén en esta situación, estoy seguro que llenará sus vidas de orgullo y satisfacción.

Expuesto hasta aquí lo que serían “las generales de la Ley”, es decir la teoría que soporta la exposición, vamos a ver algunos ejemplos de retos pendientes y de otros que ya han conseguido ver la luz de la recuperación. Muchos están localizados en el Estrecho ya que debido a la inmensa obra de fortificación llevada a cabo en la Segunda Guerra Mundial y sin desmerecer de otras de España, es una zona en la que existe una gran cantidad de patrimonio militar esperando atención.

Batería de Artillería de Costa de Paloma Alta (Tarifa – Cádiz).
Se trata de la única batería de artillería de costa de 381 mm, con TRES cañones, que existe en el mundo. Son piezas Vickers del año 1926, ya casi centenarias…, iguales a las que portaba el acorazado HMS Hood, pero adaptadas a la costa especialmente para España. Proceden de las adquiridas en virtud del Plan Primo de Rivera de ese año, por el que se artillaron las bases navales de Ferrol/Coruña, Cartagena y Menorca. Estos tres cañones fueron trasladados a Tarifa en 1940, desde Ferrol (2) y Menorca (1), como parte del Plan de Fortificaciones del Estrecho, puesto en práctica con motivo de la Segunda Guerra Mundial. Han estado en servicio activo hasta el año 2008 y guardan en sus carapachos la historia de casi 70 años de disuasión, en uno de los ocho únicos estrechos estratégicos existentes en el globo. Constituyen auténticas piezas de arqueología industrial, maravillas mecánicas que, tras haber sido gobernadas inicialmente por sistemas electromecánicos, pasaron posteriormente por los sistemas analógicos de primera generación y acabaron sus últimos días siendo controladas por sistemas digitales, de los que algunos se encuentran actualmente en servicio. Hoy día están abandonadas y a la espera de que se ejecute el Plan Director de un proyecto de puesta en valor, promovido por la Asociación Conde de Gazola.

Baterías Vigía y Cascabel (Tarifa – Cádiz)
Son dos torres dobles Vickers de 305 mm procedentes del acorazado Jaime I. Se desartillaron del barco cuando éste se hundió en Cartagena y en 1940, tras una modificación del mantelete (carapacho en lenguaje artillero) se instalaron en el Estrecho, formando cada una de ellas una batería de costa. Están abandonados, expuestos al vandalismo y al expolio. Son piezas únicas ya que sus gemelas del resto de los buques España se transformaron en piezas monotubo. Promovido por la Asociación Conde de Gazola, Vigía se está rehabilitando para dejarla, al menos, decente a la vista de los que transitan la zona, pero Cascabel está llegando a un estado casi irrecuperable.

El Cañón Hontoria-Guillen de la Isla de Tarifa – Cádiz
Pieza de 240 mm del año 1896, procedente del crucero Cataluña, diseño de dos insignes artilleros españoles que, tras desartillarla del buque, fue instalada en Rota en los años 40 y por último llevada a la isla de Tarifa, como ornamento, en 1997. Quiso ser el germen de un museo de la Artillería de Costa que se proyectó para la isla, pero que desafortunadamente no vio la luz. Hoy día se encuentra a merced de las gaviotas y del viento de levante del Estrecho, en mitad de un conjunto fortificado de varios siglos de existencia sin atención alguna ni visos de tenerla.

Centro de interpretación de la II Guerra Mundial – Búnker 161 (La Línea – Cádiz)
Una de las cuatro grandes obras de la II Guerra Mundial que se ubican en el Parque Princesa Sofia de La Línea, es el llamado Búnker 161, en el que se ha proyectado un centro de interpretación sobre la repercusión de esta contienda en el Campo de Gibraltar. “Estos búnkeres son nuestros castillos contemporáneos. Es fundamental que los protejamos y pongamos en valor», destaca Ismael Ruiz Calvente, presidente de la Asociación Cultural Ruta de los Búnkeres que, con la colaboración del Ayuntamiento, ha puesto en marcha este particular museo bajo tierra, con multitud de piezas museísticas auténticas. Hay que destacar que estas fortificaciones se encuentran siguiendo la línea de contravalación de los sitios de Gibraltar del siglo XVIII. Aquí vemos un ejemplo palpable de colaboración público-privada a iniciativa de una Asociación Cultural, donde han entrado en juego el voluntariado y los fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia – “Next generation”.

Fuerte de la Isla Verde (Algeciras – Cádiz)
Proyecto de restauración del fuerte así llamado. Este fue el único que los ingleses dejaron en pie durante nuestra Guerra de la Independencia y lo dejaron en pie porque era el único que les interesaba para sus correrías por la bahía de Algeciras. Es una fortificación de 1734, contaba con cinco baterías de artillería y es el escenario del hecho y del conocido cuadro del pintor de batallas Augusto Ferrer Dalmau, la batalla de Algeciras de 1801. Durante la fortificación del Estrecho en 1940 se le adosaron dos bunkers que quedaron integrados en la construcción y que igualmente se han rehabilitado. El Proyecto está siendo liderado por la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras, bajo la dirección de D. Juan Antonio Patrón, insigne historiador de la zona. Contará con una inversión de 2,3 millones de euros, de los que parte proceden del 2% cultural. Tiene prevista su apertura para finales de 2025.

Torpedo de la Estación Naval de lanchas torpederas de Tarifa
Monumento a la antigua Estación Naval de Tarifa. Se encuentra en el Puerto de esta localidad, en el acceso a la actual Estación Marítima. Erigido en 2013 por la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras, consiste en un torpedo de instrucción modelo G7a, de 7,16 mts de eslora y 533 mm de calibre, completo con todos sus mecanismos, cedido por la Armada Española, procedente de la antigua Escuadrilla de Lanchas Torpederas con base en la Estación Naval, activa hasta 1996, y que se encontraba en lo que hoy es la dársena comercial del Puerto de Tarifa. El torpedo, meticulosamente restaurado y actualmente mantenido por voluntarios de la Asociación de Amigos de los Museos de Tarifa, liderados por su presidente D. Manuel Quero Olivan, antiguo oficial torpedista de la Armada, es otro ejemplo de colaboración público-privada, a instancias de una Asociación.

Hospital del Rey en la isla de Menorca
Este emprendimiento podría considerarse, sin lugar a dudas, el paradigma de lo que debe ser un proyecto de recuperación del Patrimonio Histórico Militar.
Se trata de la restauración y actual conservación del Hospital Naval inglés del siglo XVIII que existía en la isla del Rey, en el puerto de Mahón en Menorca. El trabajo se ha realizado y se realiza actualmente bajo una Fundación del mismo nombre y cuenta con la dedicación de numerosos voluntarios que, trabajando incluso los fines de semana, mantienen el recinto en estado impecable. El entorno natural de la isla es fascinante, contando además con un restaurante considerado de los mejores de Mahón y una galería de arte que le confirió el Premio Europa Nostra de 2022. Es un ejemplo de emprendimiento privado de recuperación de un patrimonio en el que se conjugan la historia y las actividades lúdicas, de forma que se sostiene en el tiempo sin perjuicio económico para la Administración. Las aportaciones de los fondos provenientes de múltiples donantes privados, apoyados por la ley de Mecenazgo y la dirección indiscutible del presidente de la fundación D. Luis Alejandre Sintes han sido claves para el éxito del proyecto.

Asentamientos del Golfo Ártabro – Ferrol
La costa que domina y defiende la ría de Ferrol contó en su día con innumerables asentamientos artilleros que obedecían al modelo constructivo de barbeta monolítico. Son obras arquitectónicas que muestran la evolución de las fortalezas del siglo XIX hacia las construcciones enterradas tipo “bunker” del siglo XX.
Según las últimas publicaciones parece que la Diputación de A Coruña y los ayuntamientos en los que se encuentran los asentamientos pretenden la recuperación, para poner en valor estas reliquias arquitectónicas y ofrecer rutas turísticas a través de lo que fue una de las costas más defendidas de España, debido a su base naval.

Batería de San Pedro – Coruña
Hoy día llamado Parque del monte San Pedro en la ciudad de A Coruña. Este parque se encuentra donde, en 1933 y hasta final de los años noventa, se ubicó la batería de Artillería de Costa del mismo nombre. Esta batería estaba dotada de dos cañones Vickers de 381 mm exactamente iguales que los descritos en Paloma Alta. Una vez desactivada la batería, en el año 1996 los terrenos y las piezas con todos sus elementos auxiliares fueron cedidos al Ayuntamiento, siendo alcalde D. Francisco Vázquez quien apostó por convertir la zona en lugar histórico a la vez que de esparcimiento. El parque se inauguró en el 2007 y cuenta con la instalación artillera, un restaurante con una estrella Michelin, un observatorio-centro de convenciones, ascensor sobre el acantilado y algunas atracciones más. Cuenta con calificaciones excelentes en los medios y según se publicó en 2019 en la web del ayuntamiento de A Coruña recibe 350.000 visitantes al año, siendo ejemplo de lugar histórico-turístico.

El Mapa de las Fortificaciones del Estrecho
Por último, citaremos el trabajo realizado por un grupo de voluntarios capitaneados por D. Cesar Sánchez de Alcázar, escritor e investigador incansable del Patrimonio Histórico del Campo de Gibraltar, desde los años en que, como militar en activo, estuvo destinado en unidades allí desplegadas. Este equipo ha recorrido y sigue recorriendo hasta los últimos rincones de la provincia de Cádiz para identificar, fotografiar y catalogar las numerosas obras de fortificación que se construyeron durante la Segunda Guerra Mundial e incluso durante los tiempos anteriores. Como resultado han materializado sus investigaciones en un mapa sobre Google que se ha publicado, para conocimiento general, en la web de la Asociación Conde de Gazola. El trabajo es de un valor incalculable y servirá como herramienta de consulta para investigadores e historiadores.

Esto es solo una pequeñísima muestra del ingente trabajo que nos queda por hacer, toda nuestra costa está plagada de asentamientos artilleros abandonados que en nada tienen que envidiar al Atlantic Wall, por poner un ejemplo.

Cada vez es más extendido el interés de la sociedad por los temas relacionados con el Patrimonio Histórico Militar que siempre es un reclamo para instalaciones que lo combinan con actividades lúdicas turístico-culturales. Prueba de ello es la importante demanda de visitas a asentamientos abiertos al público e incluso a los abandonados, las visitas a los buques de la Armada y la respuesta de la juventud al curso de Patrimonio Militar que el Instituto de Historia y Cultura Militar desarrolla, en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid, todos los años.

Si algo me animó a escribir este artículo no es más que la idea de transmitir la responsabilidad que como ciudadanos tenemos TODOS y muy especialmente en una asociación como esta de Escritores Militares, de conservar y divulgar, en la medida que cada uno pueda, nuestro Patrimonio Histórico Militar, para poderlo trasmitir a nuestros hijos, nietos, etc… Es envidiable ver como en países de nuestro entorno, algunos de ellos con mucha menos historia que España, promueven y guardan su legado patrimonial con un celo que no solo sirve para la transmisión de su historia, sino que se aprovecha para mover la economía de los lugares en donde se encuentra.
Y termino tal como empecé; “Nunca sabrás quién eres si no sabes de dónde vienes”

Joaquin de la Cámara Delgado  Teniente Coronel el ET, r

De la Asociacion Española de Militares Escritores.

 

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El papel de la sociedad civil
Flujo de las actuaciones

 

 

FOTOGRAFÍAS
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Auto-explicativos

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Estado de la Pieza de 152,4 mm Batería El Jorel – Cartagena –
Luis Miguel Pérez Adán. Historiador, cronista oficial de Cartagena y secretario de AFORCA

• Pie de foto para la Batería de Gibraltar

Estado de la Bateria de la Princesa Carolina – Gibraltar – Foto del autor